Deportes
Recuperan las carrileras en piscina Juan Maldonado
lunes 7 septiembre, 2026
La recuperación progresiva de este emblemático espacio deportivo de La Concordia, en el municipio San Cristóbal, abre nuevas oportunidades para las futuras generaciones de la natación tachirense
Maryory Bustamante
Lo que alguna vez fue escenario de formación para generaciones de nadadores tachirenses vuelve, poco a poco, a recuperar su esencia. La piscina Juan Maldonado, ubicada en el Complejo Deportivo Juan Maldonado de La Concordia, avanza en su proceso de rehabilitación con la instalación de nuevas carrileras o líneas flotantes que permiten delimitar los diferentes espacios de competencia y entrenamiento dentro del agua.
La incorporación de estas piezas representa mucho más que una mejora en la infraestructura. Es un nuevo paso en la recuperación de un espacio destinado a la formación deportiva y que hoy vuelve a mirar hacia el futuro, gracias al trabajo que viene impulsando el nadador olímpico tachirense Erwin Maldonado, a través de su fundación.
Maldonado, quien representó a Venezuela en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, Londres 2012 y Río 2016 en la prueba de aguas abiertas de 10 kilómetros, ha asumido el compromiso de devolverle progresivamente la vida a este complejo deportivo que también fue parte de su propia historia.
La recuperación contempla no solo la piscina, sino también sus áreas de servicio, con la intención de convertir nuevamente estas instalaciones en un lugar donde niños y jóvenes puedan aprender, entrenar y proyectarse en el deporte acuático. La piscina Juan Maldonado tiene además un significado especial para la natación regional: en este espacio dieron sus primeros pasos destacados atletas tachirenses, entre ellos el propio Maldonado.
Debry, una historia que comienza con miedo y crece entre brazadas
Entre las nuevas generaciones que encuentran una oportunidad en este espacio está Debry Guerrero, una adolescente de apenas 13 años que comienza a escribir su propia historia en la natación tachirense.
“Empecé a nadar a los 11 años con mucho miedo. Me costó un año entero aprender lo básico, pero el profesor Irwin Maldonado vio que amaba el agua y me dio una oportunidad”, recuerda la joven al hablar de sus primeros pasos en la Escuela Juan Maldonado, en La Concordia.
Desde entonces, la historia comenzó a cambiar. Erwin Maldonado y su hermano Irwin, quien actualmente está al frente de la gerencia de las instalaciones, identificaron en Debry condiciones y, sobre todo, una pasión que podía convertirse en talento. Durante año y medio, la joven combinó sus entrenamientos de natación con sesiones de gimnasio y fisioterapia, hasta que llegó el momento de demostrar que aquella niña que alguna vez sintió miedo al agua podía competir.
La última competencia estadal, organizada por la Asociación de Deportes Acuáticos del estado Táchira (Adadet) y la Federación Venezolana de Deportes Acuáticos (Feveda), significó para Debry el inicio de una etapa de mayores desafíos y la conquista de sus primeras medallas. Sus resultados le abrieron además las puertas de la selección Táchira de su categoría. Su estreno nacional estaba previsto en los Juegos Nacionales Juveniles, inicialmente programados en Caracas, La Guaira y Miranda entre el 22 de agosto y el 5 de septiembre. Sin embargo, el certamen fue suspendido tras el doble sismo registrado el pasado 24 de junio y, hasta ahora, no se ha anunciado una nueva fecha.
Pero la espera no ha detenido sus sueños. Debry continúa entrenando, aprendiendo y creciendo dentro de un espacio que también representa una oportunidad para que otros niños y adolescentes puedan descubrir lo que ella encontró: una puerta abierta hacia el deporte y la posibilidad de convertirse en atleta.
“Cuando las cosas se hacen con amor, todo es posible”
Para Erwin Maldonado, cada avance en la recuperación de la piscina tiene un significado que trasciende lo deportivo.
“Me siento muy orgulloso. Cuando se hacen las cosas con amor, todo es posible”, expresa el olímpico tachirense, quien considera que la instalación de las carrileras constituye una fase importante dentro del proceso de recuperación emprendido durante agosto.
“Queremos seguir inspirados, acondicionando en las máximas capacidades estas instalaciones y haciendo de este espacio un lugar para nuestros niños, nuestros jóvenes y para todas esas futuras promesas del deporte”, afirma.
En este esfuerzo también destaca el respaldo de Suministros Nieto, empresa que colaboró con el traslado y la instalación de las carrileras. Para Maldonado, este tipo de apoyo demuestra que todavía existen instituciones y personas dispuestas a comprometerse con el desarrollo deportivo del Táchira.
El atleta extendió igualmente su reconocimiento a su hermano Irwin Maldonado, por el empeño y el apoyo permanente en la dirección y gestión de las instalaciones.
“Esperemos que siga creciendo este apoyo y este impulso, no solo a nivel regional, sino también nacional. Este es el legado de nuestra madre, Rosario Saavedra, y seguiremos plasmando todas esas grandes ideas con hechos visibles”, expresó.
La historia de esta piscina parece entonces encontrar un nuevo capítulo. Ese en el que las carrileras instaladas sobre el agua no solo dividen los espacios de entrenamiento. Marcan también los caminos que cada nuevo atleta podrá recorrer hacia sus propios sueños.
Y mientras Debry Guerrero vuelve a lanzarse al agua en busca de nuevas marcas, detrás de cada brazada permanece la convicción de que recuperar una instalación deportiva es también recuperar posibilidades, sembrar disciplina y devolverle a una generación la oportunidad de soñar con representar algún día al Táchira y a Venezuela.
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