Regional
La extraña enfermedad de María Valeria
miércoles 8 julio, 2026
La joven tachirense, de 21 años de edad, pasó de ser una persona activa a estar postrada en cama: fatiga extrema, pérdida de fuerzas en sus articulaciones, debilidad. El dolor en su cuerpo es cada días más intenso
José Luis Guerrero S.
Octubre 2025
María Valeria González Galaviz, tiene 21 años. Acaba de recibir el título de Diseño Gráfico, egresada, con honores, segundo mejor promedio, del Instituto Universitario Politécnico Santiago Mariño, en San Cristóbal.
Todos en casa están felices, pero ella ha presentado complicaciones menores en su salud: se siente débil, cansada. Lo relacionan con síntomas de gripe, con sus emociones por culminar su carrera y todo lo relacionado con el grado. Su mamá, Angélica Galaviz y los demás parientes están atentos.
Ella trabaja. En sus horas libres practica natación, atletismo, va al gimnasio. Es disciplinada. Se cuida en su alimentación.
“El día del grado, el 30 de octubre, se sentía bastante débil. Así, se fue a recibir el título. Pensamos era una gripe muy fuerte”, recuerda su mamá, mientras muestra una fotografía de su hija, donde ella luce la estola blanca, el día del grado. La foto, junto a otras de la familia, destaca en un mueble de madera, al entrar a casa, por Pueblo Nuevo.
Noviembre 2025
La debilidad de María Valeria sigue.
Sufre de fuertes dolores de cabeza, dolores por todo su cuerpo y hay más cansancio. Pasa mucho tiempo en cama.
Empieza a decaer y la familia decide llevarla al médico. Un internista hace la primera evaluación. Se empezó con la búsqueda de la causa de la debilidad, de los dolores. Otros médicos consultados más adelante concluyen que los síntomas son muy variados. Valeria tiene una larga lista, muy larga, de complicaciones de salud y comienza el descarte de enfermedades.
Fue remitida a inmunólogo, neurólogo, fisiatra. Cada especialista asigna exámenes y estudios diferentes, muchos de ellos de alto costo en dólares. “El gran impacto fue cuando se conoció el precio de los exámenes. Nos preguntamos en familia: de dónde vamos a conseguir ese dinero, son muy costosos. Uno de estos cuesta 1.600 dólares”, recuerda Angélica al narrar, en secuencia, los pasos emprendidos para lograr la sanación de su hija.
Cuenta que como siempre hay personas generosas, que solo observan, callan, ayudan sin protagonismo. En un laboratorio de la ciudad, ella fue sorprendida por un noble gesto de ayuda. “Llevé una muestra para un examen, que yo pagué, y esa persona, con esa muestra, hizo ese estudio carísimo, el que costaba 1.600 dólares. Cuando me envían por un mensaje de WhatsApp el primer resultado, y llega otro mensaje con un segundo resultado. Al revisar, era el examen costoso. Expresé mis gracias”. Revisado por el médico solicitante se constató que el examen salió negativo.
Hubo compra de medicamentos, todo se suministraba como lo indican los médicos. Ella sigue sin fuerzas.

Diciembre 2025
María Valeria pasa la mayor parte del día acostada. Le duele todo el cuerpo. Aun no hay un medicamento que calme su dolor. Los médicos consultados indican tratamientos.
Su hermana mayor, María Victoria, licenciada en Música, lleva la bitácora médica. Investiga, revisa redes, pregunta. Ha organizado rifas, ha pedido ayuda por las redes sociales, y luego de varias conversaciones en familia deciden pedir ayuda a la colectividad en general. Se creó un GoFunMe (https://gofund.me/07f923) y disponen de las siguientes cuentas:
🔹️Binance: [email protected]
🔹️ Zinli: [email protected]
🔹️Pago movil:
Banca amiga
11.017.580
0414-075-1181
Mercantil
27.311.227
0412-167-1427
🔹️Nequi // Zelle: consultar al 0412-1671427
La familia necesita recibir dinero. Hay que pagar a los médicos especialistas, comprar medicamentos, alimentos, realizar exámenes.
“Las redes han permitido conocer a otras personas que han pasado por situaciones de salud parecidas a la de mi hermana. En cada caso conversamos, escuchamos recomendaciones, tratamientos, procedimientos a seguir. De allí vamos sacando conclusiones, vamos descartando síntomas…es una gran ayuda”, narra María Victoria.
Febrero/marzo/abril 2026
“Mamá, ya no puedo subir las escaleras”, le dice María Valeria a su progenitora. Su habitación está en el segundo piso de la casa. Allí permanece. Solo se levanta de la cama para ir al baño. Los dolores no cesan. Nada lograr calmarlos.
