Skip to main content Skip to footer
  • Inicio
  • Política
  • Regional
  • Frontera
  • Nacional
  • Internacional
  • Opinión
  • Legales
  • Obituarios
  • Sucesos
  • Deportes
  • +Sec
    • Clasificados
    • Cosas del Mundo
    • Compilado Musical
    • Cultura
    • Economía
    • Farándula y Espectáculos
    • Flash
    • Infogeneral
    • Noche de Ronda
    • Reportajes y Especiales
    • Tecnología
    • Salud
    • Tachirenses en el mundo
    • Noche de Ronda
    • Obituarios
    • _________
Diario La Nación - Inicio

Buscar en Diario La Nación

La Nación RadioPublicidad
Set Of Black Circle Social Media Logos With New X logo-ai
Set Of Black Circle Social Media Logos With New X logo-ai
Set Of Black Circle Social Media Logos With New X logo-ai
Set Of Black Circle Social Media Logos With New X logo-ai
ImpresoMiniavisos
  • Inicio
  • Política
  • Regional
  • Frontera
  • Nacional
  • Internacional
  • Opinión
  • Legales
  • Obituarios
  • Sucesos
  • Deportes
  • + sec
    • Clasificados
    • Compilado Musiacal
    • Cosas del Mundo
    • Cultura
    • Economía
    • Farándula y espectáculos
    • Infogeneral
    • Marcas y negocios
    • Noche de Ronda
    • Reportajes y Especiales
    • Salud
    • Tachirenses e el mundo
    • Tecnología
Inicio/Opinión/Marden Parada / In Memoriam

Opinión
Marden Parada / In Memoriam

sábado 24 octubre, 2026

Marden Parada / In Memoriam

Porfirio Parada

En la casa materna donde crecí nos reunimos los diciembres con la familia Parada. Me acuerdo que en esas calles los vecinos de Barrio Obrero hacían el Año Viejo (todavía lo hacen pero no como antes), varios de ellos en cada esquina, en la mitad de la calle, y lo llenaban de pólvora, morteros, el ruido y las luces explotaban y brillaban por doquier en los años de mi juventud. Era otro país, éramos otra familia, yo era otra persona, de otro cuerpo. Ya dentro de esa casa, de largo pasillo, estábamos todos reunidos, en la entrada, mis primos, mi abuela, mis tíos, amigos de la familia, amigos de la comercial, entre música, Coca cola, whiskey, comida navideña, regalos, amor familiar, con sus diferencias entre los integrantes, pero mi abuela con sus hijos lograba la unión y el amor familiar. Fue una época inolvidable. Yo veía o veíamos a mis dos primas, hijas de mi tío: Emelina y Dulcemar, uniéndose mi prima Milagros, y bailaban, haciendo como una especie de coreografía, todos veíamos, pero mi tío Marden se veía alegre, se reía y se le veía orgulloso, contento con ojos de padre enamorado por sus hijas, entre la festividad del momento.

Esa es una postal de mi vida, tengo otros recuerdos con mi tío Marden, los que se pueden escribir. Lo escuché decirle muchas veces “brother” a mi padre. Fue arquitecto, y estudió para ser abogado, pero no terminó la carrera. Si escribo un retrato sobre él me quedo corto, sería inconcluso, por falta de anécdotas, y por un distanciamiento que tuve con él que luego con el choque de los años y los sentimientos, siento pena por algunas decisiones que uno puede tomar en breves momentos de la vida. Mi vida se dividió cuando tuve contacto con él y cuando nunca volvimos a hablar. Pero sí me acuerdo que mi tío fue valiente con su sonrisa, la llevaba sin pena como bandera, era tajante con su pensamiento, un ser que podía ver más allá de un encuentro, de un lenguaje, de una celebración. Siempre fue distinto, contestatario, apasionado, irreverente. 

Tuvo un carro vinotino, como el de mi abuela, pero más largo, estuve en ese vehículo en mi juventud, lo vi manejar con su estómago que rozaba el volante. Relaciono a mi tío Marden con el color anaranjado de las sillas de las reuniones en su casa, en San Juan de Colón o el anaranjado del logo y colores de COPORPA (Comercial Porfirio Parada) quien incluso fue parte de un diseño y rediseño de su imagen. Me acuerdo visitarlo con mi padre cuando era niño en la sucursal de la comercial en Colón. Una vez fuimos para un partido de fútbol entre Nacional Táchira y Unión Atlético Táchira, y fuimos y estuvimos con la familia, con mis primas, su esposa Gertrudys, en la ciudad de las palmeras, compartimos momentos de la vida y del fútbol. Aunque mi papá y mi tío quizás tomaron diferentes rumbos con sus vidas, tenían también varias cosas en común que los unían, fueron hermanos y amigos en su juventud, compartieron la pasión por las motos, mi tío estuvo por años en motocross, compartieron amistades, disfrutaron de breves viajes, incluso tenía rasgos físicos parecidos, tenían conexiones con algún estilo de música.

