Regional
Paralizado el embaulamiento de la quebrada La Blanca
sábado 31 octubre, 2026
El desbordamiento de la quebrada La Blanca, el miércoles 28 de octubre, volvió a bloquear el paso de vehículos en Las Lomas, sector de la avenida Libertador. Además, las aguas anegaron viviendas, comercioes, la iglesia del sector; se evidenció la falta de embaulamiento de la quebrada, un problema de vieja data.
Richard Ramírez, habitante de Las Lomas, explicó que en 1950 se hicieron los embaulamientos para la recolección de aguas de las diferentes quebradas con láminas corrugadas galvanizadas cuya vida útil era de 25 a 30 años. A medida que se urbanizó la zona, las aguas servidas se conectaron a esos embaulamientos y el salitre pudrió las láminas, por lo que el agua comenzó a socavar los terrenos y ha provocado el deslizamiento en el sector.
En julio de 2025, cuadrillas de Hidrológica Venezolana, Hidroven, anteriormente Hidrosuroeste; la Gobernación del Estado Táchira, el Instituto Autónomo de Vialidad del Táchira (IVT), el Ministerio de Infraestructura, Protección Civil y Bomberos desplegaron labores de remoción, limpieza y dragado. Sin embargo, el operativo no trascendió al embaulamiento.

De igual forma, el pasado 28 de octubre el Gobierno activó un abordaje técnico integral en el sector, con cuadrillas de la Alcaldía de San Cristóbal y del Ministerio de Obras Públicas dedicadas a labores manuales de limpieza, saneamiento y recolección de sedimentos para restablecer el tránsito.
Ramírez expresó su agradecimiento a las autoridades por las acciones realizadas en el pasado. Sin embargo, señaló que el proyecto de embaulamiento propuesto el año pasado por Silfredo Zambrano, alcalde de San Cristóbal, no se ha ejecutado, pues no están los recursos.
Los habitantes de Las Lomas señalaron que han solicitado el embaulamiento a las autoridades durante más de dos décadas, pero sienten que, por ser una comunidad pequeña, no les han prestado atención. Ante la falta de esa obra, plantean una medida mínima: que al menos se haga mantenimiento dos veces al año.
“Me gustaría que se compadecieran de nosotros que también somos contribuyentes. Solo vienen arreglar cuando el episodio ocurre, pero después de eso se olvidan de nosotros”, expresó Mariela Bonet, habitante de la zona.

En el sector viven principalmente personas de la tercera edad, para quienes el olor de las aguas servidas representa un factor que afecta su salud. También sus viviendas se llenan de sedimentos y se les dificulta trasladarse.
Los vecinos advierten que, sin el embaulamiento, el próximo desbordamiento no solo volverá a trancar la avenida Libertador, sino que podría dejar incomunicadas a las viviendas y a las personas mayores que allí residen. (Dartly Santander/Pasante ULA)// Fotos: Tulia Buriticá











