Regional
“San Cristóbal ha sido autónoma desde el primer día de su fundación”
miércoles 13 mayo, 2026
La Academia de Historia del Táchira nombró miembro honorario al presidente de la Academia Colombiana de Historia, Armando Martínez Garnica
La visita del presidente de la Academia Colombiana de Historia, Armando Martínez Garnica, gracias a la invitación de la Asociación de Cronistas, la Academia de Historia del Táchira y el Archivo General del Municipio San Cristóbal, dio pie para una interesante recapitulación acerca de la fundación de San Cristóbal.
Durante la sesión especial del día lunes 11 de mayo del Concejo Municipal, con la presencia de las máximas autoridades edilicias y el director general de la Alcaldía de San Cristóbal, Juan Rodolfo Martínez, se le hizo entrega al invitado especial del botón honor al mérito, colocado por Martha Viviana Ortiz Soler, presidenta del Concejo Municipal, así como se le nombró miembro honorario de la Academia de Historia del Táchira, distinción entregada por su presidente, José Antonio Pulido Zambrano.
Además, en la sede del Consulado de Colombia en San Cristóbal, ofreció Garnica una conferencia alrededor de la figura de Atanasio Girardot. Y el martes siguiente, en compañía de Walter Márquez, brindó detalles de la alianza que se establece entre la Academia Colombiana de Historia y la Asociación de Cronistas del Estado Táchira.
Para hablar de la fundación de San Cristóbal, el historiador colombiano se tuvo que remontar a los tiempos de la Conquista, animados por un espíritu judicial muy distinto al colonialismo de otros países, sustentado en un centralismo regio impartido desde España. Sin embargo, no pocos intereses se tejieron entre quienes deseaban provecho de las enormes riquezas de las llamadas “Indias Occidentales”.
“El mar, los puertos marítimos, los puertos fluviales y la minería ingresaron al patrimonio de los Reyes con sus rentas y beneficios fiscales, mientras que todos los estamentos sociales aseguraron sus particulares patrimonios privilegios y preeminencia, gracias a las mercedes reales de tierras, solares, aguas, minas y empleos públicos. Este modelo no se puede llamar colonial: El caso nuestro hay que hablar de dominio por jurisdicción y protección, de reinos, capitanías generales, de gobernaciones, de cabildos, etc. Todo es jurisdicción porque el corazón del poder estatal gira alrededor de la justicia, y todo funcionario empieza con ser un juez, y luego se reviste de las demás funciones del Estado”.
En ese proceso de crecimiento de la jurisdicción española se iba decidiendo la creación de ciudades; y una de ellas sería Pamplona, en 1549, fundada por Pedro de Ursúa y Ortún Velázquez de Velazco, infestados por el sueño de El Dorado, cuyos límites abarcaban hasta el río Apure. Para abarcar tal territorio se fundaron: Mérida, en 1558; Ocaña, en 1570; La Grita, 1583; Salazar de las Palmas, en 1583; y San Juan de Los Ríos, en 1662.
“La gran extensión territorial que reclamó Pamplona propició la organización de nuevas expediciones de sus vecinos, y según palabras de ellos para asegurar la tierra, y para seguir repartiendo grupos aborígenes entre nuevos vecinos en calidad de encomienda”.
El caso de San Cristóbal
En el caso de San Cristóbal, el cabildo le encomendó a Juan Maldonado la creación de una “villeta” en el Valle de Santiago, pero en vez de ello tomó una decisión que incluso en el futuro contribuiría a dar delimitación fronteriza a Venezuela.
“Entre las jurisdicciones y términos de la ciudad de Pamplona y Mérida existían varios grupos aborígenes que todavía no habían sido encomendados, y algunos tenían fama de indios de guerra, que Fray Pedro de Aguado localizó en el Valle de Santiago, el Valle de La Grita y Los Bailadores”.
“El Valle de Santiago había sido descubierto por Juan Rodríguez Suárez, quien encomendó a los indios que conquistó a los vecinos de la ciudad de Mérida, pese a que esta jornada había sido decidida por el Cabildo de Pamplona, que dio pie a un intenso debate, cuando Juan Maldonado fundó la villeta de San Cristóbal, para asegurar el camino entre Pamplona y Mérida, ordenándosele encomendar los indígenas a los nuevos vecinos de Pamplona”.
Como aclara el historiador, desde la visión de los poderes políticos de Pamplona, la escogencia de Juan Maldonado fue un “error descomunal”, quien en cambio fundó San Cristóbal, creó un cabildo con su respectiva jurisdicción que habría de extenderse hasta el río Cúcuta, con lo cual hizo una entidad autónoma desde el primer día.
“La actuación del capitán Juan Maldonado produjo lo contrario de lo que le mandaron. Logró una villa dotada con términos propios hasta el río Cúcuta y distintos a los términos de Pamplona y además, una justicia mayor. Había constituido un dominio o jurisdicción y protección de naturales, autónomos y distinto, respecto del antiguo dominio por la dirección del cabildo de Pamplona. Esta fue la fechoría jurisdiccional de Juan Maldonado”.
¿Por qué Juan Maldonado se tomó esta atribución, que incluso lo puso ante la justicia? Miles de cosas se podrán seguir debatiendo, pero como detalle importante, narró Armando Martínez Garnica, el conquistador se salvó de multa y cárcel al pesar sus lazos familiares con Ortún Velázquez de Velasco –quien era su suegro-, cofundador de Pamplona y justicia mayor de esa ciudad.











