Repelencias 251

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Jean Carlo Maldonado ha marcado el gol de la desesperación familiar. Es alegría y tristeza para este venezolano, después de una carrera exitosa en los campos de varios países, dejar al equipo de su taita por fuera de la liguilla clasificatoria definitiva. Fuimos testigos de esta circunstancia inesperada el pasado domingo en Puerto Cabello. Profesionalismo, le dicen a eso. Así es el deporte, amigos.

Cuenta este periódico que en China le salvaron la mano a un amigo al pegarla en su pierna por un mes. El oriental había perdido su extremidad en un accidente laboral y los cirujanos decidieron insertarla casi al tobillo para que recibiera flujo sanguíneo mientras preparaban el brazo para recibir de nuevo esa mano.  Ahora veremos qué hace ese chino con la rehabilitación asignada. Ciencia y recursos tan lejos de nuestra realidad, paisanos. 

Dice Melquiades que podemos controlar lo del contrabando de gasolina en retruque. –Otra idea loca de este viejo champurria, revienta Pulqueria desde el solar. -Es fácil, sobrino. Ponemos a los milicianos en El Mirador a revisar los tanques de la gasolina de los vehículos que regresan  a San Cristóbal y otras poblaciones fronterizas. Pasaron full por la alcabala y deben volver con tres cuartos del combustible, mínimo, para justificar los viajes a la frontera. –Este compadre mío me va a volver loco un día de estos, sonríe Cosme. -Melquiades Ignora que los milicianos también están llevados por la desgracia colectiva. –Siquiera intento colaborar para solucionar en algo esta crisis diabólica y no me quedo echao como una puerca, esperando que me den la cola siempre, replica mi tío.

El Giro de Italia entró a terreno escarpado. Ahora veremos de qué están hechas esas piernas y corazones bombeadores de sangre a la hora de la subida. Estoy que me corro una etapita de esas, Cupertino.

Nos estamos acostumbrando a  ver en los vehículos que hacen la cola para surtir gasolina un termito con café negro, un tolete de pan duro, alguna almohada y un banquito portátil para aguantar ese infierno extraño para un país productor de petróleo. Si pudiéramos  grabar las conversaciones que se dan en esas largas filas de carros  tendríamos para hacer un libro enorme de la clase de improperios  que existe en nuestro léxico cotidiano. 

Siguen lasuniversidades pagando caro la formación de sus enemigos más acérrimos. Odios mellizales, catalizados por un resentimiento alimentado por una suerte de conjuro caribeño, en contra de nuestras propias familias académicas. Triste eso, amigos.

¿Qué pasaría si se programan elecciones para todos los cargos en Venezuela, con autoridades representativas de todos los sectores nacionales, supervisión internacional y un Registro Electoral nuevo? –Desengáñese, comadre, que no hay angelitos negros, responde Cosme a la señora Marucha. -Bueno, yo es diciendo. Como para conversar de algo, se disculpa la vecina.

Carlos Orozco Carrero