Nacional
Nacen 34 caimanes del Orinoco en el zoocriadero de la Unellez en Guanare
viernes 17 abril, 2026
El Zoocriadero de Caimán del Orinoco de la Unellez , en Guanare, anunció el nacimiento de 34 crías de Crocodylus intermedius.
Este logro es vital para una especie que, tras décadas de persecución, lucha por no desaparecer de los ríos venezolanos.
La sombra de la extinción
Durante el siglo XX, el caimán del Orinoco fue diezmado por la industria de la moda. Mediante una caza masiva, entre 1930 y 1960, millones fueron sacrificados por su piel.
De acuerdo a datos sobre la población actual del Caimán del Orinoco, se estima que quedan menos de 100 adultos en vida silvestre en todo el país.

Es una especie en estatus crítico: Clasificado como “En Peligro Crítico” por la UICN y el Libro Rojo de la Fauna Venezolana.
El Caimán del Orinoco enfrenta amenazas reales y vigentes: Cacería furtiva, saqueo de nidos y contaminación de ríos.
Retrato del gigante de los llanos
El Caimán del Orinoco es el mayor depredador de América Latina y una pieza clave para la salud de las aguas dulces.
Posee un tamaño récord: Un solo ejemplar puede alcanzar hasta 6 o 7 metros de longitud.
Además, se sostiene con una dieta estratégica: Come peces, aves y mamíferos pequeños, controlando poblaciones que podrían ser plagas.
Cuenta con un hogar exclusivo. Es una especie endémica; solo existe en la cuenca del Orinoco (Venezuela y Colombia).
La lucha por su retorno

Desde 1990, Venezuela mantiene un programa nacional para salvar al reptil.
Zoocriaderos como el de la Unellez y el Hato Masaguaral crían a los neonatos durante su primer año de vida. Luego son liberados a su hábitat natural.
En los últimos años, más de 12,000 ejemplares del Caimán del Orinoco han sido devueltos a la naturaleza gracias a este esfuerzo conjunto.
El proyecto busca que las comunidades locales vean al caimán como un aliado del ecosistema y no como un peligro.
Dato curioso: Las crías liberadas llevan placas de identificación para que los científicos puedan monitorear su crecimiento y adaptación años después.
¡Esperanza para los Llanos!
Texto : Bianile Rivas
Imágenes: Unellez
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