Regional
Retorno de dirigentes del exilio marca la agenda política en Táchira en dos meses
lunes 27 abril, 2026
Mientras unos grupos recorren los municipios para reconstruir el tejido social, la plataforma unitaria local fija su mirada en el 1° de mayo como el punto de partida para una nueva etapa de presión ciudadana
Durante los meses de marzo y abril de 2026, en el estado Táchira se ha notado una reconfiguración política. Tras un periodo de incertidumbre luego de los hechos del 3 de enero, en la entidad andina se ha dado un giro político, por el retorno de figuras claves y una oposición que, aunque diversa en métodos, coincide en la urgencia de un cambio de rumbo.
Uno de los fenómenos más disruptivos de este bimestre ha sido el regreso paulatino de dirigentes políticos que permanecieron años o meses en el exilio. Su retorno no ha sido silencioso: Estos líderes han llegado con estructuras renovadas y una visión que busca vitalizar el descontento local.
Su presencia en municipios como San Cristóbal ha revitalizado las bases que se sentían huérfanas de liderazgo directo.
La estrategia de la oposición en Táchira se divide hoy en dos corrientes que, lejos de excluirse, parecen retroalimentarse:
* El sector electoral: Diversas plataformas políticas han comenzado a presionar formalmente por un cronograma electoral claro para finales de 2026. Argumentan que la legitimidad de procesos anteriores es el motor para exigir nuevos comicios municipales y regionales que permitan recuperar espacios institucionales.
* El trabajo de base: Simultáneamente, otros sectores han optado por el recorrido cuerpo a cuerpo. En abril, se ha intensificado la presencia de dirigentes en comunidades populares y caseríos, enfocándose en la reconstrucción social y la atención a la crisis de servicios públicos que afecta con rigor al estado fronterizo.
A pesar del entusiasmo, el panorama no está exento de riesgos. El análisis político local advierte sobre la dualidad entre pedir elecciones y el activismo de calle genera debates internos sobre cuál es el camino más efectivo.
La sombra de la intimidación y la desconfianza ciudadana tras eventos pasados sigue siendo un reto para la movilización masiva.
En conclusión, Táchira llega al cierre de abril de 2026 como un laboratorio político. La combinación de liderazgos retornados, la presión por el voto y el trabajo comunitario sugiere que el estado no solo está “activado”, sino que está diseñando la hoja de ruta para el resto del país de cara al segundo semestre del año.
En el marco de esta reactivación, diversos sectores de la oposición y gremios locales han anunciado una gran movilización para el próximo 1° de mayo. Bajo la consigna de reivindicaciones salariales y derechos democráticos, se espera que los dirigentes retornados encabecen las concentraciones en los puntos neurálgicos de San Cristóbal, marcando el inicio de una nueva fase de presión social en la región andina. /Maryory Bustamante
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