Mi tío Marden fue reconocido y popular en la ciudad por los años de la discoteca, esos excelentes equipos de sonido, miniteca, algo que ya veía desde los años en Mérida cuando estudió en la ciudad andina, luego mi abuelo lo apoyó, con su música brindaba fiesta y entretenimiento a las familias de la ciudad y algunos pueblos del Táchira. Incluso en las ferias de la ciudad. La Pantera Rosa, se llamaba, mi papá me dice que fue una época que a mi tío le fue bien. Luego salieron competencias, otras minitecas, pero lo que se vivió por esos años fue único. Me acuerdo un local que tenía por la zona de la feria en Pueblo Nuevo, íbamos cuando éramos niños, el tumulto de gente, por la altura de Pizzas Antonio, más abajo. Ya años después, cuando soy periodista, ejerciendo en el periodismo cultural, la misma gente de la cultura me dice la participación de mi tio en el sector artístico y cultural de San Cristóbal hace muchos años atrás, entre esos el poeta Antonio Mora. Por aquellos años, su vínculo en el Ateneo del Táchira fue importante para él y para la ciudad, en camión, en carro, llevaba a artistas con sus instrumentos musicales, llevaba sonido, parte de la iluminación, siendo partícipe en la realización de estos encuentros.

Con su pensamiento político quizás fue el más cuestionado, hubo fricciones y fuertes discusiones que escuché de joven por temas políticos en la casa de Barrio Obrero. Algo que pasó con mucha frecuencia en las familias venezolanas cuando llegó Hugo Chávez al poder. Tenía su forma polémica de ser, tenía su libertad entre las exigencias sociales y el deber ser. Cuando me gradué de la universidad mi tío y yo empezamos a hablar sobre el tema de las comunicaciones, el sonido, el video, la radio, charlas cortas, de esas tertulias se originó nuevas conversaciones, hablando de la música y gustos musicales. En esa época de mi vida casi no hablaba con nadie de la música de los 60 y 70. Mi tío me habló con gran entusiasmo de álbum The Dark Side of the Moon de Pink Floyd, uno de los grandes clásicos del rock, hablamos de The Beatles, sus canciones, su historia, Janis Joplin, Joe Cocker, Rare Earth, y seguimos hablando y hablando, tanto así que fui un día a Colón, la primera vez que viajaba solo hasta el municipio Ayacucho, y nos tomamos unas cervezas escuchando música. Ese recuerdo no lo olvidaré. En esos años me regaló con cariño un tocadiscos, y yo tenía guardado un acetato de The Beatles, The White Album. No se escuchaba muy bien porque el disco estaba algo rayado, pero viví la experiencia de escucharlo en ese formato. Así era mi tío.  

Luego ya trabajando en la Comercial Porfirio Parada, específicamente en una temporada particular, en un ambiente de trabajo que me recuerdo por momentos hostil entre algunos del personal con mi tío Marden, señalando su forma de ser y hacer las cosas (críticas que yo podía estar de acuerdo con algunos temas, y otras críticas ya exageraban y ya eran malintencionadas, con mala leche), me alimenté de ese ambiente tóxico pero real, sumando diferencias mías con él por breves discusiones que luego sostuvimos, que no eran tan graves viéndolo desde este presente y resumen de los días de mi vida, pero en aquellos días decidí distanciarme de él por un ego que ahora lo veo como exagerado, desubicado e infantil, pero ego y orgullo que me ganó los años y no sé si la vida. He tenido problemas con mi ego, con mi orgullo, y con la sensación desagradable que genera el rencor. He tratado de mejorar esas reacciones, no tomar las cosas tan personales. Me he estrellado muchas veces por eso.

