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Doña Bárbara y El Principito también están en cuarentena

La pandemia limitó el acceso a la biblioteca.

Juan José Contreras Cárdenas


En una biblioteca reposan títulos de grandes historias de la literatura local y mundial, con grandes personajes protagonistas de la historia o de la cultura de masas, textos académicos o enciclopedias temáticas con todo tipo de datos. Es un verdadero recinto de cultura y conocimiento. Ese el caso de la biblioteca pública “Profesora Carlota Sánchez de Ramírez”, de Lobatera. La pandemia hizo que por seguridad cerrara sus puertas, aislando a los usuarios de los libros, en una cuarentena que se ha extendido ya por un año.

Desde marzo del pasado 2020, con la llegada del confinamiento a Venezuela por la pandemia covid-19, las bibliotecas públicas cerraron. Ya para septiembre, durante las semanas de flexibilización, eso empezó a cambiar, la biblioteca de Lobatera abre dos veces por semana, una acción importante, ya que no solo los libros son consultados por estudiantes, sino que en la sala de computación tienen acceso a internet para fortalecer sus asignaciones escolares.

Efecto pandemia

El encargado actual del servicio de la biblioteca lobaterense, Nelson Chacón, indicó que la pandemia ha mermado las visitas al recinto en los días laborables, martes y jueves; sin embargo, sí se efectúan porque no todos los estudiantes cuentan con recursos bibliográficos o informáticos y allí se les proporcionan. El personal está presto para atender y asesorar a los jóvenes.

Nelson Chacón considera que la lectura aporta un mayor entendimiento.

“Antes de la pandemia había una prestación de servicio constante, el uso de la sala de computación y la consulta de textos académicos eran lo principal, también se proyectaban las jornadas de “La biblioteca va a la escuela”, para primaria, y se había tocado la puerta del liceo con la intención de abordar incluso a los niños de educación inicial después, para que se compenetraran con el uso de la biblioteca y se familiarizaran con todos sus recursos, pero el covid-19 lo cambió todo”, señaló Chacón.

Las salas: Infantil, Regional, Hemerográfica, Atención General e Informática… son solo algunos de los espacios de la biblioteca de Lobatera. Estos espacios, ahora solitarios, albergan un tesoro de cultura y conocimiento que no solo es consultado allí, pues aún se dan los préstamos de libros para llevar a casa; son menos respecto a otras épocas, pero persisten.

Ya sea ojeando un cuento infantil, tomando notas de un libro de historia o interactuando con uno de los juegos de mesa, como el ajedrez, generaciones de lobaterenses se han formado apoyados en la biblioteca, y aunque la pandemia hizo una pausa, hay proyectos, como el dictar cursos a futuro, uno de ellos las clases gourmet, para diversificar el alcance y utilidad del recinto a la comunidad.

Nelson Chacón quiso dar un mensaje de formación: “Cuando se lee, la mente se abre y hay mayor capacidad de entender, nadie nos va a engañar. Hay que vincularse a la biblioteca, a la lectura. Vengan, aquí un grupo de profesionales muy buenos están disponibles para atenderles”.

Un gran legado

Serafina Sánchez lo recuerda: “En la Casa de la Cultura ‘Víctor Enrique Martínez’ funcionaba el Salón de Lectura; a finales de los años 70 vino la entonces coordinadora de la Red de Bibliotecas Públicas del estado Táchira, Gladys Lozada, con la intención de consolidar una biblioteca aquí, en Lobatera”.

Serafina Sánchez vio formarse a generaciones en la biblioteca.

El 23 de septiembre de 1980 se inauguró el nuevo recinto bibliotecario lobaterense. Serafina Sánchez, quien trabajaba en la Casa de Cultura, se unió paralelamente a la naciente casa de libros en su municipio y allí estuvo laborando por casi 30 años.

Iraida Hurtado, Virginia Pernía y Paula Sánchez fueron las pioneras en las labores de la biblioteca en los años 80. Serafina Sánchez creció como profesional y, con los años, llegó a ser la encargada. Por mucho tiempo, los lobaterenses se han formado allí, en ese espacio del saber.

“Desde su creación y hasta finales de los años 90, la estadística de uso de la biblioteca llegaba a registrar hasta más de 80 usuarios por día, en algunas ocasiones. Se laboraba de lunes a sábado. Con la llegada de la sala de computación, Infocentro en aquel momento, se incrementó el número de visitantes”, comentó Serafina Sánchez.

En el año 2006, con América Niño al frente de la Red de Bibliotecas del estado, se inauguró el nuevo y moderno edificio, creado específicamente para la biblioteca de Lobatera, en el bulevar “Teresa Cárdenas”, al lado de la plaza Bolívar. Un gran espacio y nuevo mobiliario vinieron a complementar la segunda mitad de la primera década del nuevo milenio, por lo que a la fecha no hay problemas de infraestructura, el edifico está muy bien cuidado. La semilla de 1980 ya era un gran árbol, con frutos de sabiduría. Muchos ayudaron a que fuera así.

En sus décadas de existencia, la biblioteca llegó a las comunidades. Serafina Sánchez rememoró las visitas a las aldeas con el bibliobús, que llevaba libros para las zonas del campo y así motivar a la lectura. En varias ocasiones, por cuenta propia era el desplazamiento hasta los rincones del municipio.

El programa “Aventuras en Vacaciones” era muy esperado por los niños en los meses de julio y agosto. Visitas a otros municipios para conocer lugares históricos, culturales o para recreación, eran parte de las actividades que el personal de la biblioteca brindó a los más pequeños.

La lectura es muy importante, “siempre se realizaba ‘la hora del cuento’ en la sala Infantil, porque hay que incentivar a los niños a leer; hay libros con imágenes, con los que se van vinculando poco a poco. Los padres deben motivar a los niños a que lean, eso enriquece el vocabulario y el conocimiento; las deficiencias deben ser atendidas”, finalizó Serafina Sánchez.

Los tiempos han cambiado y a la actualidad de incursiones digitales en Venezuela se han sumado inconvenientes que afectan a la sociedad. La cultura es algo que no se debe desestimar, y la lectura es un beneficio que hay que cultivar, sobre todo en los más pequeños de la casa. Por ahora, debido al pandemia, de manera limitada están laborando las bibliotecas, son recursos que se deben aprovechar al máximo, representan un legado de hombres y mujeres que en el pasado se esforzaron para levantar los cimientos de ese patrimonio para las futuras generaciones.

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