Regional
La sonrisa de cada mañana nació en Diario La Nación
lunes 13 julio, 2026
Víctor Matos
En una espléndida mañana del mes de febrero de 1970, irrumpió por la redacción de La Nación un adolescente de apenas 14 años de edad, cargado de una carpeta con caricaturas de diferentes personajes y con el pedido que se publicaran sus trabajos en las páginas del periódico.
Eran tan buenas, que las mismas se acogieron y se definió luego entregarlas periódicamente como mensaje de humor e ironía a través del título que aquí le dimos: “Las pinceladas de Jairo”, para reafirmar el nombre del novel artista Jairo Osorio, que desde ese momento inició una jornada imparable que lo llevó incluso a ser galardonado diecisiete años después con el Premio Nacional de Periodismo, para orgullo de toda esta tierra que le vio nacer.
El próximo miércoles 22 de julio, el afamado caricaturista estaría cumpliendo sus 70 años de edad, formado tras la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez en el ambiente democrático que reinó entre nosotros por cuarenta años más.
Su producción artística la combinó luego como destacado estudiante de Historia de Venezuela, coronada con la licenciatura obtenida en la Universidad de Los Andes de Mérida, siguiendo sin embargo sus afanes por el dibujo que entregó permanentemente con una ironía irrepetible en sus mensajes, tanto en este periódico como luego en Diario Pueblo, reafirmando su entrega al dibujo como elemento de difusión de los conocimientos históricos y de burla política ante quienes manejaban el aparato del oficialismo en el país.
Por su trayectoria obtuvo en 1987 el Premio Nacional de Periodismo mención caricatura y luego fue ganador del Primer Concurso Nacional de Caricaturas, Cincuenta años de la revista SIC, así como en el Primer Concurso de Tiras Cómicas otorgado por el diario El Nacional en 1989.
Son muy recordadas sus exposiciones individuales y colectivas de caricaturas en diversos estados del país, así como su capacidad para desempeñarse en el campo de la pedagogía impartiendo la Cátedra de Historia Contemporánea de Venezuela en la Educación Media, que compartió con sus esfuerzos editoriales al publicar un suplemento impreso sobre la materia e ingresar a la comunicación radial, siembre bajo la óptica humorística. En el año del 2018, la Peña Literaria Manuel Felipe Rugeles le rindió un sentido homenaje tras su fallecimiento, destacando su amplia trayectoria en el campo de la comunicación a través de sus recordados dibujos que transmitían mensajes de críticas a las clases gobernantes y hasta opositoras que ironizaba según su especial óptica.
Muchos intelectuales lo calificaron como un verdadero genio, enfrascado en defender a las clases más humildes y en criticar sin desmayo tanto a las clases políticas como pudientes que se entregaban, unos solo a acomodarse en el mando y otros en explotar a los oprimidos.
Jairo Osorio siempre será recordado por sus miles de seguidores, no solo por la obra que dejó, sino por su postura de defensa sin tregua de los desposeídos, reflejados en una labor que para unos es quijotesca, pero que se convirtió en una siembra eficaz de reflexión, que hubiese seguido en estos años de mengua padecidos por la sociedad.
Caricaturista, historiador y político social

Quizá fue la influencia de la lectura del libro “Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano, lo que marcó el sentido social que siempre inspiró al gran caricaturista tachirense Jairo Osorio.
En tal sentido, defendió a través de sus acertados dibujos el abandono de los pobres frente a la grandiosidad de la Feria de San Sebastián, rechazando sobre todo las corridas de toros, en defensa de los derechos del animal sacrificado en medio de eufóricos “Olé!” de los asistentes de la Plaza Monumental de Pueblo Nuevo, fiesta considerada indispensable para el desarrollo de este festejo.
Debido a su afán de defensa de las clases abandonadas, abrazó la política, siendo designado como diputado a la extinta Asamblea Legislativa del Táchira, luego director del desaparecido ente financiero Banfoandes y finalmente combinó sus inquietudes artísticas como director de la Casa Steinvorth.
Su súbito deceso conmocionó a la opinión pública tanto regional como nacional, pero su legado quedará por siempre en la memoria pública.
Víctor Matos











