Frontera
Lo que empezó como un paseo se convirtió en una agonía que ya suma 25 años
martes 1 septiembre, 2026
Jhon Jairo Useche Pérez tenía 14 años cuando su progenitora lo dejó ir a un paseo, sin imaginar que ese permiso se convertiría en una agonía que ya suma 25 años. El adolescente no regresó, desapareció y no ha habido señal de él.
Así lo relató Aída María Pérez de Useche durante la conmemoración del Dia Internacional de Víctimas de Desapariciones Forzadas, en la ciudad fronteriza de Cúcuta, en el departamento colombiano de Norte de Santander.
El rastro del adolescente su familia lo perdió el 29 de junio de 2001 en Tibú. «Él es criado acá en Cúcuta, pero lo dejé ir a un paseo al Tarra y, de ahí, viajó a Tibú y no volví a saber más nada de mi hijo».
En medio de la zozobra y la angustia, la ciudadana tuvo información de que, aparentemente, un paramilitar, conocido con el alias «El Oso», lo había interceptado en las calles de Tibú, se lo llevó y lo entregó a uno de sus jefes.
Fue la única pista sin certeza que obtuvo y se fue desdibujando con el transcurrir de dos décadas y un lustro.
Aída tiene cuatro hijos. Jhon Jairo es el tercero. «Yo no pierdo la fe y la esperanza porque creo mucho en Dios y yo sé que algún día el Señor me va a dar una señal de mi hijo, ya sea vivo o muerto. Mi gran deseo es que aparezcan vivo», subrayó.
La ciudadana tiene 68 años y «mi esposo 81 años y dice que antes de partir de este mundo desea de todo corazón saber qué pasó con su hijo».
A modo de colofón, dejó por sentado que su espera está atada a Dios, porque «él todo lo puede». La mujer de la tercera edad también agradece el cariño y solidaridad brindados por muchas personas
Jonathan Maldonado
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