Regional
Vivir en Táchira: entre penumbra y desatención
lunes 5 octubre, 2026
La acumulación de horas sin luz, la desconexión de redes, la contaminación ambiental y la pérdida de empatía institucional configuran una parálisis estructural que golpea la calidad de vida en diversos municipios del estado Táchira
La cotidianidad en el estado Táchira se ha transformado en un constante ejercicio de resistencia. Entre apagones eléctricos intempestivos que comprometen la atención médica y dañan electrodomésticos, el aislamiento por fallas en las telecomunicaciones, la densa humareda tóxica de depósitos de basura y lamentables episodios de indolencia social, la ciudadanía padece los embates de una crisis multisectorial que comienza a desbordar la paciencia colectiva.
El deterioro del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) encabeza el catálogo de angustias y molestias en la entidad andina. La inestabilidad del flujo no solo trastoca las dinámicas del hogar, sino que vulnera la operatividad de recintos de salud cruciales.
“Sin electricidad en el hospital Samuel Darío Maldonado de San Antonio del Táchira, municipio Bolívar”, señalaban reportes de emergencia, mientras en localidades como Capacho, Torbes, San Joaquín de Navay, El Mirador, Palmira, Colón, Palo Gordo y Puente Real, la electricidad va y viene de manera errática. Por consiguiente, las pérdidas materiales recaen directamente sobre los bolsillos de la población, reflejadas en la desesperación de quien pregunta: “¿A quién se le puede reclamar que se me quemó la nevera y el televisor con esta quitadera de luz?”.
A la reiterada oscuridad se les añade la incomunicación y el impacto ecológico. En la Unidad Vecinal, municipio San Cristóbal, sectores enteros acumulan “un mes sin servicio de internet ABA Cantv en los lotes 4, 5 y 6”, paralizando así las labores académicas y comerciales.
Asimismo, los residentes de Torbes alertan sobre graves riesgos respiratorios provocados por la quema en el depósito de desechos: “Humo y más humo del vertedero, una contaminación ambiental y tóxica para la población”, denuncian quienes además deben lidiar con brotes de contaminación sónica en sectores como Barrancas y la avenida Libertador.
Por si fuera poco, el aspecto más doloroso de este contexto trasciende la falla técnica, hiriendo la dignidad humana. En un reciente episodio en la capital tachirense, a un ciudadano de la tercera edad con movilidad reducida se le negó el refugio contra la lluvia en una sede bancaria, sufriendo presuntas vejaciones verbales por parte de los encargados de seguridad. Este tipo de sucesos evidencia la urgencia de que organismos como el Consejo Nacional para las Personas con Discapacidad (Conapdis) intervengan con talleres de concienciación a funcionarios y trabajadores, recordando que en medio de las dificultades operativas no se puede justificar a quienes “perdieron la humanidad”.
En definitiva, la sumatoria de estas deficiencias no representa meras eventualidades aisladas, sino un panorama de desatención social que demanda soluciones concretas de las instituciones y una urgente restitución del sentido humano hacia la ciudadanía. (DB)












