Regional
El caballo de Pekín de Alirio Palacios en San Cristóbal
miércoles 23 septiembre, 2026
Néstor Melani-Orozco
Me pareció del chino edecán y cocinero del Mariscal de Ayacucho en el último viaje del General en 1830. Cosas para grandes conversaciones y de dignos ideales por el arte, saber entender desde aquellos encuentros. Vinieron las noches después del sudor de los murales instalados en la vía de San Antonio del Táchira y la hermosa ciudad de Cúcuta, tiempos de 1984. Cuando de ceremonias lo binacional se escribía en el manifiesto de las
artes. Aún para recordarlo pues yo estudiaba en la Llotra de Barcelona catalana entre los remedios de Miguel Barceló, Peré Cara y describir y aprender los lugares donde Picasso pintó en su juventud. Fue de noticias el secreto del museo vial de la frontera y entre ceremonias como vino a San Cristóbal Omar Rayo y entre la arboleda del parque del Hotel El Tamá se gestaron los simbolismos plásticos siendo desde un 23 de septiembre al 4 de octubre de aquel 1984, desde José Campos Biscardi, Leonel Góngora, Pedro León Zapata, Mari Paz, Jaramillo, entre otros y el dichoso Alirio Palacios con su “Caballo de Pekín” en los ideales de confrontación latinoamericana donde se afirmaban los clamores de las existencias de los artistas que dibujaron, pintaron y recordaron los viajes eternos de las artes.
Lo describió Rubén Darío Becerra en los encantos de la gran pintura y los hechos notables de la afirmación de la logia tachirense. Fue entender como Freddy Pereyra se influenció de los dibujos de Palacios con las edades del negro del Delta del Orinoco quién había estudiado Arte en China y haber sido compañero del cocinero de Mao Zedong. O de ser el grabador para el libro del “Arte de la Guerra” de Sun Tzu.
Lo recordó Alirio Palacios en Tucupita muchos años después en una visita desde Maturín cuando pintaba mis murales para PDVSA Oriente. Y Marco Tulio Arellano nos facilitó un transporte para ir a visitarlo. Mientras los recuerdos del Museo Vial a la memoria bolivariana desde San Antonio a la ciudad de Doña Juana Rangel de Cuellar. Donde Luz Vivas Terán entonces era directora de Cultura del Táchira y reivindicó los sentidos desde Adela Guarino y de Pancho Baptista. Como testimonios del cruzar de las ideas notables al arte del sur, al manifiesto de las culturas. Los años se cruzaron y la Revolución Bolivariana reafirmó una solidaria defensa al “Caballo de Pekín” con los sonidos de la Muralla China y la luna del creciente en el gigantesco complejo arquitectónico ubicado en el centro de Beijing. Dicho en las cartas y en la pureza de aquel valor de un Museo Vial con la confraternidad de una ilustración. Pasaron los tiempos y los relojes de arena mostraron las diferencias y las obras fueron desapareciendo, muestras ahora para reflexionar en las academias, para estudiar los hechos de una revelación plástica de un pasado de grandes maestros. Para volver a los devocionarios y escribir la otra historia del Arte Nuestro.
Artista Nacional. Maestro Honorario. Doctor en Arte. *Cronista de La Grita.
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