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Eduardo Soto, SJ: La reconciliación comunitaria es clave para la convivencia democrática
miércoles 13 mayo, 2026
La reconciliación comunitaria es un proceso necesario para reconstruir los vínculos sociales afectados por la polarización política, el individualismo y la fragmentación social en Venezuela, según el padre jesuita Eduardo Soto Parra, miembro del Centro Gumilla.
Durante una entrevista en el programa Háblame Bajito de Radio Fe y Alegría Noticias, explicó que este tipo de reconciliación ocurre en comunidades o grupos unidos por algún vínculo común, ya sea territorial, laboral, religioso, político o virtual.
“El vínculo comunitario se ha resquebrajado por culpa de la polarización política, por culpa de la escasez de recursos y también por la cultura individualista y consumista que ha convertido al vecino en un extraño”, señaló.
Advirtió que no puede existir reconciliación en una sociedad donde cada persona actúa de forma aislada y solo busca resolver sus propios intereses. A su juicio, la comunidad debe recuperar la organización, la comunicación y el compromiso colectivo para reconstruir la convivencia.
“Si vivimos en una sociedad atomizada, donde cada quien se cree autosuficiente y piensa que va a resolver todas sus necesidades a punta de rialazo o influencia política, y donde no importa lo que le pasa al que está al lado, entonces no podemos hablar de reconciliación”, reflexionó.
Diálogo y organización comunitaria
El sacerdote destacó que el primer paso para avanzar en la reconciliación comunitaria es mantener espacios de diálogo y participación, incluso con personas o estructuras con las que no se esté de acuerdo.
“Es muy difícil que uno pueda reconciliarse con personas y organizaciones con las cuales uno no tiene ningún tipo de comunicación”, expresó.
En ese sentido, insistió en que las comunidades deben apropiarse de sus espacios y dinámicas, promoviendo la escucha y el bien común por encima de los intereses individuales.
También afirmó que la reconciliación comunitaria requiere reconocer los hechos que causaron daño y abrir procesos de diálogo orientados a erradicar la violencia y alcanzar acuerdos mínimos de convivencia.
“Si yo abandono completamente ese espacio de diálogo e interlocución de ideas, entonces me estoy dejando llevar por un estereotipo o prejuicio y estoy minando cualquier posibilidad de reconciliación”, sostuvo.
Sin reconciliación comunitaria no se puede hablar de democracia
El jesuita aseguró que la reconciliación comunitaria es un camino largo, pero indispensable para fortalecer la democracia en el país.
“No podemos hablar de democracia en el país si en nuestras estructuras más cercanas no la practicamos”, sostuvo.
Asimismo, destacó el papel de los jueces de paz como una figura de arbitraje en el ámbito comunitario ya que, aunque forman parte del sistema judicial, su función es escuchar a las partes y buscar soluciones mediante mecanismos de justicia restaurativa, con el objetivo de minimizar los daños, reparar a las personas afectadas y velar por el bienestar de la comunidad.
El integrante del Centro Gumilla agregó que las comunidades deben procurar que las necesidades de las personas no se conviertan en factores que alimenten la violencia y consideró necesario alcanzar acuerdos básicos que permitan garantizar la paz y la convivencia.
Enfatizó que la reconciliación solo es posible cuando existe un compromiso común de impedir que las diferencias o conflictos vuelvan a traducirse en agresiones o violencia.
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