Reportajes y Especiales
“Elemental mi querido Watson”
lunes 19 octubre, 2026
Víctor Matos
Sherlock Holmes es el detective que nunca muere en el tiempo y cuya aparición permanente se reafirma a lo largo de los ciento cuarenta años desde que fuera creado por el médico escocés Sir Arthur Conan Doyle.
Y para lograr sus inesperadas conclusiones detectivescas, jamás se amparó con poner el cañón de su arma en la frente de sus investigados, menos cubrirlo con una bolsa de plástico en su cabeza para provocarle asfixia, apagar cigarrillos en sus rostros, ordenar cegueras luces las 24 horas del día en sus celdas, o golpearlo con puños guarnecidos con paños húmedos, como aparentemente, entre otras torturas, se busca actualmente la confesión del sospechoso en estos días, contrastando con la alta tecnología que impera en estos días.
El investigador, acompañado de su fiel amigo, el doctor Watson, hizo su aparición pública con la novela “Estudio Escarlata” de 1887 con aventuras que siguieron a otros títulos como El signo de los cuatro, Las aventuras de Sherlock Holmes, Las memorias de Sherlock Holmes, El sabueso de los Baskerville, El regreso de Sherlock Holmes y El Archivo de Sherlock Holmes, además de relatos posteriores que salían a la luz pública a exigencia de ávidos lectores que seguían sus análisis al lado de su inseparable amigo a quien siempre sentenciaba al final de sus investigaciones con la frase: “Elemental mi querido Watson”.
Este personaje surgió de la mente analítica del autor Conan Doyle, nativo de Escocia, a quien destacó por su inteligencia, hábil uso de la observación y razonamiento deductivo para culminar en la resolución de los casos más difíciles y complicados.
Fue tal su popularidad, que se empinó como la máxima figura en cuatro novelas y cincuenta y seis relatos, en donde el arquetipo de investigador cerebral por excelencia alcanzó el cenit de atención popular, que incluso fue figura de películas, obras de teatro y capítulos de la televisión que se repiten hasta la fecha.
Se le presenta como frío, irónico, ingenioso e intelectualmente inquieto y se le recuerda en películas con las figuras de Basil Rattiboce en 1900, de Peter Cushing en 1984, Robert Downey Jr. en 2009 y al considerado como el mejor intérprete, el actor Jeremy Brett, quien entregó sus habilidades histriónicas basada en la obra “Las aventuras de Sherlock Holmes”.
Otra de sus ideas más difundidas de la leyenda de la investigación británica y mundial fue la de que “todas las guerras son inútiles y solo sirven para sembrar dolor y miseria”, que se reservó varias veces a pesar de la voluntad bélica del Reino Unido.
Pero sus aventuras de antaño, en donde no había tantos adelantos científicos como en esta época, en donde en base al ADN se sabe sobre la autoría o inocencia de los inculpados, son ejemplo de la aplicación de la mente humana frente al crimen, y así como el personaje de Agatha Christie, Hércules Poirot, que pone en ejercicio sus “células grises” para resolver sus casos, la lógica siempre lo lleva a descubrir al culpable y exigir su sentencia.
Las policías de hoy, en el mundo entero, o no han leído a Sherlock Holmes, o todavía creen que las descargas eléctricas, las golpizas arteras, las burlas a los derechos humanos, son más efectivas que el raciocinio o el talento para el descubrimiento de las fatales mentes de acciones asesinas.
Arthur Conan Doyle, genio de la investigación criminal

Arthur Conan Doyle, nativo de Edimburgo, Escocia, médico y escritor, fue el autor del personaje de Sherlock Holmes, quien se inspiró en el mismo tras la amistad que tuvo durante su vida con el forense Joseph Bill, a quien se debe la creación para lanzar la personalidad del detective más reconocido de todos los tiempos.
Fue tal la popularidad del afamado investigador que cuando determinó su muerte en uno de sus relatos, miles de lectores le exigieron que lo devolviera a la vida; y así lo hizo después de haber escrito “El problema final” para resucitarlo con “La casa vacía”.
Este prolífico escritor entregó cuatro novelas y cincuenta y seis relatos hasta la hora de su muerte, a los 70 años, en 1930, dejando un legado para la historia de la literatura detectivesca la que hasta la fecha no ha podido ser superada.
A pesar que escribió otros libros sobre distintos temas, ninguno de ellos logró el éxito ni la aceptación como los entregados con la presentación del envolvente Holmes.
Víctor Matos
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