No volví a hablar con mi tío desde ese entonces, pero sí lo extrañé sin decirle una palabra. Y lo que es la ironía de la vida, en esos años que no hablamos que fueron muchos, la gente del sector cultural, cuando iba a eventos, recitales, la gente de la vieja escuela, personas referentes como Belkis Candiales, fundadora del MAVET, amiga cercana de mi tío, que luego yo fui director del museo y había ese nexo. Cuando me veían y sabía de mi familia, se acercaban y mencionaba a mi tío, lo nombraban, es decir, mi tío Marden estuvo presente en mi vida incluso cuando quise alejarme de él. Fue mi propio referente. Posiblemente heredé de él esa faceta de promotor, gestor cultural, hombre de la comunicación, casi sin querer, o queriendo, sumando la influencia de ser un Parada, y todo lo que eso implica. Lo que escribo hoy, lo que he escrito y publicado en mi vida, no busca justificar ni esclarecer los hechos, solo es mi vida, mi experiencia de vivir en este paso por el mundo, reflejando los procesos, procesos unos fluidos, otros estancados, expresivos, otros silentes, que solo en el ejercicio de la escritura me permite amoldar, reflexionar, encontrarme, y seguir.

La misa antes del entierro fue en la Iglesia Coromoto, un sitio importante de la familia Parada, me acuerdo varios años de mi infancia ir a esa iglesia y mi tío bajándose del carro con su familia en un día de las madres. Usaba la corbata roja. Me acuerdo de su espontaneidad y elocuencia en reuniones en la casa de la loma, arriba en Loma de Pio, él tenía una manera muy particular de celebrar la vida. Como dice la gente uno no se debe arrepentir de las cosas que uno hace, queda vivir con la voluntad de vivir, llevando en la espalda o en la frente, sus aciertos y desaciertos, fallas y avances, milagros y desgracias. Me faltó conocer a ese tío más allá de ser mi tío, a ese hombre aventurero, de libre pensamiento como dijo su hija, a ese hombre de las iluminaciones, arreglos técnicos, y de los sonidos en noches de luna llena o de neón, escucharlo, me faltó escucharlo más, que me contará sus experiencias, su viaje a Estados Unidos cuando fue joven,  hablando ingles, conociendo la contracultura por esos años, el agite político y social que vivió el mundo por esos años y que él lo vivió de cerca. Al amigo de mi padre, al amigo de varios.

Habrá otra historia, la que no escribo, la que conocen sus hermanos, su esposa, sus hijas, mi propia madre, la gente que lo conoció en momentos específicos, habrá otros capítulos inconclusos, que nadie supo solo él, sus secretos, sus problemas, sus equivocaciones, sus defectos, como todos nosotros, lidiando en este mundo de la apariencia y de lo normal, pero en su ida de este mundo inmediatamente hay una nueva vida que viene del Marden nieto, con el mismo nombre, homenaje a su vida, la renovación del amor y de la familia, catire bello que vi por primera vez hace poco en el velorio, se viene el ciclo de nuevas generaciones y familias, en la unión y desunión para volvernos a unir como luchó en vida mi abuelo Porfirio Parada. Gracias tío Marden, por enseñarme las consecuencias de ser fiel a uno mismo hasta las últimas consecuencias. Quizás Dios me permita reencontrarme con su ser por medio de la familia, con sus hijas, nietos, con mis primos, con mi tío Porfirio y mi padre, reencontrarme luego cuando yo me muera con mi tia Gisela, mis antepasados, con los otros tíos, hermanos de mis tíos que no conozco, mostrando ver las cosas más claras. Esa sangre que somos, que no sabemos cómo llegamos, y nos sorprendemos llorando desde que nacimos, sangre de ellos, sangre compartida de nosotros, sangre de cada quien, sangre mía, sangre de mi tío.     

Locutor de La Nación Radio

Destacados

Gobernador Bernal presenta balance de gestión en Táchira

“No vamos a permitir aguinaldos de miseria”

La Asociación de Kenpo fija posición sobre fondos de campeonato suspendido

Ureña SC Sub 16, reta poder del Caracas FC en la Liga FutVe 2026

Noche de Ronda

NOCHE DE RONDA 401

Canasta Alimentaria de juliosuperó los 516 mil bolívares

Otra riña colectiva deja cuatro mujeres detenidas en Ureña

Impacto de la revaluación del peso colombiano en la economía del Táchira

Seniat exige colocar el RIF en toda publicidad difundida en redes sociales

Diario La Nación

Editorial Torbes CA
J-070059680

Miniavisos

Edición Impresa

Mapa del sitio

Política de privacidad

Sobre Nosotros