Regional
Remendar antes que comprar: opción ante precios de colchones
sábado 17 octubre, 2026

La mayoría de los ciudadanos prefieren reparar sus viejos colchones antes que comprar nuevos, ante el poco poder adquisitivo y precios que superan los 100 dólares
María Cárdenas
Un recorrido por distintos comercios de San Cristóbal permitió constatar que los precios de los colchones ortopédicos y semiortopédicos se han convertido en un lujo para el bolsillo del ciudadano común.
Actualmente estos productos superan la barrera de los 100 dólares y su valor aumenta considerablemente según el material de fabricación, llegando en algunos casos a superar los 500 dólares.
Ante esta situación, los sancristobalenses señalaron que la compra de un colchón nuevo no está entre sus prioridades. Algunos incluso aseguraron que llevan más de 20 años con el mismo equipo, mientras que otros explicaron que cuando este se deteriora, prefieren mandarlo a reparar antes de adquirir uno nuevo.
“Comprar un colchón no es posible. Mis prioridades son la comida y las cosas que necesiten los niños, pero un colchón nuevo no. Los que tenemos en mi casa los compramos hace años, pero la situación no está para esas compras; hay otras cosas a las que uno les da más importancia”, explicó Andrea Araque al transitar por el centro de San Cristóbal.
Por su parte, Jesús Ortiz señaló que reparar su colchón le costó menos de 20 dólares: “El año pasado se me dañó el colchón, pero yo no tengo para comprar uno nuevo y lo mandé a reparar; fueron menos de 20 dólares, porque el colchón no está dañado del todo”.
Esta tendencia de “remendar antes que comprar” se debe a la diferencia de precios. Mientras que un colchón nuevo puede costar más de 100 dólares, una reparación puede costar, en promedio, menos de 20 dólares, un monto mucho más accesible para la economía familiar.
Bajas ventas
Por otro lado, los comerciantes dedicados a este rubro explicaron que desde inicio de año las ventas de los colchones se han desplomado.
“Ya son muy pocos los que se venden al mes, las personas no tienen dinero para comprar colchones nuevos y se entiende, porque la situación está muy difícil para todos”, aseguró Jairo Guerrero, un vendedor del área comercial del centro de San Cristóbal.
Los comerciantes atribuyen esta situación al poco poder adquisitivo de los ciudadanos, que priorizan otras necesidades básicas por encima de la renovación del descanso.
“La gente no tiene dinero. El año pasado se vendía un colchón por semana, o hasta más, pero ahora si acaso uno al mes. Es costoso, pero estos son productos de calidad, en su mayoría colchones nacionales, pero la realidad es que las personas no pueden permitirse este tipo de gastos, porque no le dan la importancia”, señaló Génesis Contreras.
De igual manera, Milanyela Useche dijo que la gente tiene mucho el concepto del colchón reconstruido, los mandan a arreglar:
“La venta de colchones ha caído mucho. La gente no tiene dinero, porque las personas tienen otras prioridades. La colchonería ha caído desde principios de año, ojalá y las cosas cambien y que la gente pueda hacer sus renovaciones”.
¿Qué pasa si no cambio el colchón?
Los especialistas advierten sobre los riesgos de no renovar los colchones cuando se deterioran.
Según los expertos, los colchones deben cambiarse cada ocho años en el mejor de los casos, aunque dependiendo del material, el cambio puede ameritarse a los cinco años. Esto se debe a que si el colchón presenta hundimiento o deformaciones, puede afectar seriamente la calidad del descanso y, por ende, la salud de quien lo utiliza.
No obstante, la realidad económica del país se impone sobre las recomendaciones técnicas, y los tachirenses deben adaptar su vida hasta donde pueden permitírselo, por lo cual el bajo poder adquisitivo lleva a los ciudadanos a optar por extender la vida útil de sus colchones a través de la relación, postergando una compra, que actualmente parece un lujo. (MC)
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