Sucesos
“Es una incertidumbre que uno vive a diario”
lunes 18 mayo, 2026
Entre lágrimas y sosteniendo la fotografía de su hijo, una madre relata la agonía de no tener respuestas desde 2022
“Por favor, no tiren los casos de nuestros hijos al olvido, porque cada una de las mamitas que estamos hoy acá presentes merecemos saber qué pasó con ellos; queremos respuestas”.
Con estas palabras, Rosa Reyes, una madre de origen venezolano y natural de La Fría, estado Táchira, alzó su voz durante una concentración en conmemoración del Día de las Madres con Hijos Desaparecidos.
Su hijo, Jhaylander Raúl Arévalo Reyes, desapareció el 1° de abril de 2022 en el sector de La Modelo, en Cúcuta, Colombia, lugar al que había ingresado para realizar unos trámites cotidianos. Desde entonces, han transcurrido cuatro años de incansable búsqueda por parte de su familia.
Una última llamada y el inicio de la angustia
Según relata la señora Reyes, la última vez que se supo de Jhaylander fue al mediodía de aquella fecha, cuando se disponía a buscar un presupuesto para repuestos automotrices:
“A las 12 del mediodía se comunicó con el papá y le dijo: ‘Papi, ya casi me voy’. Y esa fue la última vez que supimos de él. La señora del parqueadero donde guardaba su moto siempre, dijo que él había sacado su moto a eso de la 1:30 o 2:00 de la tarde… Pero mi hijo nunca regresó a casa”.
Jhaylander, quien tenía 22 años al momento de su desaparición y hoy tendría 26, se dedicaba al comercio formal en su localidad. “Él tenía una venta de refrescos al por mayor y trabajaba con ropa junto a su pareja”, recuerda su madre, describiéndolo como un joven trabajador.
El llamado a las autoridades
La protesta, que reunió a varias madres en la Plaza Bolívar de San Cristóbal, sosteniendo pancartas con los rostros de sus seres queridos, busca presionar a los gobiernos de ambos lados de la frontera para que den celeridad a las investigaciones y no dejen estos casos en la impunidad.
Para la señora Rosa, la falta de información por parte de los entes oficiales es una tortura psicológica que se renueva cada día.
“Es una incertidumbre que uno vive a diario, de preguntarse a diario qué pasó con ellos. Porque si a mi muchacho me lo hubieran matado, yo lo consigo… Yo lo he buscado incansablemente y nunca he tenido respuesta de nada”.
Las familias de los jóvenes desaparecidos exigen que se activen canales de cooperación binacional efectivos que permitan esclarecer el paradero de sus hijos y mitigar el sufrimiento de las madres que, año tras año, siguen esperando respuestas. // Maryory Bustamante










