Regional
En La Guacara urge el orden a quienes se abastecen de agua
lunes 9 marzo, 2026



Freddy Omar Durán
Vivimos tiempos de sequías, y aunque hay varios puntos de abastecimiento público de agua, solo algunos prestan directamente el servicio a la comunidad, quedando solo para el llenado de camiones cisternas.
Eso amerita salir de los hogares con tobos o potes a tanques o fuentes naturales para rebosarlos con el vital líquido, algo que si hoy nos parece un escándalo, más de 60 años atrás era común en muchos barrios populares sancristobalenses, con la ventaja de que eran más abundantes las nacientes.
La colocación y mejora de las líneas de suministro han ameritado recortes del servicio, bajo un esquema de abastecimiento divulgado en redes sociales, y parte de esos trabajos se observan a las afueras de la Planta Potabilizadora La Bermeja, en Pirineos. Cerca se encuentra un punto de auxilio actualmente habilitado para llenar las cisternas. Tiempo atrás también las comunidades vecinas se veían obligadas a acudir con sus recipientes allí. Similar atención se presta en la sede de Hidrosuroeste del Barrio Alianza.
En cambio, en el tanque de agua potable del Barrio Las Flores la atención al público es permanente, a menos de que haya mantenimiento. El día viernes en horas de la mañana no se veía nadie en espera; pero un encargado señaló la manguera que se traspasa el cercado del lugar para conducir el agua, si alguna persona o grupo de vecinos así lo necesitan.
Más concurrido, por supuesto, resulta del punto de abastecimiento natural en Barrio Lourdes, que aunque en la mañana del viernes presentaba una pequeña cola, se cuenta que los usuarios pueden ocupar hasta varias cuadras. Un manantial natural que aún sobrevive a una ciudad demandante, mientras otras fuentes ya pasaron a la historia, incluso se dice que en la Plaza Bolívar llegó a existir una.
La fama de esta “válvula de escape” ha trascendido San Cristóbal, y prueba de ello el socorro que con frecuencia presta a la señora Karina Mora y su madre, provenientes de Palmira, municipio Guásimos. Va cargada con 6 potes, uno de ellos de galón, porque ya en su vivienda van dos días sin el vital líquido. Confía más en la pureza de la naciente de La Guacara, que la que le llega a su hogar.
“Aquí, esta agua sí es potable, mientras que en Palmira es puro barro, y para estarla hirviendo también se gasta mucho. Es agua que solo usamos para consumo, no para limpieza”.
Un habitante de La Concordia con varios potes afirmó que la situación del agua en San Cristóbal se ve “terrible y llevamos varios años sin que haya una solución para cuando ocurren estas interrupciones”. Confía en la pureza del manantial, y lo visita con una frecuencia casi semanal, en vista de las intermitencias del suministro en su hogar, que para él son impredecibles a pesar de los programas de abastecimiento.
Prácticamente se trata de un patrimonio natural de San Cristóbal, de cuya generosidad se benefician los vecinos del Barrio Lourdes, a pesar del poco civismo de muchos al disfrutar de la misma. La naciente, con dos salidas, luego de algunas disposiciones de tuberías, se localiza al final de un estrecho callejón que debería ser lugar de estacionamiento para quienes viven alrededor de esa vía o de la escalinata ascendiendo tras la naciente.
La paciencia de los vecinos
Los vecinos de la zona aseguran que todos los días la gente recurre a la fuente, pero en sequía se hacen notar las muchedumbres. Entonces es cuando surgen conflictos por vehículos que no respetan los frentes de las casas y se montan en las aceras, o casi sobre las edificaciones, o individuos obstaculizando las entradas y salidas de las viviendas, que responden con grosería si algo se les dice.
“Casi me tumban una ventana, y algunos casi te pegan si les llamas la atención”.
Otro motivo de molestias lo ocasionan los camiones, incluso de volteo, que ya llegan con hasta 30 galones, en horas de la madrugada, y que usan esa agua para lucrarse con la reventa. Con fotografías en mano se han hecho las denuncias a las autoridades municipales y regionales sin que hasta los momentos se hayan tomado las medidas de seguridad pertinentes.
Como informó Javier Quevedo, vecino del Barrio Lourdes, ha solicitado hace más de un año a la alcaldía y la prefectura para que se le pusiera un poco de orden al lugar y se le dé un aspecto con jardinerías más bonito, para que sea atracción turística, y los vecinos de Barrio Lourdes se ofrecieron para poner parte de los materiales necesarios.
“La idea es hacer como un tipo malecón, como el de la Universidad Católica de Barrio Obrero. Tú no puedes estacionar y a veces hasta casi a golpes caes, con conductores que no son de estos lados. Quienes están encima de las paredes también las ensucian”.
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