Sucesos
Volvió a La Guaira luego de 7 años y fue sacudido por los terremotos
sábado 18 julio, 2026
El hombre estuvo un año en Bogotá y suma seis entre San Antonio del Táchira y La Parada
Jonathan Maldonado
Darwin Villa tenía siete años sin ir al estado La Guaira, de donde es oriundo, así como su esposa. Días previos al doblete sísmico, la pareja decide emprender un viaje de visita para reencontrarse con los suyos. En medio de ese abrazo fraterno, fueron sacudidos por los dos terremotos que causaron devastación y muerte en ese lugar.
–Yo soy de Catia La Mar, de la Soublette, en el barrio Los Olivos. Allá vive mi familia y la de mi esposa. Fuimos a visitarlos y eso (seísmos) fue algo muy rápido. Al principio, fue como una brisa con un suspiro durísimo, algo parecido a un silbato, y empezó a temblar. Luego, se calmó un poco y, después, se volvió a escuchar un ruido fuerte y vino más duro. La casa se movía para arriba y para abajo– rememoró Villa.
Las imágenes están muy frescas y pasan como fotografías por su mente. El fuerte remezón fue el gran susto que vivió, pues las estructuras en ese barrio no colapsaron y no hubo pérdidas humanas. Agradece a la Providencia la protección.
En la actualidad, Darwin reside en la frontera colombovenezolana, adonde emigró en busca de nuevas oportunidades hace seis años. Un año antes había estado en Bogotá, capital del país cafetalero.
Al cesar los terremotos y haber hallado un poco de calma, decidió subir a un punto conocido como «Los Tubos». Desde allí, se divisa el aeropuerto de Maiquetía, cierta parte de Playa Grande y la avenida El Ejército:
“Lo que veía a esa altura era mucho edificio caído, había mucho humo con polvo, mientras que en la localidad Hugo Chávez, un conjunto de varios edificios, se prendió eso en candela y se hundieron muchas estructuras”.
Las escenas que observó las califica de «horribles e indescriptibles». Suelta que una tristeza enorme lo invadió por la tragedia que se perdía a su vista. «A un sobrino, a su esposa e hijo les cayó un edificio encima por los lados de Caribe, por Carballeda, a 30 kilómetros aproximadamente de donde estábamos nosotros».
«La Guaira estaba embellecida»
Cuando Villa y su esposa migran, la imagen de La Guaira era bastante opaca y gris. No obstante, al retornar con siete años de ausencia, cuenta que se toparon con un estado embellecido, pero «esas cosas bellas se vinieron abajo. Para mí, el 85 % de La Guaira se perdió. Muchos edificios se cayeron y los que no, quedaron defectuosos. Mucha gente aún bajo los escombros».
Darwin ya regresó a la frontera. Su trabajo lo desempeña entre San Antonio del Táchira y La Parada. Asevera que cuando dejó su estado natal, aún había edificios colapsados sin ningún tipo de ayuda y con familiares desesperados llorando y tratando con sus propios esfuerzos de recuperar los cuerpos de sus seres queridos.
Cree que la reconstrucción de La Guaira va a llevar mucho tiempo: “Sanearla será difícil, ya que hay muchos cuerpos aún entre los escombros. Si no lo hacen pronto, puede generar una peste. Mi mujer volvió a viajar hoy (16 de julio), porque a su mamá deben operarla y le advirtieron que llevara tapabocas por los malos olores”.
Insistió que, al pisar su estado, estaba muy contento, ya que cuando se fue había dejado una Guaira triste y, tras siete años, encontró una región «hermosa» que ahora fue devastada por los terremotos.
Lamentó los saqueos que se registraron en los pocos negocios que quedaron en pie, razón por la que para comprar algo la gente tiene algunos establecimientos de Maiquetía o Caracas. «Solo eso».
–Tengo una gran tristeza. Aún no he podido digerir esto. Tengo como un trauma– confesó Darwin Villa desde La Parada, localidad colombiana donde concedió la entrevista a Diario La Nación.










