Regional
Se vive entre fallas eléctricas, colapso vial y descontrol urbano
lunes 24 agosto, 2026
La falta de respuesta ante el deterioro de los servicios básicos e infraestructura obliga a los vecinos a elevar sus reclamos
Distintas denuncias provenientes de diversas zonas del estado Táchira evidencian el progresivo deterioro en la calidad de vida de sus habitantes. Desde extensos apagones y vías de comunicación al borde del colapso, hasta episodios de contaminación sónica y maltrato animal, la ciudadanía exige soluciones de fondo e intervenciones inmediatas por parte de los organismos gubernamentales.
La crisis en los servicios básicos mantiene en constante zozobra a la población. En la caminería ecológica de la parte alta del sector El Nevada, en San Cristóbal, cinco familias —integradas en su mayoría por abuelos— suman un mes sin suministro eléctrico tras la avería del transformador principal.
Pese a las solicitudes tramitadas en la aplicación VenApp y las gestiones directas ante un concejal, la vocera Lorena Villamizar instó al alcalde de San Cristóbal Silfredo Zambrano y a Corpoelec a concretar la sustitución del equipo. En paralelo, la actividad agropecuaria y la rutina diaria en el municipio Panamericano, zona norte del estado Táchira, se encuentran paralizadas por racionamientos que exceden las 12 horas continuas, por lo que los pobladores exigen una revisión urgente del esquema de cortes a la corporación eléctrica.
Por su parte, el deterioro de las vías de comunicación representa otro frente crítico en la entidad. En el acceso hacia El Torbes, municipio Cárdenas, las intensas lluvias empeoraron las fallas de drenaje acumuladas durante semanas, provocando el hundimiento del terreno.
El portavoz comunitario Gerardo Chacón denunció la inacción de las autoridades locales y regionales, situación que obligó a la propia vecindad a construir un paso provisional y ante la emergencia, solicitaron al gobernador Freddy Bernal el envío de maquinaria pesada y la planificación de un proyecto estructural.
Panorama similar se registra en la arteria hacia Rubio, a la altura de Puente de Oro, donde la formación de una “gran laguna” de agua obstaculiza el tráfico y deja atrapadas a las busetas.
Aunque la Alcaldía de Junín acudió al lugar, la falta de equipos pesados los llevó a solicitar nuevamente la intervención de la Gobernación. En la capital tachirense, los residentes de Altos de Pirineos encendieron las alarmas por un socavón en la calle 37, a pocos metros del ancianato Padre Lizardo, cuya erosión progresiva ya ha dejado pequeños incidentes
A estas fallas de infraestructura se suman conflictos de convivencia y vulneración del bienestar animal, ya que vecinos de la carrera 20 en Barrio Obrero reportaron una madrugada de insomnio debido a la contaminación sonora causada por vehículos estacionados con música a alto volumen, solicitando la constante presencia de la Policía Municipal para restituir el orden público. Finalmente, la zozobra embarga a la urbanización Villa Florida, cercana a la ULA Táchira, donde la residente Yolimar alertó sobre el presunto envenenamiento de un grupo de gatos comunitarios previamente esterilizados, hecho que genera consternación y demanda una investigación por parte de los organismos competentes para fijar responsabilidades.
El abanico de reclamos expuesto por las comunidades en Yo Reporto a La Nación refleja una desatención institucional que impacta directamente en la cotidianidad tachirense. El manejo de un cronograma ante la problemática eléctrica, la reparación preventiva de las carreteras por las lluvias y el resguardo de la paz ciudadana representan obligaciones mínimas que exigen una respuesta articulada, oportuna y con capacidad real de ejecución por parte de las autoridades municipales y regionales. (DB)













