Sucesos
“El sábado 16 de mayo del 2020 fue el último día que supe de mi hijo”
miércoles 20 mayo, 2026

El joven había migrado desde Cúcuta hacia Cali buscando empleo justo antes de la pandemia. Al no encontrar opciones en la capital, se trasladó a Tuluá, donde desapareció en su segundo día de trabajo
“El sábado 16 de mayo del 2020 fue el último día que supe de él. Me dijo que saldría más tarde para que le pagaran un poquito más… A las 3:25 de la tarde fue la última vez que apareció conectado en el WhatsApp”. Con estas palabras, Sugey Peña revive el día en que la vida de su familia cambió drásticamente tras la desaparición de su hijo, Néstor Luis Peña Vielma, en el departamento del Valle del Cauca, Colombia.
A seis años de aquel suceso, la angustia sigue intacta. Néstor, quien tenía apenas 18 años al momento de su desaparición, formaba parte de la ola de jóvenes migrantes venezolanos que cruzaron la frontera en busca de un futuro mejor. Junto a su madre, inicialmente se estableció en Cúcuta, entre 2017 y 2019. Sin embargo, la búsqueda de empleo lo llevó a Cali justo antes de que el mundo se paralizara por la pandemia del COVID-19.
Al no encontrar oportunidades en la capital del departamento, Néstor se movilizó hacia el municipio de Tuluá. “Llegó un día jueves, buscó trabajo y lo mandaron a ir el viernes. El sábado ya desapareció”, relata su madre, detallando el inicio de una pesadilla que ocurrió específicamente en el corregimiento de Brisas de Agua Clara.
Una desaparición llena de incógnitas
Lo que hace aún más desconcertante el caso es que Néstor no se esfumó solo, ni dejó indicios de una huida voluntaria. Junto a él, se perdió el rastro de otros dos compañeros de labores, de 19 y casi 21 años de edad, según comenta la señora Sugey.
Además, en el lugar donde trabajaban quedaron todas sus pertenencias. “En el sitio donde él estaba trabajando quedó su ropa de salir, sus documentos, su teléfono, su plata… Todo quedó intacto ahí”, explica la madre del venezolano, lo que refuerza la hipótesis de una desaparición forzada.
A pesar del tiempo transcurrido, las respuestas por parte de las autoridades locales han sido insuficientes para una madre que no está dispuesta a rendirse. Sugey Peña se ha sumado a las voces de cientos de familias que enfrentan el mismo drama en toda la región.
“Así como se han perdido en la frontera de Venezuela, se han perdido en Chile, en el territorio colombiano total, en Perú, en Estados Unidos… en muchas partes”, enfatiza, visibilizando que la desaparición de migrantes es una crisis humanitaria transnacional que afecta incluso a otros miembros de su propio entorno, como un sobrino desaparecido en Ecuador.
Hacer visible lo invisible
El objetivo de mantener este caso en la agenda pública va más allá de la denuncia; es un acto de resistencia y solidaridad colectiva. Sugey hace un llamado a la sociedad y a los medios de comunicación y el Gobierno de ambos países para que no dejen en el olvido los nombres de los ausentes.
“La lucha de nosotros es hacer esto, hacernos visibles. Que se tome conciencia y nos ayuden a todos, porque no es uno solo”, concluye con firmeza, con la esperanza de que la difusión de su historia reactive las investigaciones y le devuelva las respuestas que tanto necesita su corazón. // Maryory Bustamante











