Regional
En el olvido el Pasaje Jáuregui
lunes 3 agosto, 2026


Freddy Omar Durán
El descuido y la reordenación vial polémica se encuentran en un lugar que en la San Cristóbal de antaño fue de gran importancia para unir dos sectores de San Cristóbal.
Mucho antes de existir los dos viaductos y siquiera la prolongación de la Octava Avenida, el Pasaje Jáuregui era la vía por excelencia para comunicar al centro de San Cristóbal con La Concordia y la Zona Sur, que lamentablemente hoy se encuentra en marcado deterioro.
Una opción al momento de congestionarse mucho la Octava Avenida, o para quien desee tomar un atajo hacia el barrio Lourdes o el barrio San Carlos, o los vehículos a los que ya no se les permite hacer el regreso hacia la 19 de Abril.
Con relación a esto último, por disposición de la municipalidad la “U” que muchos vehículos hacían sobre la cuadra ocupada por un reconocido banco de San Cristóbal ahora ha sido objeto de multas. Sin embargo, muchos conductores han sido agarrados de sorpresa por policías municipales que, aunque respetan la medida, critican que no haya la señalización que indique tal prohibición. De hecho, existía un rayado que se borró al asfaltarse sobre la intersección de la calle 1 con carrera 8.
–Eso, toda la vida, desde que tengo uso de razón, ha sido un retorno a la 19 de Abril, últimamente los policías municipales han estado multando a muchísimos carros que suben. Entonces que la alcaldía defina ese tramo, si es doble vía o no, y si no es doble vía que le pongan la respectiva señalización— afirmó un vecino de la zona.
Entonces quienes quieran retornar a la 19 de Abril solo les toca otras alternativas que alargan más el trayecto, y una de ellas es precisamente tomar por el Pasaje Jáuregui, que no solo se está hundiendo sino que colinda en un tramo con un cerro del cual se desprenden rocas y tierra, especialmente durante las actuales épocas de lluvia.
Huecos abundan en el Pasaje Jáuregui, uno de los cuales lo cruza de extremo a extremo, y que atrapa el cauce de alguna corriente que baja el cerro, prosiguiendo con su labor destructiva. Hacia lo que es la vecindad con el muro de La Guacara se ha abierto una zanja, que crea una separación con la vía, cubierta de vegetación que no respetó ni una acumulación de material, que tal vez iba a ser usado para rellenar un vacío, que se ha tragado hasta la caminería, hoy ya inexistente.
Por ahí se cuela toda la humedad que termina a parar por el propio Muro de La Guacara, y termina dañando los onerosos esfuerzos para restaurar el revestimiento artístico, que termina convertido en una fea mancha negra, y da señales preocupantes de que en un futuro ni para lienzo va a servir.
Con relación al deslave, no solo se constituye en una amenaza para la vialidad: Hasta las casas que constituyen el sector La Guacara podrían llegar las rocas y la tierra que se han desprendido; no obstante, los vecinos confían en que la naturaleza no se vaya a portar tan mal con ellos, aunque sí piden se limpie lo que ya se ha desbarrancado.
Por eso los vecinos del Pasaje Jáuregui piden que no sigan creyendo que se trata de una carretera al margen de las grandes autopistas, y por eso no merecía sus mismos cuidados, pues el tráfico vehicular resulta importante, y terminará deteriorando aún más los graves destrozos que presenta.












