Nacional
Portuguesa| Pacientes renales denuncian falta de máquinas de hemodiálisis en hospital de Guanare
viernes 15 mayo, 2026
Guanare. La Unidad de Hemodiálisis del Hospital Miguel Oraa de Guanare, Portuguesa, libra una batalla diaria contra la falta de insumos y el desgaste tecnológico.
Familiares de usuarios del servicio, entre los que se cuentan James Braum y Zenaida Enríquez, solicitaron este miércoles 13 de mayo la habilitación de nuevas máquinas, dada la reducción de las terapias por falta de equipos. “De tres sesiones semanales los tratamientos se han limitado a uno por paciente”, denuncian los afectados.
El llamado es para el gobernador Primitivo Cedeño, pues la carga de pacientes es muy alta y la cantidad de máquinas operativas es muy baja, precisó Braum, hijo del dializado Alexander Braum. Por su parte, Enríquez calificó la situación de crítica por la negación integral del tratamiento de hemodiálisis a los pacientes renales. “Deben ocuparse porque estos enfermos también son seres humanos, dijo la mujer”.
Máquinas en “Terapia Intensiva”
La operatividad de la unidad es un semáforo en amarillo constante.
Capacidad real: Se estima que entre el 40% y el 50% de las unidades de diálisis están inoperativas o requieren mantenimiento urgente.
La crisis del IVSS: La dependencia absoluta de los suministros del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales ha dejado a la unidad vulnerable ante las fallas logísticas nacionales.
El gasto del paciente se paga en dólares
A pesar de ser un servicio público, el tratamiento renal en Guanare tiene un costo oculto que asfixia a las familias. Ante la falta de reactivos en los laboratorios del hospital, los pacientes deben acudir a centros privados para realizarse exámenes de urea y creatinina, además de costear en ocasiones materiales básicos como adhesivos, soluciones y hasta productos de limpieza para el área.
Diagnóstico crítico
El reporte de mayo de 2026 arroja datos preocupantes sobre el capital humano. La fuga de nefrólogos y enfermeras especializadas ha dejado a la unidad con un personal exhausto que debe cubrir turnos dobles. Sin especialistas suficientes, la calidad de la atención se ve comprometida, transformando la sesión de diálisis en una carrera contra el tiempo. /Bianile Rivas
Foto: Referencial











