Regional
Vitalidad de Salvador Muntaner en el Ateneo del Táchira
sábado 26 septiembre, 2026
Una obra de arte puede presentar en primer plano, ante todo, la vitalidad de su arte. Y de esto nos percatamos especialmente en la obra de Salvador Muntaner.
En lo que resta de septiembre y por todo el mes de octubre, se ha reservado la sala Blanca Suárez del Ateneo del Táchira a una individual suya, titulada “Resonancia Orgánica”, con cuadros e instalaciones que implican procesos creativos, de los cuales lo inesperado y enérgico van marcando su ruta.
La obra de Salvador Muntaner tiene que ver mucho con la vida, no en tanto el dinamismo propio del artista y su ímpetu como desde su propia ontología y su imperio sobre el planeta Tierra.
40 años que aún se acumulan comprende la carrera del artista que ha forjado desde un informalismo abstracto que toma más de la efervescencia del paisaje y el calor de los habitantes de la región intertropical.
Sin ideas preconcebidas los primeros dan el motivo, y entonces comienza a llover color sobre la tela, cual tormenta despertando la fertilidad del campo.
“Comencé con las eclosiones, y he ido escudriñando en lo que es el dripping, el goteo, buscando la yuxtaposición del color, entonces yo creo que esto lo encuentro más profundo con el informalismo abstracto. Contento porque la gente tuvo bastante receptividad con la obra al momento de su inauguración. Yo me estoy preocupando por formas, a mí me preocupa el color, el contraste. Puedo comenzar una idea y termino con otra porque la misma mancha me va sugiriendo otras cosas que terminan siendo más orgánicas”.
Por sugerencia de famoso crítico venezolano Perán Erminy, quien opinaba sobre una de sus obras expuesta en la Galería Trazos de Caracas, aunque no con cierta renuencia al principio, le terminó prestando más atención al fondo cósmico sobre el que resaltaba la belleza de la mujer guajira.
Entre quienes sienten respeto y admiración por la intensidad de Muntaner, el Cronista de San Cristóbal, Luis Hernández Contreras, reconoce que en ella existe “una explosión de colores, con la misma energía en que desempeña su rol de coordinador de arte en el Ateneo del Táchira, en la cual convive con el pasado y presente de esta institución”.
Rompiendo con la direccionalidad rígida, la curva prevalece como eje a modo de los vórtices que sujetan las tormentas.
“Siempre en mi obra ha prevalecido el círculo. Yo agarró el lienzo en blanco a hacer círculos, círculos con el lápiz, y de ahí procedo a derramar el color”.
La labor de Muntaner como promotor de otros artistas se ha extendido por más de una década, teniendo la responsabilidad curatorial de muchas exposiciones, dignificando una tarea a la altura del prestigio del espacio cultural como uno de los mejores del occidente venezolano en materia de vitrina de las artes plásticas. (Freddy Omar Durán)
Destacados













