Economía
Tener ingresos no garantiza la seguridad económicade los hogares venezolanos según un reciente estudio
lunes 26 octubre, 2026
Humberto Contreras
El Centro de Investigaciones y Análisis Prospectivo, CIAP, presentó el Documento País N.º 3, titulado “La vulnerabilidad económica de los venezolanos”, una investigación que analiza las capacidades de los hogares del país, para enfrentar eventos como la pérdida del empleo, una enfermedad, el aumento de los precios, un gasto extraordinario u otra contingencia sin caer en pobreza o profundizar sus condiciones de vulnerabilidad.
La información fue suministrada por el economista Dilio Hernández, director general del CIAP, quien señaló que el estudio, publicado el 21 de octubre, plantea una pregunta de alcance nacional: ¿qué capacidad tienen los hogares venezolanos para enfrentar una contingencia económica sin comprometer de manera significativa sus condiciones de vida?
La investigación advierte que la situación económica de una familia no puede evaluarse únicamente a partir de los ingresos que recibe en un momento determinado. Hernández explica que También deben considerarse la estabilidad de esos ingresos, la posibilidad de ahorrar, la disponibilidad de activos, el acceso al crédito y los seguros, la cobertura de la protección social y la existencia de redes familiares y comunitarias que puedan activarse ante una situación adversa.
— Desde esta perspectiva, una familia puede cubrir sus gastos inmediatos y, sin embargo, encontrarse en una situación de elevada vulnerabilidad económica. Basta la interrupción de una fuente de ingresos, una enfermedad o un gasto inesperado para alterar su estabilidad cuando no existen reservas ni mecanismos capaces de amortiguar el impacto.
Limitada capacidad de protección
El documento muestra que la vulnerabilidad no se explica mediante un solo indicador, sino por la acumulación de limitaciones en materia de empleo, ingresos, ahorro, crédito, aseguramiento y protección social.
En ese sentido, explica el investigador, uno de los primeros elementos considerados fue el Índice de Pobreza Muldimensional Global, desarrollado por PNUD y la Iniciativa de Oxford sobre Pobreza y Desarrollo Humano, y los resultados de la encuesta nacional sobre condiciones de vida, ENCOVI, UCAB 2025, que estimo en 55 % la población venezolana en situación de pobreza multidimensional. Esta medición incorpora privaciones que trascienden el ingreso y afectan dimensiones esenciales del bienestar.
El documento elaborado por CIAP, señala que estas privaciones reducen las capacidades de los hogares para prevenir riesgos, afrontar acontecimientos adversos y recuperar sus condiciones de vida. Una familia que ya experimenta dificultades de alimentación, salud, educación, vivienda o acceso a servicios dispone de menos recursos para responder cuando sobreviene una nueva contingencia.
La informalidad laboral constituye otro de los principales factores de vulnerabilidad. La elevada informalidad implica que una proporción significativa de los trabajadores genera ingresos sin estabilidad contractual, prestaciones laborales, cobertura suficiente de seguridad social ni protección frente a enfermedades, accidentes o pérdida temporal de la capacidad de trabajar. El documento calcula, además, que el trabajo por cuenta propia representa entre 40 y 45 % del empleo, cerca de siete millones de personas, y funciona como uno de los principales mecanismos de supervivencia económica.
Más de 90 % de los trabajadores tendría una capacidad de ahorro limitada o inexistente, según el estudio. La capacidad de ahorro aparece como una de las mayores debilidades de los hogares venezolanos. Como aproximación preliminar, el CIAP identifica que la proporción de trabajadores con una capacidad de ahorro muy limitada o inexistente podría superar 90 %. El estudio advierte que cuando la mayor parte del ingreso se destina a alimentación, transporte, salud y otros gastos esenciales, resulta muy difícil constituir un fondo de emergencia. Esta situación deja a las familias expuestas a financiar los gastos imprevistos mediante la venta de activos, el endeudamiento, la reducción del consumo, la interrupción de tratamientos médicos o el apoyo de familiares y allegados.
Otra dimensión crítica, de acuerdo con las estadísticas del sector Seguros citadas en la investigación, es el hecho de que solo alrededor de 6 % de la población cuenta con una cobertura estable de seguros, mientras que la gran mayoría carece de mecanismos financieros suficientes para protegerse frente a emergencias de salud, fallecimientos, accidentes o pérdidas patrimoniales.
Dentro de la población asegurada, las pólizas de salud representan aproximadamente 65 % de las coberturas, principalmente mediante planes corporativos. Los seguros patrimoniales no superarían 3 %, mientras que las pólizas de vida tendrían una presencia aún menor y el seguro de desempleo sería prácticamente inexistente.
La penetración del seguro en Venezuela se sitúa alrededor de 1,2 % del PIB, frente a referencias regionales que oscilan entre 6 % y 10 %. Esta diferencia revela una amplia brecha de protección que expone a las familias a financiar directamente los costos de enfermedades, accidentes y pérdidas materiales.
El Documento País N.º 3 propone ampliar el acceso mediante microseguros de bajo costo, pólizas colectivas para trabajadores independientes, alianzas entre el sector público y privado y nuevos canales de contratación adaptados a la realidad económica de los hogares.
En próxima entrega, el economista Hernández complementará este estudio, explicando la influencia de la moneda (bolívar) como fator importante de la vulnerabilidad económica del venezolano
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