Regional
El río Lobaterita atemoriza a habitantes de Las Mercedes
lunes 4 mayo, 2026


Lo que debió ser un refugio tras lo ocurrido en Tadea hace ocho años, hoy es una trampa de barro. Vecinos exigen el dragado del río Lobaterita y la construcción de gaviones para no perder sus casas por segunda vez
Daniela González
El miedo se ha vuelto a apoderar del sector Las Mercedes, en el municipio Lobatera, zona norte del Táchira.
Para 19 familias que hace ocho años perdieron sus hogares en el sector Tadea, lo que debía ser un proyecto de vida segura se ha transformado hoy en una amenaza constante bajo el asedio del río Lobaterita.
Las recientes crecidas del afluente ya han anegado varias viviendas, dejando un rastro de destrucción que revive el trauma del pasado. Para estos habitantes, la lluvia no es un simple evento climático, sino una señal de peligro inminente.
Los vecinos relataron al equipo de Diario La Nación que la reubicación, prometida como una solución digna, hoy presenta fallas estructurales que los ponen en riesgo de quedar nuevamente en la calle.
“Hace ocho años nos sacaron de Tadea porque éramos damnificados, nos trajeron aquí con promesas, pero hoy estamos igual o peor, el río se metió a las casas hace poco y, aunque Protección Civil, la GNB y la policía vinieron a mirar, nadie ha traído soluciones reales”, expresó uno de los voceros de la comunidad.
La fuerza del agua no solo dañó infraestructuras. Los habitantes lamentan la pérdida de animales de cría, entre ellos cochinos y más de 40 gallinas, que representaban el sustento económico de este grupo familiar.
Además de la pérdida de enseres básicos, la comunidad integrada por niños y adultos mayores pasa los días limpiando el lodo de sus hogares con la incertidumbre de si la próxima lluvia será la definitiva.
La preocupación central radica en la erosión. El caudal ha ido socavando el terreno, acercándose peligrosamente a las fundaciones de las casas. Por ello, la exigencia de la comunidad es clara: No piden paliativos, sino obras de ingeniería urgentes.
“Es necesario dragar y rectificar el cauce del río para que el agua fluya sin impactar directamente contra el talud, necesitamos la construcción de una barrera de concreto o gaviones; es la única garantía para que las viviendas no cedan”, explicaron los afectados.
Aseguran que el apoyo gubernamental para mitigar este nuevo riesgo ha sido nulo, dejando a más de 20 familias a merced de la naturaleza y el olvido institucional.










