Regional

Un año reconstruyendo La Ermita

9 de agosto de 2021

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«Reconstruyendo La Ermita´ es un movimiento que surgió el 17 de agosto de 2020. El fin es hacer un cambio, no solo estructural y de limpieza en la plaza, también en la mentalidad de nuestra comunidad”.

Así se expresó José Gregorio Casanova, uno de los 12 integrantes de esta organización de vecinos, quien afirmó que con esmero han ido recuperando, poco a poco,  los espacios públicos de La Ermita, sector de la parroquia San Juan Bautista de San Cristóbal que cuenta con un aproximado de 1.600 familias.

Lunes y jueves es la cita

Durante 12 meses, los integrantes de “Reconstruyendo La Ermita” se reúnen dos días por semana, cada lunes y jueves, para trabajar en el cambio que desean alcanzar en su comunidad.

“Nosotros hemos tratado de mantener limpia la plaza José Antonio Páez de La Ermita.  Venimos los lunes y los jueves, a partir de las 3:00 de la tarde, para hacerle mantenimiento”, dijo Casanova y añadió que las labores abarcan barrido, recolección de desechos y cuidado de áreas verdes.

Nerza Sierra expresó que el deterioro en que se encontraba la plaza la motivó a integrarse a este movimiento social que busca mejorar el sector.

“La plaza era utilizada como depósito de basura y baño público. Eso le daba a uno tristeza, por eso me pareció magnífico pegarme a este proyecto, idea de José Gregorio Casanova. Ahora vamos para adelante y en beneficio de la comunidad”, manifestó Sierra y aseveró que las familias pueden ir con sus hijos y disfrutar en una plaza limpia y agradable.

Más claridad

en  La Ermita

Otro de los logros alcanzados por este equipo de vecinos es la iluminación de la principal plaza, algunas calles y carreras de esa comunidad.

Al respecto, indicaron que han colocado 8 reflectores de 50 vatios y 23 luminarias.

“Poco a poco, las noches de La Ermita son más claras”, recalcaron. Actualmente avanzan en la cuarta fase de alumbrado, de las cinco programadas. “Esperamos terminar pronto la iluminación de nuestra plaza”, comentó Casanova y agregó que la idea es que en poco tiempo toda La Ermita esté iluminada.

Cambio de pensamiento y actitud

Para el grupo de personas que impulsa la reconstrucción de La Ermita, el trabajo va más allá de la limpieza e iluminación de las áreas públicas. Ellos buscan incentivar un cambio de pensamiento y actitud de todos los habitantes, comerciantes y demás personas que hacen vida en esa comunidad.

“Que todos tengamos sentido de pertenencia y colaboración, para tener mejor nuestros espacios”, recalcó Casanova.

Sobre el tema, Jeaneth Contreras, otra responsable del cambio de imagen de La Ermita, pidió a todos los vecinos incorporarse a la causa. “La Ermita tiene muchos habitantes y pueden acercarse los lunes y jueves para la limpieza de la plaza y otros rincones, porque La Ermita es de todos”, insistió Contreras e invitó a otras comunidades a tomar en consideración esa alternativa para así mejorar la ciudad e incluso el país.

La reserva moral:

Una gran fortaleza

Daniel Chacón, otro luchador de “Reconstruyendo La Ermita”, aseveró que una de las grandes fortalezas de la comunidad es la reserva moral que posee.

“Entre los habitantes de La Ermita hay pintores, escultores, profesores, maestros, y una gran cantidad de profesionales y hasta músicos que han hecho vida pública y ahora esperan nueva oportunidades para desarrollar el talento”, aseguró Chacón y sostuvo que su equipo de lucha quiere integrar ese tipo de potencial porque piensan que parte del problema del parque José Antonio Páez es la crisis social y pérdida de valores, considerada por este grupo de trabajo una de las debilidades que quieren vencer.

Destacó que algunas asociaciones de beneficencia llevan comida y abrigo a los mendigos y alcohólicos que se encuentran en la plaza, pero no les dan una palabra de aliento, un mensaje de fe, aunque reconoció que con esa acción se están ganando el cielo.

“El proceso de transformación e integración de una persona enferma o con alguna condición anímica requiere nutrir el espíritu, no solo el cuerpo”, comentó y pidió a esas fundaciones llevar también ese mensaje; además, entregar los alimentos en envases que no generen desperdicios.

Planes futuros

Los planes de los miembros de “Reconstruyendo La Ermita” son ambiciosos. Quieren incentivar el deporte, la música, la cultura y la educación.

Invitan a todos los residentes del sector a integrarse y contribuir en la labor. “Esperamos que toda la comunidad se siga motivando y acompañando las actividades.  Agradecieron a la empresa privada y a quienes les apoyan económicamente”, insistió Casanova.

