Reportajes y Especiales
La frontera también lleva su cicatriz #Especial
domingo 2 agosto, 2026
Jonathan Maldonado
El doblete sísmico del 24 de junio no sacudió al eje San Antonio del Táchira – Ureña, pero sí dejó graves heridas en familias que perdieron a un ser querido, como el caso de los ureñenses deportados por Estados Unidos. También trastocó el dinamismo de algunas instituciones, mientras sus puentes internacionales han sido testigos del desplazamiento de familias que buscan desconectarse de la devastadora imagen provocada por los seísmos.
Wilmer Suárez, su esposa, Diani González; y sus tres hijos se desplazaron desde Catia, en Caracas, hasta la frontera colombovenezolana, con el propósito de hallar sosiego en casa de un familiar en Colombia, tras haber experimentado un gran susto por los movimientos telúricos.
Los cinco resultaron ilesos, punto que la pareja le agradece a la Providencia. «Queremos desconectarnos un poco. Estamos traumados», soltó Suárez en el autobús de la empresa Corta Distancia, que cubre la ruta San Antonio del Táchira – Cúcuta, viceversa.
Con tan solo horas de haber sucedido los sismos, el ciudadano fue uno de esos motorizados que salió desde Catia hasta La Guiara a prestar ayuda y a buscar sobrevivientes entre los escombros. Aseveró que fue poco lo que se pudo hacer con las manos, pues se requería maquinaria que, a su juicio, llegó tarde.
«El pueblo está molesto. No se logró ayudar a mucha gente durante los primeros días», soltó con el dolor atado aún a su alma, pues las imágenes de caos están todavía muy frescas en su mente. No sabe el tiempo que va a durar en casa de familiares en Colombia. Solo quiere sanar junto a su pareja e hijos.
Tres hogares de frontera arropados por el duelo

Dos hogares del municipio fronterizo Pedro María Ureña, continúan de luto. Sus ocupantes lloran la partida de Luis Ángel Gaitán Silva, de 23 años; y Darwin Eliézer Serrano, de 35, quienes llegaron a La Guaira, junto a otro nutrido grupo de venezolanos, deportados por Estados Unidos en el vuelo 164.
Su aterrizaje en la pista del aeropuerto internacional Simón Bolívar de Maiquetía, en La Guaira, fue el 24 de junio. Lo hicieron horas antes de los terremotos que provocaron la muerte de miles de ciudadanos, entre ellos estos jóvenes que cultivaron amistad en Chicago.
Sus cuerpos fueron trasladados a la frontera tras ser recuperados del hotel Santuario de La Llanada, estructura que colapsó con los fuertes remezones. Ambos recibieron el último adiós de sus allegados y familiares, quienes les dieron cristiana sepultura en Ureña.
El 28 de junio, la familia de Luis Eduardo Grazziani Tapia, sanantoniense de 46 años con años residenciado en La Guaira, consigue despedirlo al trasladar su cuerpo a la frontera. Una caravana fúnebre partió desde el barrio Sucre con el féretro, hasta la Basílica Menor San Antonio de Padua. Luego, rumbo al Cementerio Municipal.
Grazziani Tapia murió junto a su esposa que estaba en estado de gravidez. Sus parientes destacaron lo buen padre, hijo, hermano, amigo que era. Siempre dispuesto a tender una mano amiga.
Aeropuerto trastocado

De las 24 frecuencias que se manejaban en el aeropuerto internacional Cipriano Castro de la frontera, en la actualidad solo están activas cerca de 11, impactando directamente en el dinamismo de las instalaciones al caer en más del 50% el flujo de usuarios.
Los terremotos de hace más de un mes, causaron daños en el aeropuerto de Maiquetía, escenario que desencadenó una paralización en la mayoría de vuelos en el puerto aéreo de San Antonio del Táchira.
Rutaca no ha logrado reactivar sus ocho frecuencias, mientras Estelar rehabilitó cuatro frecuencias a Valencia y dos a Porlamar; más las dos a Valencia de Turpial y tres de Conviasa: dos a Valencia y una Barquisimeto.
En torno al peaje Campaña Admirable, duró casi un mes sin cobrar a los vehículos. En días recientes, reanudó operaciones. Algo parecido sucedió con la oficina del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime) de frontera, la cual estuvo una semana sin atender al público.
«Rezo todos los días por los niños»

Diani González aseguró que reza todos los días por los niños afectados por los seísmos de hace más de un mes, sobre todo por los que quedaron huérfanos.
Agradeció a la Providencia porque sus hijos están vivos. «En el momento de los terremotos, no estaba con ellos, pero gracias a Dios se encuentran bien».
La ciudadana, de 32 años, solo espera que el Estado haga lo suficiente por cada persona que se quedó «sin nada y por cada niño que ahora está sin sus padres».
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