Regional
Día del Niño: Alegría y derechos
sábado 18 julio, 2026
La risa de un niño tiene una magia particular. Es capaz de disipar la tensión de los días más difíciles y recordarnos la pureza con la que alguna vez miramos el mundo.
Este domingo 19 de julio, las calles, los parques y, sobre todo, los hogares se llenarán de esa energía inagotable para celebrar el Día del Niño. Sin embargo, detrás de los globos y los dulces, esta fecha esconde un llamado profundo a la reflexión sobre el papel de la familia y la vigencia de sus derechos fundamentales.
En una era hiperconectada, donde las pantallas suelen sustituir el juego tradicional, el mejor regalo para los más pequeños no viene envuelto en papel brillante. El verdadero tesoro es el tiempo.
La familia sigue siendo el primer y más importante refugio de un niño; el espacio donde no solo se alimenta el cuerpo, sino también el amor propio, la seguridad y los valores que definirán su adultez. Propiciar este domingo un almuerzo sin teléfonos, una tarde de juegos de mesa o una caminata al aire libre es devolverles el derecho a ser niños: A imaginar, a correr y a descubrir el mundo de la mano de quienes más los aman. La infancia plena no se construye con objetos, sino con recuerdos memorables en el entorno familiar.
Celebrar la infancia también implica mirar con honestidad el entorno que les estamos construyendo.
La alegría de nuestros niños no puede estar completa si no se garantizan los pilares fundamentales que la sociedad y las leyes exigen para su resguardo.
El acceso a una educación de calidad y a un sistema de salud eficiente son las herramientas esenciales para que descubran sus talentos y crezcan con bienestar físico y mental. Asimismo, la protección, la escucha activa y la recreación no deben verse como simples concesiones o pasatiempos, sino como derechos vitales para su desarrollo integral y para mantenerlos a salvo de cualquier tipo de vulnerabilidad.
Este domingo es una oportunidad perfecta para consentirlos, pero, sobre todo, para renovar el pacto social de protegerlos. Cuidar la inocencia de un niño hoy es, sin duda, la única garantía de un mañana más empático, humano y brillante. (Amanda Montilla / Pasante ULA Táchira)











