Opinión
Pido la palabra
miércoles 28 octubre, 2026
Jorge Galeano
De verdad que el momento no podía ser más sorpresivo. Coincido totalmente con la lectura de Alandete (ABC): “un movimiento de este calibre es prácticamente impensable sin la venia, la cobertura y el respaldo operativo de Estados Unidos”.
El paraguas internacional, con la presión que Washington ha venido ejerciendo y las recientes declaraciones de Trump, el regreso de María Corina cuenta con una red de disuasión diplomática muy fuerte. Sin ese respaldo de la comunidad internacional, el riesgo de entrada hubiera sido prohibitivo dado el control que tiene el aparato de seguridad.
Desde el punto de vista táctico, es un golpe sobre la mesa tremendo. Desmonta la narrativa del exilio definitivo y sacude de inmediato el escenario político y las expectativas de la gente.
La pregunta es cómo canalizar este golpe de efecto mediático y emocional. El problema no es solo que haya entrado, sino cómo transforma esa presencia física en una ruta política sostenible que obligue a una negociación real, sin caer en la trampa de un choque frontal que el gobierno intente capitalizar con más represión.
En fin, un movimiento de ajedrez muy arriesgado, pero de alta escuela política, que nos obliga a mirar con lupa lo que pase en las próximas horas.
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