Regional
“Sin electricidad no se puede dar impulso a la producción petrolera”
miércoles 6 mayo, 2026

Freddy Omar Durán
Un anuncio oficial de parte del Gobierno oficial con pretensiones de fuerza y vigor que hasta el martes no había quedado refrendado por Gaceta Oficial alguna, apenas si ha brindado claridad al incierto panorama de la retribución laboral, reducida a “ingreso mínimo integral”.
Sobre el particular, se acudió a consultar al economista Aldo Contreras, quien el 18 de mayo ofrecerá en Asogata una conferencia relativa a las perspectivas económicas del sector agrícola.
Si bien se habló de un ingreso mínimo mensual de 240 dólares, sobre los mismos debe hacerse un desglose entre el Bono de Guerra de 150 dólares, un Bono de Profesionalización de 50 dólares y el bono de alimento, de 40 dólares, que ganarían algunos trabajadores de la administración pública, pudiendo otros ganar más. No es salario. El salario permanece en 25 centavos de dólar hasta el momento. Que esto se convierta en el corto plazo en salario, es algo que el experto ve muy lejano en tanto el Estado venezolano no está en capacidad de asumir tal pasivo:
“Estos ingresos mínimos integrales no inciden en las vacaciones, bonos vacacionales, utilidades de fideicomiso o prestaciones sociales, porque la verdad es que el Estado venezolano no tiene la capacidad para liquidar a una persona por 7 meses. Estamos hablando de 4 meses de utilidades, 2 meses de fideicomiso y 15 días de vacaciones y 15 días de bonos vacacionales en el séptimo mes. Entonces, si un trabajador gana 300 dólares, 7 por 3 es 21, una liquidación mínimo está sobre los 2.100 dólares anuales en pasivos laborales, y eso la verdad es que no permite al Estado venezolano liquidar eso a cerca de 5 millones de pensionados y unos 3,5 millones de trabajadores de la administración pública”.
Un ingreso mínimo mensual denominado en dólares y pagado en bolívares, que no paran una devaluación, y muestra de ello es que desde la misma banca privada abrió el lunes la divisa a la venta en 611 dólares.
“Con ese precio de la divisa del lunes, si un trabajador decidiese ahorrar el 100 % de esos 240 dólares, ya estaría perdiendo entre 50 y 70 dólares dependiendo del mercado en donde compre las divisas para protegerlas por los efectos inflacionarios”.
Controlar la inflación a través de un plan macroeconómico si o si tendría que pasar por reformas a las leyes laborales con miras a eliminar la retroactividad de las prestaciones sociales y posiblemente la eliminación de la inamovilidad laboral.
“El Estado debe sincerar la nómina pública para disminuir y achicar el Estado lo más que se pueda, pero seguramente también va a eliminar o disminuir la cantidad de días de utilidades, que la ley establece un máximo de 120 días. En la mayoría de los países se trabaja 12 meses y se reciben 2 meses adicionales, es decir, 14. Venezuela en este momento trabaja 12 y puede recibir hasta 19, o sea, 7 meses adicionales”.
Parar de alimentar el déficit fiscal
El aumento de la producción petrolera sumada a la crisis del Estrecho de Ormuz ha creado una situación favorable a Venezuela, y que podría permitir al Banco Central una inyección revitalizante de dólares a la banca; no obstante, esto no será suficiente si el ente monetario nacional sigue en el empeño de seguir emitiendo más dinero inorgánico.
“Es decir, el Banco Central debe sí o sí dejar de financiar el déficit fiscal del Producto Interno Bruto para que exista control de inflación, la brecha cambiaria se pueda cerrar y exista estabilidad cambiaria, estabilidad de precios y control de inflación a por lo menos una inflación menor al 20 %”.
Pero es de advertir que sin un debido suministro eléctrico termina por estropear cualquier intensión de una producción petrolera que incluso pueda llegar a los 3 millones de dólares de barriles diarios.
“El factor más importante y más preponderante es la recuperación del sistema eléctrico, siendo lo que nos va a decir a los venezolanos que ya la economía empezó a arreglarse, ya la economía va mejor. Y eso va a tomar de 12 a 18 meses, aunque General Electric y Siemens ya dijeron a Reuters que no van, porque no tienen la seguridad jurídica ni financiera suficiente para recuperar la inversión.
No confían en el Estado ni confían en que nosotros vamos a pagar la electricidad en nuestras casas entre 70, 90 o 100 dólares mensuales, para recuperar el sistema eléctrico, que para tal fin necesitaría 40 mil millones de dólares.
Así comenzaría la reactivación del sector primario a través de la industria petrolera, porque sin electricidad no se pueden prender todos los taladros y no podemos llegar a los 3 millones de barriles de petróleo que necesitamos. Luego, para poder reactivar toda la economía a través del sector secundario, que nos permite sustituir importaciones por producción local y bajar los precios, hasta alcanzar al sector terciario, el de los servicios”.
El “coco” del FMI
Por años, satanizar al FMI resultó un deporte nacional, que de la noche a la mañana pasó a convertirse en panacea. Ese restablecimiento de relaciones con el Estado venezolano no se limita a abrir mayores posibilidades de financiamiento exterior, tanto como hacer más transparente el sistema financiero interno.
Porque si el FMI es el “coco” malo, si viene a bajar la inflación, entonces no es malo, como tampoco si viene a cerrar la brecha cambiaria, para llevarla del 33 % que está hoy a un 0 %. El FMI está viniendo a prestarnos dinero que necesitamos, porque Venezuela pasó de una deuda externa de 30 mil millones de dólares a 190 mil millones de dólares. El FMI está viniendo a permitir que Venezuela pueda disminuir el riesgo país para que venga la inversión extranjera desde los 12 mil puntos que estaba a cerca de 6 mil puntos en el que ya va. El FMI está viniendo para obligar al Banco Central, a eso que pasó lunes por ejemplo, publicar después de más de 10 años el índice de inflación, a obligarlo a dar cuentas y a mostrar la transparencia de sus estadísticas, y a que en la actualidad existan allí dos firmas auditoras. El FMI está viniendo para decirles a los inversores: Confíen en estas estadísticas, vengan e inviertan en Venezuela”. (FOD)