Un día de febrero se levantó y parte de su cuerpo no respondió. Se cayó. Las piernas fallaron. Esa fue la primera emergencia. La hospitalizaron de urgencia. Siguen los estudios médicos. Se han hecho resonancias de columna, de cerebro. Se descartan enfermedades como: porfiria –trastorno metabólico-genético en la sangre-, miastenia gravis –enfermedad neuromuscular-, esclerosis –endurecimiento de tejidos u órganos-, lupus –enfermedad autoinmunitaria que destruye por error tejidos y órganos sanos-, entre otros males.
La han ingresado, en otras dos ocasiones, a dos centros de salud públicos del estado. No es nada fácil, no es sencillo, es duro para el paciente y para los familiares.
Son muchas cosas que se cruzan en su enfermedad. Aún los médicos tratantes no tienen un diagnóstico claro.

Mayo 2026
Una puerta se abre. Les recomendaron a una especialista en Caracas. Vía video llamada la médico descartó tratamientos y asignó otro. “En una semana la quiero ver en el consultorio”, les dijo. Al transcurrir los días, María Valeria pudo sentarse. Pudo mantenerse en pie. Hay un avance significativo, aunque los dolores persisten. El tratamiento genera cambios importantes.
María Valeria, junto a su mamá y su hermana viajan a Caracas. Logran el apoyo económico necesario. Van con mucha fe. La fase que se inicia es estudiar su mente. Sus neuronas. El sistema nervioso. Una luz indica que los neurotransmisores –sustancias químicas que el cerebro utiliza para comunicarse- están desequilibrados. Estos controlan los procesos físicos vitales, la respiración, el movimiento, el estado de ánimo.
“Se hizo otro estudio, muy costoso, con resultados en la parte cerebral –dice Angélica al recordar los días por la capital del país-. El tratamiento le ha estabilizado los signos vitales: la respiración, la tensión arterial, la resistencia a la insulina, pero ella sigue con dolor muscular. No tiene movilidad motora, es decir, no puede caminar. El dolor nunca ha cesado. Sí lograron que ella pudiera dormir, descansar”.
Hay que seguir.
La familia sabe que deben acudir a más especialistas, como a un reumatólogo. Los doctores tachirenses han ayudado mucho.
El último tratamiento aún no está completo, hay algo que todavía los médicos no logran descubrir. María Victoria, junto a sus padres siguen investigando, leyendo, tratando de entender lo que viven, relacionando los informes médicos.
Esperan se logre concretar un equipo médico, los especialistas, que deben unirse para discutir este caso, la extraña enfermedad.
Junio 2026
María Valeria mueve sus manos, nunca ha dejado de hacerlo. Su mente coordina movimientos. “Tiene un ánimo increíble. Mucha fuerza de voluntad. Quiere sanar”, recalca su mamá.
En su cama teje carteras en crochet de trapillo. “Son de tendencia”, dice su mamá, y agrega que “son muy difíciles de hacer. Le han encargado”. Se entretiene en esa manualidad en la cama. Está produciendo para ella vender. Es un ejercicio para la mente porque tiene que entender los puntos, y para sus manos al mover las agujas.
Sigue adelante pese a los dolores que todos los días la acosan.
Los días pasan y los médicos no tienen un diagnóstico del origen del mal o de los males. No hay una enfermedad clara. María Victoria no deja de investigar, escucha opiniones, ayuda a sus padres en los pasos necesarios. Es un trabajo vital, oír a otras personas que han enfermado, a otros médicos.
La familia está aferrada a Dios. Saben que María Valeria va a salir adelante. Ella está empeñada en hacerlo.
“Todo tiene un propósito. Es doloroso. Hay días en que las fuerzas se van, pero es normal. Al rato nos activamos. Yo estoy agradecida por todos quienes han ayudado. El trabajo de los doctores no es fácil. Ayudan a sanar y cuando el tratamiento no funciona, entran en colapso. Yo pido a Dios que vuelvan a agarrar luz y avancen”, expresa Angélica en tono de voz agudo, con sus ojos mojados por lágrimas.
Tienen claro que progresivamente va a sanar y que es un largo proceso.
La familia ha agotado todos los recursos económicos. Transcurridos ocho meses, necesitan más dinero para seguir con los estudios clínicos, cubrir los altos costos de los medicamentos que en su mayoría son importados, su alimentación balanceada y muy controlada.
Deben volver a Caracas en unos días.
A María Valeria le sigue doliendo todo su cuerpo.
Destacados













