En un incómodo refugio se convirtió el terminal de pasajeros de La Concordia

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Una gran algarabía se formó al interior del terminal de pasajeros ante la demora en la venta de pasajes en las taquillas de las empresas autorizadas para prestar tal servicio, además de las quejas por los sobreprecios de algunos, que querían cobrar hasta en dólares o en tarifas que cuadriplicaban a las autorizadas. (Foto:Tulia Buriticá)

A muchos viajeros, provenientes de varios rincones del país, el “Black Friday” se les convirtió en un Dark Weekend.

Este lunes, a pesar de que las instalaciones del terminal de pasajeros de La Concordia en algo se habían descongestionado, la situación no dejaba de ser crítica, con personas que allí estaban apostadas desde el día miércolesM inclusive, esperando a ser atendidas por alguna empresa de transporte que les garantizara el feliz regreso a casa.

Alrededor de las 10 de la mañana, las taquillas de venta de boletos abrían con timidez, mientras una multitud, entre gritos, consignas y aplausos, exigía se les solucionara su problema, porque ni su paciencia, ni su bolsillo, ni su resistencia física, les daba para aguantar un día más en ese lugar, en el que la presencia policial brillaba por su ausencia.

Muchos vinieron de muy lejos para aprovechar las supuestas ofertas del “Black Friday” en los comercios de Cúcuta; pero lo mucho o poco que pudieron ahorrar se les convirtió en “sal y agua”, por los gastos que les representó quedarse varios días en San Cristóbal.

Esta situación solo se compara con la que se presentó en la víspera de la Navidad del 2018; pero por lo que se ve, este año la crisis se adelantó unos días, lo que desde ya parece garantizar –si no se toman los correctivos necesarios- un fin de año de colapsos, en lo referente a la movilización interurbana.

Este fin de semana, el terminal de pasajeros de La Concordia volvió a presentar un inusual caudal de viajeros provenientes de varias partes del país, lo cual no se veía desde hace mucho, ya que en estos meses gran parte de las rutas desde el interior del país se han dirigido directamente al terminal de San Antonio. Allí se hacían los desembarcos y abordajes, con relativa frecuencia; pero desde este fin de semana el servicio, que incluso captaba clientes antes de siquiera llegar a territorio venezolano, no pudo con la afluencia que abarrotó los negocios cucuteños, donde muchos de los encuestados aseguraron que sí se encontraba mayor economía que en el interior del país, no debido precisamente al efecto “Black Friday”.

Mientras unos aguardaban en largas colas, otros se acomodaban en la reducida zona de silleterías, el resto permanecía arrojado en el suelo, al interior y los alrededores de la edificación central, apenas si dejando paso a los transeúntes. Se calculó que hasta 2 mil personas pudieron colmar este fin de semana el puerto terrestre, buscando salir a como diera lugar de la capital tachirense.

Las enormes maletas, y los ya característicos bultos de franjas color crema y curuba cargados con todo tipo de mercancía, sirvieron a muchos de colchonetas, improvisándose campamentos en los que inclusive se ajustaban familias completas con niños, recién nacidos, y hasta mascotas incluidas. Pero en nada eso garantizaba un sueño tranquilo, pues los rumores de que algunas maletas fueron robadas cundían, y además por el techo, en evidente deterioro, coló mucha de las fuertes lluvias de este fin de semana. A este cuadro de inconvenientes se suman los altos precios de la comida en los puestos ubicados en el terminal de pasajeros de La Concordia, y el pago continuo por usar el servicio del baño.

También se pudo constatar que muchos fueron los compradores que no necesariamente tuvieron que ir a Cúcuta a disfrutar de su “Black Friday”, pues algunos incluso prefirieron hacer sus diligencias en el Táchira, especialmente en lo relacionado con medicinas.

Por el área de carga, en la mañana, casi ningún expreso se veía; pero los pasajeros sí denunciaron que por los alrededores no faltaron los “piratas” y otras unidades adscritas a  “empresas autorizadas” sí estacionaron en las afueras, en un intento de pescar en río revuelto, llegando a cobrarse por pasajero hasta 25 dólares. Una situación similar ocurrió en el terminal de San Antonio. Ante tal abuso, los afectados -a gritos- se preguntaban: ¿dónde estaban la Sundee, las autoridades de los terminales, el Innti y los organismos de seguridad? ¿Su pasividad ante tal colapso correspondería a algún tipo de complicidad?

Los “varados” se dirigían a varios destinos de la geografía nacional, algunos tan lejanos como Puerto La Cruz o Nueva Esparta. Para Puerto La Cruz, por ejemplo, el precio normal del pasaje tendría que estar en alrededor de los  350 mil bolívares; aunque muchos de quienes aspiraban a llegar al oriente del país se conformaban con poder tomar al menos trasbordo en Caracas. Sin embargo, también se decía que algunas unidades “habilitadas” estaban cobrando entre 400 y 500 mil bolívares, y se denunció que en algunos terminales privados se llegaba a cobrar 3 y 4 veces más de lo estipulado para pasajes al interior del país.