Al respecto, Daniel Chacón anunció que, como un movimiento social, desean cristalizar la puesta en marcha de una escuela de enseñanza y recalcó que el principal promotor del equipo Reconstruyendo La Ermita, José Gregorio Casanova,  es un maestro que dedicó toda su vida a la enseñanza y, aunque ahora es comerciante, quiere fortalecer la formación de las futuras generaciones.

“Tenemos dos escuelas, la Bustamante y la San Juan Bautista; también la iglesia y dos o tres preescolares pequeños. Allí hay un gran semillero, enorme, con ansias de tocar instrumentos musicales, acudir a bibliotecas, aunque sean virtuales. Son parte de nuestros anhelos y buscaremos la forma de apalancar estos proyectos”, declaró.

Basura, droga y alcohol

Los impulsores de “Reconstruyendo La Ermita” hicieron un llamado a los ciudadanos, de la misma comunidad o ajenos a ella, que lanzan desechos sólidos en la plaza José Antonio Páez de La Ermita y en sus alrededores: “La plaza no es un sitio para dejar desechos orgánicos e inorgánicos. Tratemos de querer más a nuestros espacios”, indicaron.

La presencia de individuos que consumen psicotrópicos e ingieren licor, además de la proliferación de mendigos, despierta la alerta de los vecinos, porque con ellos también llegan los vendedores de sustancias prohibidas.

“Cada día son más las personas que llegan a nuestra plaza a hacer actividades ilícitas. Les pedimos a los cuerpos de seguridad, al Cuadrante de Paz o al organismo competente que corresponda la seguridad de los espacios públicos, acompañarnos para mantener esta zona  limpia y tranquila, para no desmayar”, solicitaron y añadieron que no saben los motivos que inducen a la gente a esas prácticas, pero es primordial mantener el ambiente sano.

Vendedores informales

La anarquía en las calles, por el desorden de los vendedores informales, es otro problema que preocupa a los vecinos, pero ningún organismo ha puesto orden.

Omar Delgado, de “Reconstruyendo La Ermita”, recordó que las leyes venezolanas prohíben ese tipo de actividad en las adyacencias de estos lugares.

“Aparte de eso, los desechos que generan los botan en la plaza de La Ermita y nos dejan sus residuos. Entonces, barremos y limpiamos el lunes, y ya el martes amanecen las calles y las aceras llenas de tomates pichos y otros elementos”, rechazó y explicó que han hecho censos para ubicarlos, pero es difícil porque ellos alegan que tienen derecho al trabajo, aun cuando eso no significa que puedan perjudicar a los habitantes de una comunidad.

Al respecto, informaron que hace un año realizaron una consulta popular en la que tomaron al azar 187 familias y arrojó que el 89,8 % no quiere que haya vendedores informales en los alrededores de la plaza, ni del mercado.

“La razón es que la mayor parte de los desechos que se acumulan provienen de esas ventas”, afirmaron y expusieron que hay un punto neurálgico en la calle 14 entre carreras 3 y 4, lugar donde más basura arrojan.

Cuerpos de seguridad no atienden el llamado

Los participantes de “Reconstruyendo La Ermita” expresaron la impotencia que sienten ante la falta de atención de los cuerpos de seguridad que hacen vida en el municipio. Piden la presencia de funcionarios, “no solamente un ratico, es necesario más vigilancia y atención”.

Aseguran que han acudido, e incluso dejado oficios, a todas las policías, pero no han tenido una respuesta efectiva. “Hemos ido a los diferentes cuerpos policiales y siempre nos ofrecen, pero no se cumple. Queremos que se combata el problema de la droga, el licor -tanto el consumo como la venta-, y que arreglen el problema de los vendedores informales, porque ellos tienen derecho al trabajo, pero también deben respetar el sitio”, subrayaron y acotaron que muchos de estos comerciantes pernoctan allí en las noches y La Ermita ya se parece a la Cúcuta antigua, que tanto fue criticada, porque esto obstaculiza el paso de peatones y vehículos.

En cuanto al Cuadrante de Paz que corresponde al sector, señalaron que no han logrado obtener la respuesta oportuna que requieren para poder consolidar la comunidad que quieren.

Hacen un llamado, principalmente al director de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), por ser el cuerpo de seguridad encargado de ese Cuadrante de Paz, así como a la Policía del estado y la Municipal, e incluso a la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), para que atiendan la solicitud y les ayuden a organizar las adyacencias de la plaza y el mercado.

Mismo pedimento hacen llegar a la alcaldía de San Cristóbal, por ser el ente encargado de los permisos y control de este tipo de vendedores, y finalmente a cualquier otra  institución competente que los quiera ayudar.

“Nos sobran ganas, nos faltan voluntades”, comentaron finalmente.

Bleima Márquez

@bleimamr

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