Regional
Un colchón y un tronco provocaron colapso del embaulado de “La Castra”
lunes 20 abril, 2026


La acumulación de desechos en el embaulado que pasa por Residencias La Hacienda, urbanización Coromoto y barrio Las Flores, transformó las calles en ríos, este sábado. Los vecinos denuncian que un tronco y un colchón obstruyen el paso del agua desde hace unas dos semanas
Bleima Márquez
El cielo de San Cristóbal no perdona y el suelo ya no aguanta más. El pasado sábado 18 de abril, el miedo corrió, por segunda vez, por la calle principal de la urbanización Coromoto y del barrio Las Flores. La quebrada que atraviesa el sector, silenciosa en sequía pero feroz en invierno, reclamó su espacio a la altura de las residencias La Hacienda, donde el agua decidió romper el concreto y saltar a las calles.
Según relatan los vecinos, lo que empezó como una lluvia intensa terminó en un caos de lodo y escombros. No fue solo el clima: Fue la desidia acumulada en forma de tapón. Un gran tronco de un árbol y un colchón de descarte se convirtieron en los muros de una represa imprevista. El agua, sin salida, buscó camino y se apoderó del asfalto y las casas.
Un rugido bajo el estacionamiento
El desastre no es nuevo para quienes habitan en La Hacienda.
Los vecinos recuerdan con precisión el pasado 29 de marzo, Domingo de Ramos. Ese día, el primer aviso llegó con fuerza. Pero lo vivido este sábado, 18 de abril, superó cualquier registro previo.
“El agua subió unos cincuenta centímetros sobre el nivel de la calle”, relata un habitante del sector. El hombre prefiere no dar su nombre, pero señala con el dedo hacia el estacionamiento. Allí, bajo las placas de concreto donde descansan los vehículos, el embaulado es un túnel ciego.
Cuentan los vecinos de los tres sectores afectados que, desde la primera anegación, el personal de Alcaldía de San Cristóbal trabaja; sin embargo, aún persiste el problema. Uno de los trabajadores de la cuadrilla de la alcaldía capitalina, apodado “El Topo”, se internó en las profundidades del embaulado días atrás. Caminó por el túnel para confirmar lo que todos sospechaban. Hay un tronco atravesado y un colchón que bloquean el paso del agua, es decir, forma una barrera.
Sedimentos desde El Chorro El Indio
Los afectados alegan que el problema es producto del sedimento y la basura de unas invasiones en la montaña, cuya entrada está en la carretera que conduce al Parque Nacional Chorro El Indio, cerca de un hotel.
Cuentan que la fuerza del caudal no se detuvo en Residencias La Hacienda. El barrio Las Flores y la urbanización Coromoto también sufrieron por la fuerza del agua, que no sólo tomó las calles, sino que entró a los establecimientos cercanos, como el Colegio Juan XXIII, donde colocaron sacos de arena y otros objetos para desviar la fuerza del agua y evitar que vuelva a golpear.
En La Hacienda, parte de las áreas verdes, destinadas al esparcimiento, hoy son depósitos de barro y hay dos enormes agujeros, uno adornado con cintas amarillas que indican peligro, y el otro por donde los trabajadores hacen su labor.
“Esto era una caminería bonita, un espacio de recreación”, comenta con tristeza una vecina de Residencias La Hacienda, y acotó que ahora, el paisaje muestra techos eliminados para que la maquina tipo excavadora pueda trabajar. “La Alcaldía de San Cristóbal hizo labores manuales durante quince días, pero el esfuerzo fue insuficiente. El tronco sigue allí, firme contra la corriente”, insistió.
De acuerdo con otros testimonios de los vecinos de la Residencia La Hacienda, el viernes pasado la lluvia impidió la llegada de la retroexcavadora necesaria.
“La previsión llegó tarde y el agua llegó temprano”, apuntó un joven de la zona. El resultado fue una alarma general que obligó a los residentes de La Hacienda a subir los ascensores al último piso para evitar que los motores se fundieran bajo el agua. Estos aparatos están fuera de servicio porque deben hacer mantenimiento o una revisión para determinar su funcionabilidad”.
Una bomba de tiempo hídrica
La preocupación escala con cada nube negra. Los habitantes saben que la temporada de lluvias apenas inicia. Si un aguacero de pocas horas inundó el sector, una vaguada prolongada podría ser fatal. La basura que baja de la montaña, desde neumáticos, pasando por almohadas, e incluso un colchón, sigue alimentando el tapón.
“Si no traen la máquina grande, esto no saldrá”, advierte un joven que ayudó a mover carros durante la emergencia, y recordó que la fuerza del agua fue tal que el portón principal de las residencias salió de sus rieles en el evento anterior. Este sábado, la rapidez de los vecinos evitó pérdidas materiales mayores.
Funcionarios del Cuerpo de Bomberos de San Cristóbal y de Protección Civil evaluaron la zona, pero la solución sigue pendiente. El embaulado, que debería proteger a la comunidad, es hoy su mayor amenaza. Mientras el tronco y el colchón sigan bajo el asfalto, los vecinos de los tres sectores de San Cristóbal duermen con un ojo abierto, esperando que la quebrada no decida, otra vez, visitar sus salas.
La comunidad espera la llegada de la retroexcavadora para evitar un nuevo suceso similar. Quieren que el túnel respire. El temor es que en el próximo “palo de agua” sea peor. También hacen un llamado a la conciencia de las personas que viven en la zona de la montaña, donde está el Parque Nacional Chorro El Indio, para que no arrojen objetos ni basura en los afluentes, porque no solo generan contaminación ambiental, también podrían ser los causantes de una tragedia mayor.
Destacados










