Regional
“La libertad es un don de Dios que no puede ser esclavizado”
miércoles 21 enero, 2026



El Obispo de la Diócesis de San Cristóbal, en la celebración anual del patrono de la ciudad de San Cristóbal, pidió por el reencuentro de los hogares y una libertad basada en el bien común
Bleima Márquez
Con una Misa Pontifical en la Iglesia Sagrario Catedral de San Cristóbal, los sancristobalenses conmemoraron este martes, 20 de enero, la festividad de su santo patrono, san Sebastián. La ceremonia religiosa forma parte del evento central de la 61ª edición de la Feria Internacional de San Sebastián (FISS).
La solemne eucaristía fue presidida por monseñor Lisandro Rivas, obispo de la Diócesis de San Cristóbal, quien encabezó los actos litúrgicos en compañía del clero diocesano.
En el templo católico se dieron cita autoridades eclesiásticas, civiles y militares del estado Táchira, quienes, junto a los devotos, se congregaron para rendir tributo al mártir. Durante la ceremonia, se elevaron oraciones por la paz, la unidad de las familias tachirenses y la prosperidad de la capital de esta entidad andina en su día central.
La eucaristía, además de ser un acto de fe, se convirtió en un escenario de profunda reflexión social. Durante la homilía, monseñor Lisandro Rivas instó sobre la urgencia de una libertad auténtica, el cese de la corrupción y la liberación de quienes permanecen detenidos por razones políticas.
“Cuando en la sociedad, muchas veces, la libertad se confunde con intereses facturistas o se restringe, Sebastián hoy nos dice: No tengan miedo. Hoy nos llama a una libertad responsable, orientada al bien común, fundada en la verdad evangélica y en los principios de una ética y de una moral social derivada de la doctrina social de la Iglesia”, expresó el Obispo.
Bajo esta premisa, monseñor Rivas subrayó que la misión de la Iglesia, en consonancia con las enseñanzas del Concilio Vaticano II, es promover una libertad religiosa auténtica. Esta visión, según detalló, debe permitir que cada ciudadano viva en un sistema sostenible, alejado de prácticas corruptas, y donde se formen conciencias comprometidas con la fraternidad y la solidaridad.
Para el representante de la Iglesia católica, estos nuevos horizontes implican la valentía de soñar en grande. “Significa no levantar las manos para rendirse, sino mantener el corazón abierto con los demás y actuar en el ámbito de la justicia”, recalcó monseñor Rivas.
Contra la confusión y la corrupción
Durante la liturgia, monseñor Rivas presentó una homilía centrada en la integridad del individuo. Al recordar el sacrificio de san Sebastián, el prelado señaló que el mártir es el ejemplo vivo de quien escucha su conciencia por encima de las imposiciones del poder.
“En la sociedad actual, muchas veces la libertad se confunde con intereses particulares o se restringe”, advirtió el Obispo.
Hizo un llamado a construir una sociedad fundada en la ética y en la doctrina social de la Iglesia, recalcando que Venezuela requiere de un sistema “sostenible y sin corrupción”.
Para él, el futuro del país depende de la formación de conciencias libres que no traicionen los valores humanos aprendidos en el hogar y en la escuela.
La voz de los hogares tachirenses
Al finalizar la eucaristía, el Obispo fue abordado por los medios de comunicación. Al ser consultado sobre la situación de los presos políticos, monseñor Rivas fue claro y preciso en interceder por la libertad de quienes hoy no pueden ver la luz. También reconoció y agradeció las recientes excarcelaciones. Afirmó que la labor de la Iglesia no ha terminado.
“Seguimos levantando la voz en nombre de tantos hogares tachirenses que me lo han pedido. Monseñor, interceda, me dicen”, indicó y exhortó a quienes tienen la responsabilidad de tomar estas decisiones para que permitan que los detenidos retornen a sus hogares y vivan “la libertad de los hijos de Dios”. Definió la vida y la libertad como dones que no pueden ser alienados ni esclavizados por ningún poder humano.
Reencuentro y reconstrucción
Durante sus palabras, el prelado se refirió a los venezolanos que han dejado el país. Señaló que el ejemplo de valentía del santo patrono debe inspirar a quienes retornan a su tierra.
Para monseñor Lisandro Rivas, el regreso de estos ciudadanos es clave para llenar el vacío familiar y poner sus vocaciones al servicio de la construcción de una mejor sociedad.
“Queremos que esos hombres y mujeres vuelvan para llenar el vacío y ofrecer sus vocaciones al servicio de la construcción de nuestra Venezuela… San Cristóbal, la ciudad de la cordialidad, tiene mucho que enseñar al mundo con su gente capaz de seguir adelante”, concluyó Rivas e instó a los fieles devotos a ser constructores de la civilización del amor a través de pequeños gestos de paz en la vida cotidiana.
El Obispo de la Diócesis de San Cristóbal concluyó con un llamado a la resiliencia ante las dificultades y obstáculos que atraviesa el país.
Monseñor Rivas bendijo a la Ciudad de la Cordialidad, e invitó a cada hombre y mujer de buena voluntad a transformar su entorno inmediato mediante la justicia, la paz y la verdad, bajo la protección de san Sebastián.











