Regional
Esculturas con brillo musical
sábado 25 julio, 2026
Freddy Omar Durán
Cuando el arte se incorpora a la rehabilitación del espacio público, se nos recuerda que la ciudad no solo es circulación apresurada, sino también momentos para detenerse y contemplar, e incluso para enmarcar en la imagen instantes de la propia vida del transeúnte.
El arte localizado en una plaza, una acera, una encrucijada o el interior de una edificación, sirve de eje a toda la ingente actividad social y productiva que se agita a su alrededor.
Miguel Ángel Sánchez y Gerardo Castañeda, consagrados maestros de la escultórica tachirense, en cumplimiento del reto asignado por la municipalidad o el gobierno regional han esparcido su arte por enclaves concurridos del entorno urbano sancristobalense.
Sus piezas han tenido un encuentro feliz en el Paseo de los Cantautores, de reciente inauguración, con la presencia del gobernador del estado, Freddy Bernal, y el alcalde de San Cristóbal, Silfredo Zambrano, en la que mucha mención se hizo a la utilidad práctica para la movilidad, recreación y deporte, y no suficiente al espíritu plástico, que hace del lugar algo diferente, digno de querer ser visitado y no simplemente recorrido.

Ambos artistas coinciden en agradecer al alcalde Zambrano la asignación de tal reto, y reconocen la comunicación permanente con él, en pro de conocer el avance de sus piezas, y recordarles que toda obra pública debe sujetarse a plazos, y más, como en este caso, cuando la envolvían grandes expectativas, al ser un regalo a la ciudad en su aniversario 465.
Se trata de un espacio público ubicado en paralelo a la avenida España, entre El Obelisco y el Colegio Don Bosco, con valor cultural en tanto se rinde homenaje a figuras claves de la música tachirense y venezolana como: Gualberto Ibarreto, María Rivas, Eneas Perdomo, Ali Primera, Simón Díaz, María Santos Stella, Luis Felipe Ramón y Rivera y Chucho Corrales. Y también tienen un valor artístico en tanto no basta con ser representadas, sino que deben cobrar vida, deben entrar en relación con todo aquel que se detenga a contemplarla.
Si bien sus obras ya son patrimonio cultural tachirense, cabe anotar que el artista conversa la propiedad intelectual, y no pueden ser modificadas, removidas o alterado el entorno en el que están enclavadas las esculturas sin solicitarles permiso.
Cobraron vida
Para el maestro Miguel Ángel Sánchez le fue muy emotivo acometer la inmortalidad de quienes admiró personalmente. Darles una estampa fidedigna a lo que ellos en vida representaron, y no fallarles en cuanto a las calidades técnicas y estéticas, propias de este tipo de moldeado, fue una dura prueba, que él considera superada felizmente, luego de un arduo trabajo en taller de meses.
Un arduo proceso en varias frases, comenzando con la constitución de la forma en la arcilla, que terminará siendo el contenedor del material resistente definitivo, que le garantizará la posteridad, para luego recibir los acabados, tinturas y aditamento para la conservación. En cada una de esas fases el riesgo al fracaso se solapa, el riesgo de comenzar de cero.
Además de conservar Miguel Ángel Sánchez una gran gratitud para con el burgomaestre, por la confianza que en él puso, la tiene para con el Cronista de San Cristóbal, Luis Hernández Contreras, a quien consultó de manera continua y, por supuesto, para con el colega Víctor Blanco, con quien ha establecido sólido equipo para llevar a cabo este tipo de proyectos, que en el Paseo de los Cantautores no fue uno, sino 4, cada uno con exigencias distintas.
Para un hombre ya en la etapa más madura de la existencia, esta encomienda la afrontó con el mismo ánimo como cuando muy joven, Valentín Hernández, fundador de la Escuela de Artes Plásticas, le delegó unos personajes zoomórficos para la Escuela San José. Vendría luego más y más formación, parte de la cual la adquiriría en el Pedagógico de Caracas y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid.
