Regional
El abrazo del Rostro Sereno
miércoles 5 agosto, 2026
El afiche oficial de la festividad de los 416 años del Santo Cristo de La Grita es obra de Renier Duque, y se llama “El Abrazo del Rostro Sereno”.
Esta imagen nos invita a dirigir la mirada, por encima del caos y los escombros, al Rostro Sereno del Santo Cristo, que hace 416 años, tras el devastador terremoto de 1610, cobró vida bajo las manos celestiales de los ángeles. Es un rostro que ha presenciado siglos de historia, de ruinas y de resurrecciones.
Hoy, en medio de nuestra propia desolación, su serenidad no es olvido, sino la paz que nace de la fe; no es indiferencia, sino la firmeza de la esperanza. Su mirada entreabierta, serena incluso en la cruz y con el cuerpo llagado, es un bálsamo para nuestras heridas. Es el recordatorio de que, incluso en el mayor de los dolores, hay una paz que sobrepasa todo entendimiento, y que esa paz es la que nos dará las fuerzas para volver a ponernos de pie.
Nuestra Bandera nacional abraza y se enreda tiernamente con la imagen del Cristo. Es el abrazo de la nación entera buscando refugio y consuelo en su fe más profunda. El Cristo de La Grita no es ajeno a nuestro dolor; Él lo lleva sobre sus hombros, y la bandera nos recuerda que toda Venezuela está invitada a fundirse en este abrazo sanador. El Rostro Sereno no es solo de La Grita; es el rostro de todos los venezolanos buscando la luz.
La imagen central no olvida la historia que la sustenta: El Milagro de Tadea. Así como hace cuatro siglos los ángeles bajaron del cielo a construir la esperanza en medio de las ruinas de La Grita, hoy nuevamente, con nuestra fe como cimiento, los ángeles vendrán a reconstruir la nueva Venezuela. Esos ángeles son la solidaridad, el amor al prójimo, la fuerza de voluntad y la fe inquebrantable de cada venezolano que, inspirado por este Rostro Sereno, se levanta de los escombros para edificar el país de sus sueños. De cada ruina física y emocional nacerá un cimiento de esperanza, y con la fe en ese Rostro Sereno, construiremos una nación más fuerte, más unida y llena de luz. Que la historia se repita: de las cenizas del dolor, que el Milagro de Tadea se multiplique en cada corazón venezolano.