Incluso se hablaba de listas hechas con dos días de antelación para atender a quienes estaban en larga espera; pero al menos en lo que respecta al lunes, en horas de la mañana, no se corroboraba la efectividad de esa medida.

Fin de semana negro

Entre risas, Douglas Borges afirmó que el “Black Friday” se le convirtió en un sábado, domingo y lunes de tragedia: “Ya lo que ahorramos en Cúcuta, nos lo cobraron con creces durmiendo en el piso. Nos endulzaron con ese cuento y nos salió caro. Lo que hay por acá es una cuerda de aprovechadores”.

Por su parte, Máryuri Maldonado, representante de la Coalición Sindical, agregó que “esto ha sido un despelote; afuera, con complicidades de las autoridades, se permitió que se cobrara el pasaje con sobreprecio y en divisa extranjera. Incluso, esa situación se dio en las narices de un puesto policial. Cómo es posible tener gente aquí, como indigentes, tirados en el piso”.

Franklin Vivas denunció que el terminal de pasajeros quedó totalmente desasistido del Estado, y que han sido los mismos pasajeros los que se han organizado para buscarle una solución a su emergencia, organizándose entre ellos mismos.

Operativo en los alrededores

El administrador del terminal terrestre, Gustavo Peña, sostuvo que el día domingo se estuvieron realizando operativos para detectar a los “arrastradores”, que intentaron aprovecharse del colapso de pasajeros. Admitió que es probable que, ante la temporada navideña, un problema similar se presente y por eso pidió mayor colaboración de las autoridades policiales, para contener a quienes pretenden ejercer actividades delictivas al interior de sus instalaciones. También fue de su conocimiento que incluso en las plazas de Cúcuta muchos venezolanos tuvieron que pasar la noche, ante la imposibilidad de retornar a sus hogares.

Freddy Omar Durán

 

En la frontera denuncian abusos con las ventas de los pasajes

Cilia Gutiérrez tuvo que pasar dos noches en el terminal de pasajeros de San Antonio del Táchira, para conseguir sus pasajes hacia Maracay. Tanto el sábado como el domingo, se le hizo imposible comprarlos. “Pedían entre 20 a 30 dólares o 10.000 pesos”, lamentó mientras esperaba sentada en una banca a su esposo, quien logró adquirir los boletos este lunes, en horas de la mañana.

Gutiérrez, en los dos días que estuvo en el puerto terrestre, pudo observar varias irregularidades. “En las taquillas, una vez vendían los primeros 10 pasajes, cerraban con la excusa de que no había más boletos”, relató la dama, de 52 años, para luego soltar: “los que consiguieron salir el fin de semana es porque tenían dólares o pesos”.

En la madrugada de este lunes, dijo, “el acalde estuvo acá y consiguió que varias unidades salieran con pasajeros. Creo que eso ayudó a que hoy no abusaran tanto con los precios”, indicó.

Cuando el equipo de La Nación recorrió parte de las agencias de viajes que operan en el terminal, pudo verificar que algunos de los establecimientos estaban cerrados. “No hay pasajes”, eran los mensajes que pegaban en sus fachadas. Los precios, variaban.  Para Caracas, por ejemplo, estaban pidiendo entre 400.000 y 500.000 bolívares.

Entretanto, Carmen Campos, de 39 años, arribó al terminal, proveniente de Bucaramanga, en Colombia, donde vivió seis meses para trabajar de camarera y así ganar los “anhelados pesos”.  “Hacíamos la cola en una agencia, luego la cerraban porque querían cobrar más.  Nos movíamos a otra, hasta que logramos comprarlos”, recalcó.

Campos pagó 120.000 pesos por los tres pasajes que adquirió para la ciudad de Valencia, estado Carabobo. “Tenía pesos y se me hizo fácil pagar en esa moneda, pero también estaban recibiendo bolívares y dólares. Lo que no tenían era punto para pasar las tarjetas”, reconoció.

“Están escasos

los pasajes para Caracas”

Melania Machado llegó al puerto terrestre, considerado el más concurrido del país, el domingo, en horas del mediodía. Pasó, junto a su hija, toda la tarde tratando de encontrar dos pasajes para Caracas. “Fue imposible, había mucha gente y los pocos que se conseguían los cobraban en otra moneda”,  puntualizó.

“Al ver que se oscurecía, nos fuimos a la casa de una amiga a para pasar la noche. Hoy llegamos a las 6:30 a.m. y, pese a la hora (11:00 a.m.), no hemos comprado los pasajes. Mi hija sigue en una cola, con la esperanza de que se los vendan”,  dijo.

La alcaldía del municipio Bolívar ha establecido reuniones con los representantes del Instituto Nacional de Transporte Terrestre (Intt), con el fin de implementar mecanismos que permitan atender la gran demanda de usuarios.

Jonathan Maldonado