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Inicio/Opinión/Entre Washington y la mesa de negociación, ¿quién representa el bolsillo del ciudadano?

Opinión
Entre Washington y la mesa de negociación, ¿quién representa el bolsillo del ciudadano?

sábado 29 agosto, 2026

Entre Washington y la mesa de negociación, ¿quién representa el bolsillo del ciudadano?

Carlos Casanova

En la democracia, el objetivo del Gobierno y de la oposición es el progreso social, y su debate se centra en cómo cada uno lo alcanzaría al menor costo; no obstante, por los resultados no es el objetivo de la revolución socialista del siglo XXI, si en 27 años no se propuso alcanzar el progreso social sino su destrucción para imponer el modelo cubano de dominación, podemos entender que su principal preocupación en la mesa de diálogo no es el porvenir del ciudadano, sino mantenerse en el poder.

Los resultados de la mesa de diálogo tutelada por EEUU indica, y así lo anuncian, que en noviembre serán electos los nuevos integrantes del TSJ y en diciembre los del CNE, con lo cual el Gobierno va logrando sostenerse toda vez que elecciones, que es la aspiración de sectores de oposición, no se ven en el horizonte. Se les pone fecha en mediano y largo plazo a los acuerdos.

La transición supone desmontar el socialismo para fundar la república democrática, la transición son pasos sucesivos que nos llevan de un estadio a otro. Quiero que preste atención, se habla de nuevos magistrados, pero no se habla del cambio del sistema de justicia, aún no se toca al Ministerio Público donde se centra el sistema acusatorio del Gobierno contra lo que esté en desacuerdo con sus propósitos.

No hay transición judicial; la nueva ley del TSJ debe considerar la constitución de una sala especial para revisar sentencias producto de la corrupción para no convalidar la corrupción, y las victimas puedan ser resarcidas en su derecho violado por sentencias amañadas. No incorporar el tema del Ministerio Público y el sistema de justicia es un grave error. Se requiere transición y no convalidación de actos. Es precisamente por estas razones por las cuales los presos políticos no terminan de quedar en libertad.

Siempre he manifestado que la incomprensión del modelo que se impuso en el país dificulta establecer la ruta a seguir.

Si no hay diálogo sobre la microeconomía el Gobierno seguirá gobernando con sus postulados ganando tiempo en desprecio por el ciudadano, frente a esto, el gobierno de los EEUU y los empresarios haciendo negocios mineros. Hay que oír al venezolano, el estudio de opinión de Datincorp señala que el 51,42 % de la población exige atender la economía como la urgencia número uno del país.

Se tiene que asumir un nuevo criterio en las tarifas sujetas a su calidad de tal forma que cualquier ajuste en agua o electricidad esté atado al cumplimiento de metas auditables de continuidad, no como ahora sucede que con racionamiento eléctrico de más de 5 horas se sigue pagando como si el suministro del mismo fuera ininterrumpido, igual sucede con el agua potable, esto en razón de que buena parte de los venezolanos tienen una doble carga económica sobre sus hogares, ya que destinan entre un 20 y 35 % de sus ingresos a suplir las fallas del Gobierno con servicios de cisternas y plantas eléctricas.

Se debe asumir y en consecuencia se propone implementar una alícuota temporal del 0 % de IVA para la canasta básica de alimentos, medicamentos de primera necesidad y facturación de servicios públicos, esto responde de manera directa al hecho de que un 16,22 % de los ciudadanos reportan imposibilidad de acceder a salud y medicinas, el 30,63 % señala la caída de sus ingresos como el mayor deterioro en sus hogares, por lo que se hace impostergable el reajuste de la unidad tributaria para evitar que los salarios de subsistencia con su retención los afecte, la semana pasada escribí sobre los nuevos montos de las comisiones financieras, pago móvil, puntos de venta e intermediación de divisas por lo que se debe establecer un tope a esas tarifas.

Crear un fondo de emergencia para salud y la infraestructura eléctrica, acueductos y hospitales, toda vez que la situación de salud termina para todos en venta de rifas y pidiendo ayuda, la salud es prioridad nacional y está desatendida.

Hablando con una colega, me comentaba con alta preocupación una realidad que poco se aprecia, y es el hecho de que muchas empresas que en razón de la crisis del socialismo cerraron y no se actualizaron en el sistema Tiuna, ahora cuando van a reactivarse o migrar al nuevo sistema, los sancionan con altas multas ¿Así se reactivará la pequeña empresa, mediana y grande?

El 50,16 % sostiene que la vía para generar los cambios es llegando a acuerdos entre el Gobierno y la oposición. El problema es, ¿qué se discute? ¿Solo dos partidos representan a la oposición?

Sin embargo, ni los diputados que acuden a la mesa ni los voceros del Gobierno, ni los que tutelan, han sentado a este ciudadano en sus negociaciones. Prefieren discutir cuotas de poder sobre un país exhausto, ignorando que el 50,16 % de la gente respalda una salida negociada de “ganar-ganar” no como un cheque en blanco, sino como una herramienta pragmática para destrabar la economía y recuperar la calidad de vida. Negociar a espaldas de los ingresos, las tarifas y la salud de la gente es condenar el diálogo al fracaso. Si el cogobierno y las elites sentadas a la mesa no incorporan la agenda económica del ciudadano común, la realidad terminará rebasando a una clase política que insiste en mirarse al ombligo mientras el país real busca desesperadamente cómo respira.

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