Regional
En cercanías de un anuncio salarial sin despertarse mayores ilusiones
miércoles 29 abril, 2026
Freddy Omar Durán
Una luz para la clase obrera y para la economía del país en general, en tanto recibe el consumo interno, o sencillamente un giro más de la espiral inflacionaria que desde el 2017 no ha dado descanso a la población venezolana.
Pocas emociones y muchos temores es el clima que se respira en cercanías del jueves 30 de abril, día señalado para hacerse el anuncio oficial del Gobierno nacional respecto al aumento del salario mínimo. Si el jueves no lo anuncia, será el viernes primero de mayo, de eso no hay duda.
Las últimas semanas de abril han sido de intensas actividades públicas y declaraciones a los medios de comunicación por parte de representantes de los gremios sindicales, quienes han coincidido que sea cual sea el incremento, el mismo no marcará un cese de sus acciones de protestas, que apenas sienten han vuelto a agarrar empuje, luego de un periodo de contención e intimidación.
Cifras extraoficiales ya se están dando por seguras en los gremios, y de alguna manera han gozado de cierta “confirmación” de parte de representantes del Gobierno, al insinuar que “no se espere mucho”, admitiendo que en calidad de patrono, frente a la clase trabajadora que emplea, no tiene cómo pagar. Es decir, estaría lejos de la canasta familiar calculada por sobre los 600 dólares mensuales, y apenas cediéndole a Cuba el deshonroso último lugar entre los salarios de Latinoamérica que promedian los 400 dólares.
Del otro lado, están las declaraciones por parte del sector empresarial, que simplemente ve en la carga social un agregado a la carga tributaria que ya debe sobrellevar, que en nada compensa una economía que pese a los números prometedores de la producción petrolera, no presenta señales de recuperación, traducida en más ingresos para las empresas.
Sin embargo, tal renta, tomando en consideración la carga burocrática y de seguridad social del Estado venezolano, que asumen incluso nómina de alcaldías y gobernaciones en gran parte, amén de otras zonas grises, por muy ingente que fuere no alcanzaría, en estimaciones de expertos, a los 140 dólares mensuales por trabajador público, y/o por pensionado. Tiene que alcanzar -lo que suma a las arcas nacionales- para 5 millones de pensionados y 3,5 millones de trabajadores de la administración pública.
Más que de victorias para lo laboral o lo patronal, se ha hablado mucho entre especialistas, líderes y factores de opinión de un “aumento responsable con el país”, con lo que se quiere decir que las expectativas generales van dirigidas a “resultados globales” más que particulares, que se puede debatir entre un mayor desempleo o una productividad con mayores alicientes, con capacidad para sacar al país de un estancamiento de años.
Para los economistas, la potestad gubernamental no debería limitarse a números, en tanto el país adolece de leyes laborales fuertes, de cara a las transformaciones propiciadas por la apertura comercial ante el mundo, que se ha abierto casi de forma impetuosa, con una cifra de aumento del producto interno bruto petrolero para 2026 en 30 %. Por eso es de esperar una modificación a la Ley Orgánica del Trabajo.










