Regional
El Táchira sigue apostando por su desarrollo comercial
lunes 18 mayo, 2026
Víctor Matos
La inquietud de añejas generaciones hasta la presente, continúa en su esfuerzo permanente por enriquecer el Estado tanto en su potencial comercial como industrial, laboriosas tareas que llevan ya más de medio siglo sin que se haya podido concretar tantos esfuerzos.
La más reciente, es el peregrinaje efectuado por el gobernador Freddy Bernal escoltado por representantes de los gremios de la industria y el comercio locales, para solicitar a la Asamblea Nacional la creación de la ley que ofrezca la Zona Económica Especial Fronteriza, y de esa manera enriquecer a la región con un trato especial frente a la vecina República de Colombia.
Tales inquietudes vienen de vieja data desde que se emprendieron reuniones para la formalización de organismos como Blocandes, Corpoandes, Corporación Venezolana del Suroeste, Zona Industrial de La Fría, Zona Industrial de Ureña, Zona Industrial de Paramillo, entre otras, que soñaron con lograr las inversiones necesarias, tanto regionales como foráneas, para hacer de este sector, el pujante punto de progreso tanto industrial como comercial.
Para ello, se llevaron a cabo atrevidos proyectos tales como la ejecución de la Autopista San Cristóbal-La Fría, la Zona Industrial de La Fría, el Centro Industrial de Ureña, la Zona Industrial de Paramillo, entes que a la fecha no han podido lograr los objetivos esperados pero que están ahí, con la esperanza del apoyo gubernamental nacional, para hacer del Táchira el punto de referencia que, sin tener petróleo, sea el estado de progreso económico de los Andes venezolanos.
Precisamente hace cincuenta años, se registraba no solo la presentación de estos planes y programas con miras al futuro, sino que ya se había convertido al sector fronterizo, San Antonio y Ureña, en polo de comercio en donde convergían productores y consumidores de todo el país y del vecino Departamento del Norte de Santander de Colombia.
Hoy, ese punto de desarrollo luce fantasmal, por lo que urge, de acuerdo a las autoridades locales y a la dirigencia regional, contar con los instrumentos necesarios, como la creación de la Ley de Zona Económica Especial Fronteriza, que dinamizaría potencialmente nuestra producción en beneficio de ambos pueblos en esa línea internacional que aún se considera como la más viva de América Latina.
Ejemplo de constancia tuvimos con la formación de la empresa gubernamental Comdisan durante la primera administración del presidente Carlos Andrés Pérez, dirigida en un principio por el exgobernador del estado y fundador luego del Banco Sofitasa, Juan Galeazzi Contreras, quien dio un impulso inusitado a este plan que, de haberse cumplido en su totalidad, otro sería el cantar de los tachirenses.
Igual sucedió con la creación de la Zona Industrial de Paramillo, en pleno corazón de San Cristóbal, convertida actualmente en depósito de mercancías, a pesar de la promesa hecha por nuestras autoridades de relanzarla para ponerla en plena actividad, lo que algunos ven para tiempos lejanos estos sueños debido al centralismo conque de un cuarto de siglo para acá se toman las decisiones de progreso regionales.
De todas formas, ahí están los programas. Aún reposan los proyectos; se sigue hablando de reflotar los esfuerzos y de esa manera navegar por las aguas del futuro económico que deberíamos aprovechar contando con la pujanza de nuestros jóvenes, la riqueza de nuestras tierras, la formación profesional de nuestros estudiantes, y la bonanza climática y ambiental de que felizmente gozamos. Para los entendidos, nunca es tarde cuando la dicha espera.
José Rafael Cortés visualizó nuestro progreso industrial

A mediados de los años 70, fue nombrado como presidente de Fundatáchira José Rafael Cortés, quien era reconocido por su labor al frente de la gran empresa textilera para entonces, Telares del Táchira, y quien estaba al frente de Editorial Torbes, editora de Diario de La Nación y de Tipografía Cortés.
Durante su ejercicio, se abocó a la concreción de proyectos para favorecer el trabajo y la producción en general con la idea de transformar el patrón económico de la región.
Desde su cargo como conductor de la Fundación para el Desarrollo del Estado Táchira –Fundatáchira-, se desplegó un gran empeño para el cambio y se estimuló la promoción de empresas que se pensó desarrollar pensando en el futuro de esta región.
Así, surgieron entidades como Comdisan para la creación de la Zona Industrial de La Fría, Proliven para la producción de herramientas, Hilandes para impulsar el sector textil, fortalecimiento y apoyo de Empresas Pellizari, de potenciar la marca japonesa Yamaha; Alymaca para la industrialización del aluminio y la madera; Rangel Ingeniería, que determinó la construcción del Velódromo de Pueblo Nuevo; Fabilosa, Comditaca, Hortifrucam, Impropapa, Comlapaca y la construcción del Centro Cívico, que de haberse concretado todos estos planes, otro gallo cantaría.
Víctor Matos











