Opinión
Pido la Palabra
miércoles 4 noviembre, 2026
Jorge Galiano Joves
Al parecer, Venezuela no asiste a una transición: “Está presenciando la autopsia en cámara lenta de su propia soberanía”.
Sobre los escombros de la república se libra una danza macabra donde el poder real no se elige, sino que se subasta al mejor postor para ganar oxígeno político. El choque frontal entre el desafío de María Corina Machado y el atrincheramiento institucional de Delcy Rodríguez desenmascara dos vectores irreconciliables: Por un lado, el rugido popular por la ruptura definitiva; y por el otro, la fría estrategia de supervivencia de una élite acorralada.
El cacareado anuncio de “elecciones sin fecha pero con condiciones” parece ser la antesala de una trampa histórica, pues montar un nuevo Consejo Nacional Electoral mientras el Tribunal Supremo de Justicia permanece como el pelotón de fusilamiento judicial del régimen, es levantar un edificio sobre las arenas movedizas de La Guaira. Con magistrados designados por doce años, cualquier promesa de elecciones no pasa de ser un andado de fuerza que se le impone a la democracia venezolana con las llaves confiscadas en Miraflores.
A este reparto de sombras se suma el viraje paranormal de Washington. La retórica de la “máxima presión” por la libertad de los venezolanos, fue sepultada por la codicia energética y el pánico migratorio, ya que para aplacar sus propias urgencias, la Casa Blanca empuja su estrategia hacia un 2027 complaciente, abriendo de par en par las compuertas a la renegociación de los contratos petroleros… ¡Qué vaina!! Aquella gota de petróleo que toda la vida nos han dicho que es nuestra, vuelve a ser hipotecada para apuntalar la usurpación.
Cómo me decía mi madre: ¡Mijo, no sea ingenuo! Mientras los partidos políticos alacranados pactan migajas y la diplomacia negocia barriles sobre la miseria del pueblo, allá en el barrio y en la urbanización, en el campo y en la ciudad, en la calle y en todos lados, hierve una calma engañosa, por lo que el llamado de aleta está aquí: “Quienes crean que pueden rematar el destino de una nación a espaldas de su gente, están jugando con fuego al borde del abismo”.










