Opinión
Notations/Opus 26/120 años del nacimiento de Víctor Vasarely: Padre del Op-Art.
viernes 24 julio, 2026
“El artista del mañana ya no será un artesano recluido en su torre de marfil, sino un programador plástico. Mediante combinaciones matemáticas y la ayuda de computadoras cibernéticas, podremos generar infinitas variaciones estéticas de forma instantánea” Victor Vasarely 1972
Elvis Joan Suarez
Estamos en la ciudad balnearia de Piestany en Eslovaquia, donde el mismo Beethoven, estuvo disfrutando de sus aguas curativas y termales, es verano, allí vemos a un niño de unos 10 años, está jugando con el barro curativo de esas benditas tierras, su juego consiste en realizar diferentes formas y exponerlas a la luz haciendo juegos entre la sombra y la luz, trata de imitar diferentes insectos y animales dándole forma con sus pequeñas manos, el niño Vásárhelyi no es un prodigio, no dibujaba como Picasso, pero si es un gran observador de la naturaleza, que pasa largas horas, viendo con detenimiento los divinos patrones de la naturaleza, como se comporta el color y la luz pero no como un artista sino como un científico, es decir no era un diestro del pincel, lo que lo moldeo como artista fue su forma particular de ver al mundo. Al llegar a su casa, busca en la biblioteca de sus padres, su libro preferido es un atlas, allí se acomoda en su sillón favorito, pasando hoja por hoja observando todos los tipos de mapas de la tierra, busca donde se encuentra Hungría y el pueblo donde nació. Al crecer nuestro joven artista ve que la realidad no está basada en una colección de paisajes románticos para pintar sino en leyes físicas y geométricas esperando ser descifradas. La mente infantil de Víctor, no fue la de un pintor tradicional que estudia impresionismo o expresionismo, es la de un investigador curioso fascinado por los números, la óptica y la estructura interna de las cosas. Sus Padres se mudan a Budapest, ya con 19 años el joven Vasarely ingresa a la facultad de Medicina, allí se sumergirá en el estudio analítico de la biología, la anatomía y del método científico, pasará horas apasionadas leyendo los últimos descubrimientos en la física moderna a Einstein, Heisenberg y Bohr, que moldearan su pensamiento del futuro. Estas lecturas le ayudarán a comprender que la ciencia y el arte comparten objetivos y fines, y entre esos fines está precisamente hacer visible la estructura abstracta e invisible del universo. El joven Víctor, dejará la carrera de medicina para dedicarse por completo al arte, pero esta formación científica tendrá una huella de objetividad, sistemática y orden. Su formación como artista la realizará en la “Bauhaus de Budapest” la academia de Mühely estudiando el diseño gráfico, la geometría funcional y la aplicación del arte a la sociedad. Vasarely deja definitivamente Hungría, para radicarse en 1930 en París, allí comienza a trabajar como diseñador creativo de agencias publicitarias, esto le permitió adentrarse en el mundo del diseño y estética de la publicidad, que le serviría de base en su investigación sobre el cinétismo abstracto, estudiando la línea y los efectos de materiales que lo llevará a tener una verdadera revelación: “La forma pura y el color puro pueden definir el mundo”. Dejando atrás el mundo publicitario, Víctor Vasarely, utilizó como referentes plásticos a: Mondrian y a Malevich, la obra “Blanco sobre blanco” tuvo un gran impacto sobre su trabajo, siempre desde entonces utilizará formas geométricas no figurativas e introducirá el movimiento, además del espacio-tiempo. El punto de partida de la obra de Víctor Vasarely, es la “ciencia”. En una entrevista afirmó: “Devoro numerosas obras sobre la relatividad, la mecánica ondulatoria, sobre la cibernética, sobre astrofísica. Desde entonces, la física pura se revela como la nueva poética”, su arte no es naturaleza visible, es un arte basado en la naturaleza oculta al ojo común, es una naturaleza profunda, es microscópica, nos enseña las estructuras abstractas de la naturaleza, pero Vasarely no se queda allí solamente quiere que su arte también tenga la función de transmitir conocimiento científico, a través formas y estructuras geométricas reveladas por la microfísica y la macro-física, por ejemplo, él toma un átomo que es un campo en cuyo interior se producen tensiones, el átomo de hidrógeno está compuesto por un núcleo positivo y un electrón negativo, dos elementos contrarios pero inseparables, así nace su llamada “unidad plástica”, que es un elemento geométrico del cual parte el artista para realizar sus obras, por ello Vasarely, utiliza un cuadrado de base en cuyo interior se encuentra una segunda figura geométrica de menor tamaño o un cuadrado más pequeño o un rombo, al igual que el átomo, posee dos elementos diferenciados, buscando una tensión, pero a la vez son complementarios. A partir de 1965 Víctor, utilizará otras analogías científicas para darle nombre a sus obras de gran formato, a través de nombres de señales provenientes de otras galaxias, señales cargadas de energías, utilizando nombres como “CTA 102” que son obras compuestas a través de pequeños círculos que producen una sensación de infinito. Su gran idealismo social se encontraba entre las grandes preocupaciones de Vasarely, la obra debería estar integrada a nivel de la arquitectura y el paisaje urbano, su sueño era la de democratizar el arte integrándolo en fachadas y espacios públicos pero la idea no era decorar un edificio, sino buscar la síntesis de las artes donde la plástica y la arquitectura coexistieran en armonía, esto sentaría las bases para que el arte óptico pudiera ser una herramienta activa para enriquecer el entorno urbano, una de sus primeras intervenciones en la arquitectura las realizó en Ciudad Universitaria de Caracas junto al arquitecto venezolano: Carlos Raúl Villanueva, donde se encuentran obras icónicas como “homenaje a Malevich” y la obra “positivo-negativo”. Sus obras no recurren a la electrónica ni a la cibernética para el movimiento, solo utiliza la tecnología a través de cerebros electrónicos o computadoras I.B.M, para la organización de la permutación de los diferentes elementos que componen la obra para luego buscar un soporte y desarrollar la obra. Víctor Vasarely, transforma la superficie pictórica en un campo dinámico de energía óptica, representa una ruptura contundente frente a la tradición del arte, es decir su obra deja de ser contemplativa pasiva para convertirse en un fenómeno perceptivo que se da dentro del sistema nervioso del espectador a través de un dinamismo de la retina, el espectador deja de ser un testigo distante para convertirse en un actor indispensable que ejecuta la obra en su propia mente. Este año 2026, se cumple 120 años del natalicio del artista húngaro, en algunos museos y galerías se le estará brindando un merecido homenaje, en Budapest el Museum of Fine Arts desarrolla para esta fecha la exposición: “Vasarely 120” que no es solamente una retrospectiva de la obra, busca más bien una relectura crítica de uno de los artistas mas influyentes de la historia del arte del siglo XX, se lograron reunir para exposición mas de 140 obras, acompañadas de documentos inéditos, fotografías y material audio visual, reconstruyendo la vida del padre del op-art, que comprendió que el arte del futuro sería percepción y movimiento, Vasarely convertiría la geometría en emoción y la ciencia en poesía, por ello expresó: “La finalidad del arte ya no es la contemplación pura como objeto sacro, sino el desencadenamiento de un estímulo óptico directo. El observador no ve el cuadro: el cuadro actúa sobre el observador”.












