Zulia | Joven de 20 años murió electrocutado cuando tendía un suéter

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Imagen cortesía de Diario La Verdad.

Sebastián Montiel, de 20 años, salió ayer, a las 6.00 de la mañana, al patio de su casa. En sus manos llevaba un suéter recién lavado. Llegó hasta el tendedero fabricado con alambre de púas y al hacer contacto con él, recibió una descarga eléctrica que acabó con su vida.

En la casa de la calle 101F del barrio ‘Sobre la Misma Tierra’, parroquia Venancio Pulgar de Maracaibo, yacía sobre la arena el cuerpo de Montiel. Vecinos y allegados cubrieron su cuerpo con dos pequeñas sabanas de las que sobresalía su mano derecha aferrada al alambre, reseñó Diario La Verdad.

Según los vecinos, cuatro antisociales subieron hasta el techo de la residencia en horas de la madrugada para sustraer material estratégico. Al cortarlo, dejaron caer sobre el zinc el sobrante de cable. Esto generó que las ventanas y el tendedero, se convirtieran en conductos de electricidad. “Él no sabía lo que había pasado, salió y por inocente tocó el alambre”.

Los responsables huyeron del lugar, pero Alberto Suberal Suárez Palmar (23), no tuvo la misma suerte que sus otros tres compinches. La comunidad lo localizó, aún tenía en su poder parte del cableado que había sustraído. Lo golpearon, y ensangrentado lo llevaron hasta el Comando de la Guardia Nacional en La Sibucara.

“Aquí siempre se están robando los cables. Hace dos días se robaron el cableado del cuadrante completo. Hacen sus gracias y miren las consecuencias. A nosotros nos duelen los nuestros”, expresó una vecina.

El infortunado llegó el pasado miércoles a visitar a Elsa Montiel, su madre, quien no se encontraba en la vivienda al momento del accidente. “Elsa está en la Goajira, llega hoy”.

Los residentes comentaron que Sebastián padecía de una condición especial. “Era un muchacho bastante tranquilo. Se la pasaba limpiando patios y casas, siempre buscaba algo que hacer”.

Montiel era el segundo de seis hermanos, residía en el sector Chino Julio, parroquia Idelfonso Vásquez del municipio Maracaibo. Su cuerpo era custodiado por sus allegados, quienes entristecidos, lamentaban su muerte.