Regional
Desde hace tres meses se queman las terrazas en basurero de Torbes
lunes 26 enero, 2026

Las llamas consumen las terrazas del depósito de desechos sólidos y generan una nube tóxica que afecta, al menos, a siete comunidades. Los habitantes denuncian casos de enfermedades respiratorias y el abandono total por parte de las autoridades de la región
Bleima Márquez
El basurero del municipio Torbes arde en llamas de forma ininterrumpida desde hace tres meses, según reportes de los habitantes de la zona. Alertan que el fuego consume actualmente todos los patios del depósito de desechos sólidos más grande del estado Táchira. Los vecinos están preocupados.
De acuerdo con los denunciantes, mientras las autoridades competentes se mantienen en silencio sobre esta situación, residentes de los sectores afectados informan sobre la alta posibilidad de una emergencia sanitaria debido a que el humo constante y los gases tóxicos deterioran la salud de todas las personas que allí residen.
Las zonas afectadas son: Triangulo Vecinal, Walter Márquez, Hugo Chávez, Luisa Teresa, Luis Moncada, La Palmita, Agua Dulce, son algunos de los sectores del municipio Torbes donde la nube tóxica hace daño.
Abandonados
Los lugareños aseguran que las autoridades regionales y municipales ignoran la magnitud del siniestro.
Según los residentes, solo hubo una presencia de efectivos del Cuerpo de Bomberos y Protección Civil al inicio del foco, hace aproximadamente tres meses. Desde entonces, “el personal de la Alcaldía de Torbes y de la Gobernación del estado brilla por su ausencia”, se quejaron.
Cuentan los vecinos que, pese a la intensidad del fuego, la operatividad del vertedero no se detiene. Recalcan que decenas de camiones ingresan a diario para depositar toneladas de basura sobre las áreas que todavía arden. Los vecinos critican que el presupuesto estatal se destine a festividades mientras el gran depósito de residuos colapsa.
Respirar es difícil
El paisaje en las zonas aledañas es desolador. Una columna espesa de humo gris cubre las montañas y se desplaza hacia los hogares. El aire tiene un olor fétido y picante que irrita las vías respiratorias al instante. Las familias describen un entorno donde es imposible colgar la ropa, abrir las ventanas o incluso descansar durante las noches.
“Ya no aguantamos la situación. No podemos ni respirar”, relató una habitante afectada y acotó que ese lugar no recibe el tratamiento técnico adecuado. Aseguran que “lo que debería ser un relleno sanitario funciona como un vertedero a cielo abierto sin mantenimiento preventivo”.
Emergencia de salud pública
Según cuentan los afectados, el impacto del problema a nivel de la salud es alarmante.
Niños, adolescentes y adultos mayores padecen cuadros severos de tos persistente y dificultades respiratorias.
Además de las distintas patologías respiratorias, los gases tóxicos provocan afecciones en la piel y cuadros de conjuntivitis en gran parte de la población.
Falta de asistencia médica
Para los habitantes de las comunidades aledañas al vertedero de basura, es inexplicable que, a pesar de la situación, el ambulatorio de la localidad no hace operativos de atención especial para los afectados.
Subrayan que los pacientes crónicos, como las personas diabéticas, renales, cardiacas, entre otras, presentan complicaciones adicionales ante la falta de aire limpio. La comunidad exige una intervención inmediata antes de que la contaminación genere consecuencias irreversibles en la salud de los habitantes del municipio Torbes.
Vialidad en deterioro
El deterioro de la infraestructura vial agrava la crisis en la zona. Los vecinos denuncian que un tramo de 150 metros en la entrada a Walter Márquez y la vía hacia La Palmita permanece sin asfalto desde hace tres años. Esta situación provoca accidentes frecuentes de motocicletas y vehículos particulares que quedan atrapados en el terreno irregular.
Destacan los vecinos que, pese al riesgo, los camiones de basura con exceso de carga transitan diariamente por el sector, incluso con el riesgo de volcarse debido a la inestabilidad del suelo.
Para completar el panorama, los habitantes de la zona subrayan que el hundimiento de la carretera afecta la estructura de las viviendas cercanas. Afirman que aunque las autoridades ofrecieron soluciones habitacionales en el pasado, las promesas no se cumplieron y el acceso principal al vertedero se mantiene hoy prácticamente impenetrable. (Bleima Márquez)











