Vacío

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“El hombre debería saber que del cerebro y nada más del cerebro vienen las alegría, la risa, el ocio, las penas, el dolor, el abatimiento y las lamentaciones” (Hipócrates, siglo V a.C. – siglo IV a. C.)

“Es preciso crear un espacio, un vacío, para que las cosas nuevas lleguen a tu vida”. (Principio del Vacío de Joseph Newton, 1880-1950)

“Vamos a hacer un examen a fondo de todas estas falsedades que hemos sostenido hasta ahora y que nos ha llevado a esta situación, y a enmendarla. Es insostenible este modelo…, y mientras más pronto los venezolanos nos demos cuenta de los inmensos cambios que tenemos que realizar… en las relaciones internas, en la educación, en la mentalidad…” (Arturo Úslar Pietri en el programa de Primer Plano RCTV. Año 1993).

“Si mi petición es acatada…habrá paz. Si no, transmitirá sus errores a través del mundo, promoviendo guerras y las persecuciones…; los buenos serán martirizados…, varias naciones serán aniquiladas…” (Segundo Misterio de Fátima, 1997)

Al respecto de las  anteriores citas se presentan algunas reflexiones:

I) La posibilidad de crear espacios o vacíos para permitir el natural  “fluir de la energía” y por ende el ingreso de nuevas ideas y  pensamientos a favor de acciones constructivas y dignificantes, no necesariamente se basa en la decisión de  descartar lo que aparentemente no tiene utilidad, sino se fundamentan en la reestructuración, redimensión y reactualización de los procesos mentales, con el propósito de repotenciar todos los mecanismos innatos del ser (alma, cuerpo y espíritu) a favor de la prosperidad existencial y subliminal.

II) La “voz del pueblo es la voz de Dios”, pero no olvidar que Dios considera bienaventurados a todos los que tienen “hambre de espiritualidad”: de ahí la expresión bíblica  “pobres de espíritu”. Además, gran parte de su misión (ayer, hoy y siempre) es generar duda y conflicto entre nosotros con el propósito de  encontrar la verdadera identidad. A propósito, responder acertadamente a las tres interrogantes siguientes, ¿dónde están?, ¿quién eres?, ¿qué botar o descartar en la vida?,  pueden contribuir a interpretar con amplia y creciente sabiduría, la capacidad de resolución ética y espiritual de  nuestra problemática personal, familiar, local, regional y hasta mundial.

III) La fe es soporte de la sabiduría. Luego, parte de la sabiduría consiste en aplicar la justicia sin prejuicios y con la mejor disposición de otorgarle a cada quien su adecuado trato y orientación para que pueda aprovecharse su potencial capacidad generadora de bienestar, y permitirle crecer y conducirse por el verdadero camino de la vida.  Consiguientemente, haber cumplido con los deberes en relación a los dones, talentos y virtudes es la mayor recompensa, que no necesariamente se mide en forma monetaria sino en la ascensión sostenida de los niveles de conciencia y el crecimiento espiritual.

Fuente: “Perspectiva Económica y Académica Contemporánea”. UNET. Años: 2018-2019. * Pedro Morales. pedromoralesrodriguez@gmail.com @tipsaldia|

Pedro Morales