Reportajes y Especiales
Avenida España
sábado 31 enero, 2026
José Leonel Flores
Una multitud pululaba entre nosotros. En varias ocasiones nos perdimos de vista. La música con estribillo retumbaba durante el camino. Juan, el más intrépido y perspicaz, se colaba en medio de la multitud, como un pez que se paseaba por entre las piedras. El resto éramos más temerosos y asustadizos, como suricatos. Mirábamos nerviosos de lado a lado, mientras a los vendedores de bebidas se le escapaban goterones de agua helada que caían sobre nuestras cabezas.
La caminata fue larga y agotadora.
La sed llegó como un relámpago que amenazaba nuestra garganta. Entre los cinco reuníamos veinte bolívares. Lo suficiente como para comprar un algodón de azúcar. Mientras el desfile se llevaba todas las miradas, vítores y aplausos, Alex hurto, con la rapidez de un gato, un gran cubo de hielo de un vendedor de raspados. Emprendió la huida y yo, al ver que corría, lo seguí. Así todos los demás.
Corrimos en fila, casi en perfecta línea, salvo Juan que zigzagueaba entre la gente. Nos turnábamos el hielo. Yo lo ponía bajo mi brazo como si cargara un libro frio, húmedo y pesado. Juan prefería ponerlo en su cabeza —paz sentir las gotas rodando por la cara— decía mientras lo sostenía con sus manos.
En las escalinatas que daban al parque de diversiones, nos sentamos a calmar la sed. Pasamos la lengua como si aquel cubo de hielo sucio y frio fuera suficiente.
Ocultamos el hielo entre la maleza y nos colamos en la plaza de toros. El lugar estaba repleto. Un coro repetía una y otra vez ole, ole. Cuando volvimos por el hielo, el sol inclemente de aquella tarde de enero lo había aniquilado. Los cinco mirábamos la escena, absortos y tristes, como si estuviéramos perdiendo a uno de nosotros.
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Ganador del primer lugar de la primera edición del concurso de microrrelatos “Donde la feria se vuelve historia”.
Concurso organizado por Formación Permanente de la UNET y Letras Conectadas.
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