Regional
Ningún presidente de la Democracia salió millonario de su gestión
lunes 4 mayo, 2026
Víctor Matos
Una visión documental y crítica de la historia política contemporánea de Venezuela, reseñada por su colega Javier Conde quien lo considera “Don tubazos” a Ricardo Escalante, quien le confiesa que durante su experiencia como reportero no cree que los presidentes de los 40 años de la Democracia, fueran ladrones o estuvieran metidos en negocios ilícitos para su enriquecimiento propio.
El libro en cuestión de Escalante, de quien dice el autor del reportaje “es un PERIODISTA en letras mayúsculas y una suerte de memoria escrita”, nos pone al día con quien precisamente ha sido testigo de las gestiones de los políticos que durante las últimas cuatro décadas del siglo XX rigieron nuestros destinos.
Para Ricardo Escalante, la actual Inteligencia Artificial no logrará desplazar a los periodistas profesionales, a quienes volverán los lectores para el conocimiento de la verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad.
En su trayectoria, el reportero sancristobalense habla de sus conversaciones con destacados personajes como Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Rafael Caldera, Jaime Lusinchi, Carlos Andrés Pérez, a quienes sus enemigos acusaron de actividades reprobables durante su gestión.
Revela además en su libro sobre el proceso que llevó al desmantelamiento democrático acusado en el siglo presente, e indica como responsables de estas narrativas a los medios de comunicación que conspiraron en apoyo a estas ideas.
Así, le dice a su colega en la nota publicada por El Nacional que no cree que los presidentes de los cuarenta años de la Democracia, después de la salida del dictador Marcos Pérez Jiménez, fueran una “cuerda de ladrones”.
Recuerda por ejemplo que Rómulo Betancourt no ostentó ningún bien mal habido y que incluso cuando vino al país después de su exilio, tuvieron que hacer una colecta para alquilarle una casa para que pudiera hospedarse. Señala que Raúl Leoni vivió con modestia; que Carlos Andrés Pérez ni siquiera contaba con un seguro de salud para sus últimos años de existencia; que a Luis Herrera Campins se tuvo que hacer una colecta para sus exequias, y que incluso Jaime Lusinchi murió pobre.
Destaca además en su obra, la firmeza de ideales como los de los dirigentes Gonzalo Barrios, el oráculo de Acción Democrática o de Jóvito Villalba, que siempre lo distinguieron con su amistad.
Se recuerda de Ricardo Escalante, el “tubazo” que dio durante la presidencia de Herrera Campins en el encuentro partidista de Copei en San Antonio de los Altos, en donde los periódicos del día siguiente publicaron el “informe oficial” de la cita, mientras él, en El Universal reveló lo ahí acontecido, lo que le valió el Premio Estadal de Periodismo.
Esta hazaña, que cambió durante el quinquenio del presidente Herrera sus relaciones con Acción Democrática, se debió a que el hábil reportero de la fuente logró introducir de contrabando una grabadora de bolsillo que permitió dar a conocer allí lo analizado.
Con este reciente libro, que está disponible en Amazon https://share.google/ste375NuzOnrg7YD5, se podrá el lector documentar de un momento extraordinario de nuestra vida política contemporánea, dada a conocer, como dice su autor, para conservar la memoria y no repetir los malos momentos de nuestra historia política hasta los actuales momentos.
Ricardo Escalante, 56 años de periodismo a cuestas

Ricardo Escalante quedará para la historia del Táchira y de Venezuela como uno de los reporteros más vibrantes que ha tenido el país, iniciándose a pulso en una profesión que lo ha colocado entre las figuras señeras del periodismo venezolano en su más de medio siglo de trabajo permanente.
Actualmente reside con su esposa, Carmen Ligia, en la ciudad de Houston, estado de Texas de los Estados Unidos, en donde lanzó su reciente libro, que puede ser adquirido por Amazon.
Este hombre de las noticias se inició en el año de 1970 en la redacción de La Nación, cubriendo muy joven las fuentes políticas, hasta que se dirigió a la capital para desempeñarse brevemente como corresponsal del diario El Expreso de Ciudad Bolívar, luego El Carabobeño de Valencia y finalmente Panorama del Zulia.
Ingresó más tarde en la redacción de El Universal; y tras 17 años de trabajos destacados, se incorporó al staff de El Nacional, obteniendo por dos veces, en 1980 y 1985, el Premio Nacional de Periodismo, por sus reconocidos “tubazos”, que era como se conocían las primicias en el argot periodístico. También estuvo este nativo de San Cristóbal como Consejero de Prensa en la embajada de Venezuela en Londres, director de Información de la República durante el interinato de Ramón J. Velásquez, y jefe de Prensa de la Embajada británica en Caracas.
Víctor Matos