Tal experiencia lo hace quisquilloso con la anatomía, y el cumplimiento del canon escultórico, que hace posible imprimir gracia y movimiento, a la dureza material. Por un acto de amor puso al servicio toda su experiencia para lograr sacarle a la escultura de María Santos Stella, “la Dama de la Cultura del Táchira”, la elegancia y al tiempo sencillez espiritual que la caracterizaba. También complacido se mostró en lograr tal efecto en Simón Díaz, con su cara complacida y semblante orondo, así como con Chucho Corrales, a quien lo hizo tal cual era y fue conocido por el pueblo, sin recurrir a falsas estilizaciones.
“Yo estoy muy contento con esta pieza; estoy muy enamorado. Primero, porque le di plasticidad a la pieza, respetando la anatomía, y segundo porque reflejé a la Doña María auténtica, muñeca. Esa Doña María que recuerdo cuando iba a inauguración de exposiciones, conciertos. Ella se vestía de manera muy distinguida con su medalla de Mujer de las Américas. La amé impresionantemente. Ella se ponía sus guantes, sus tacones de punta. Muy elegante. Ella se sentaba correcta. Todo eso lo quise reflejar en esta escultura”.
Aprender a cuidar la plaza

A Gerardo Castañeda también le complace el cuidado puesto por el Alcalde para lograr el Paseo de los Cantautores; pero en su concepto, hay que ver un poco más allá del jolgorio del día inaugural, y no permitir que tanto el espacio como sus piezas de arte sean lanzados al olvido.
Lo dice por experiencia personal, ya que muchas de sus piezas en San Cristóbal han quedado atrapadas entre bosque, maleza y descuido. Otro temor es el vandalismo, como sucedió con su Familia Indígena en el Parque La Encantada, o esa manía de montarse en las bases para posar al lado de la escultura, algo que, pese a ser dispuestas en alto sitial, algunos inconscientes se han atrevido, a quienes les ha tenido que llamar la atención personalmente.
“Hay que cuidarlos, hay que mantenerlos, que no pase como han pasado en otras ocasiones, que lo que se llenan de mal aspecto. Esa es la parte que me parece importante del señor alcalde Silfredo, que tiene un buen proyecto municipal a nivel turístico y a nivel de embellecimiento. Un éxito que nuestra ciudad tenga este tipo de parques. En primer lugar, porque embellece; en segundo lugar, porque nuestros visitantes, que ahora vienen más de Venezuela y el exterior se recrean, conocen parte de nuestra historia, de los músicos, de los artistas”.
María Rivas, Alí Primera, Eneas Perdomo y Gualberto Ibarreto tienen su sello característico, que juega con los colores de la pátina del metal, y se prestan más al juego de la mirada del espectador. Captó la estampa en los tiempos en que alcanzaron mayor apogeo artístico. Para su investigación en pro del patrón anatómico, dispuso de fotografía, e incluso en el caso de María Rivas, conversó telefónicamente con su viudo.
“Varío mucho, me gusta cambiar ¿Por qué? Bueno, no me gusta la monotonía, que se parezca una escultura a otra. La patina debe ser diferente en cada una de ellas. Debe conservarse el sello característico del artista, independientemente de solo representarlo”.
Su primera escultura en sitio público fue en el Hospital Militar, en homenaje a la enfermera. Luego vendrían los encargos de representar a mandatarios tachirense como Cipriano Castro –pieza que fue robada-, Juan Vicente Gómez y Eleazar López Contreras, así como personajes históricos, como Manuelita Saenz, María del Carmen Ramírez y la Negra Hipólita. Esa serie histórica aspira proseguirla en un proyecto, que de alguna manera dará continuidad al Paseo de los Cantautores.
“Se trata de no solamente pasar por acá, por cuestiones de su hogar, o por actividades deportivas, sino de quedarse a contemplar las obras. He visto aquí gente incluso montando los niños en los pedestales, o pintándoles cosas. Hay que tener mucho cuidado en eso, culturizar a la gente para que aprecie, respete, cuide estas obras; que conserve su distancia frente a ellas para admirarlas. Uno entiende que muchos quieren tocarla; pero eso es como cuando alguien pretenda montarse en el caballo de Bolívar en los parques: Eso es delito”.
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