Regional
Feria de San Sebastián: Un faro de alegría en 2026
lunes 19 enero, 2026
Víctor Matos
Han pasado más de seis décadas, y la fiesta está ahí, de pie, erguida, solemne, con sus puertas abiertas y los ventanales frescos aireados de nuevas ideas. Es la fiesta del año, el encuentro con los de aquí y los de allá: es la Feria Gigante de San Sebastián.
Hoy es la Serenata al santo Patrono en el atrio de la Catedral. Mañana empieza la fiesta luego de la lectura del Primer Bando de Feria, y así, hasta finales de este enero pleno de acontecimientos inesperados, se desarrollará el jolgorio iniciado en 1965 por un equipo de jóvenes emprendedores que sembraron la semilla que, con sus altos y bajos, se mantiene en la retina de una población que vibra, disfruta y se divierte durante todo el mes.
Como siempre, el evento está condimentado por una programación que quizá para muchos es repetitiva, pero para las nuevas generaciones, divierte, entretiene y facilita el diario transitar con su Vuelta al Táchira en Bicicleta, la elección y coronación de la Soberana del año, la presencia del arte popular, los actos religiosos y culturales, el fomento comercial, los bailes tradicionales, las exposiciones ganaderas e industriales y las esperadas corridas de toros en la Plaza Monumental Hugo Domingo Molina de Pueblo Nuevo.
Todo un menú que contagia, que anima al colectivo, que nos lleva cada año por los recovecos en donde exhalan las alegrías y las sorpresas, y trepan el afán de permanencia, de exponer lo que tenemos, de exhibir nuestro gentilicio, de animar esa industria llamada turismo, y de celebrar la alegría que todos pasamos.
Todo eso está bien para muchos, aunque para otros, se insiste en hacer un festival productivo en donde se destaque su rentabilidad y no su gasto excesivo, en presentar nuestro acervo cultural y paisajístico, y en donde los impuestos, como en épocas anteriores dejen buenos dividendos y muchos de ellos se distribuyan en los entes de salud y educación.
De tal manera que la Feria Internacional de San Sebastián no siga siendo un agotador episodio que vacía los bolsillos de los anfitriones sino que deje dividendos para el progreso familiar, comercial e industrial en la región. Ese debería ser su objetivo, no logrado hasta la fecha, y para ello se necesita organización colectiva previa, participación de las Cámaras de Comercio de Fedecámaras Táchira, de la Cámara de Turismo, de la red hotelera, y en fin de los entes artesanales, para que al final de la fiesta, no se tengan que recoger los platos rotos, sino engrosar el tesoro del capital que debería ser la conclusión de la Feria, que en más de sesenta años, no ha podido contar con los recursos provechosos que debería contabilizar.
Para el logro de estos fines, solo se necesita caminar a tiempo. Organizar con los que sí saben dónde está el maní, y concluir con los logros positivos que todos soñamos obtener. Que en el futuro así sea; mientras tanto: ¡Que Viva la Feria Gigante de América!
El Bando de la FISS abre cada episodio del festejo

Con la lectura del Primer Bando de Feria, acontecimiento que tiene lugar a cargo de un heraldo en el atrio de la Iglesia Catedral de San Cristóbal, y contando con la presencia de las autoridades civiles, militares y eclesiásticas, se da por decretado el inicia del más grande festival que se desarrolla en Venezuela.
El mismo fue redactado en sus inicios por el abogado, literato e historiador Aurelio Ferrero Tamayo, en la etapa auroral del festejo que, aunque añejo, tras más de sesenta años de celebración, es nuestra mejor carta de presentación tanto al turismo citadino y nacional como internacional.
La Sesión Solemne del Ayuntamiento, las Palabras de Orden, forman parte del protocolo del homenaje que anualmente en el mes de enero se rinde a nuestro santo patrono y que abre las puertas de una ciudad cordial, amable, talentosa en su gentilicio, que se entrega de capa para llevar adelante lo que sigue siendo nuestra mejor carta de presentación al iniciar el año. Bienvenidos pues a la Feria Gigante de América, nuestra Feria Internacional de San Sebastián, subraya el pregonero.
Víctor Matos










