Regional
Paradas de busetas recuerdan el desorden vial del Centro
miércoles 26 agosto, 2026

Freddy Omar Durán
Las paradas de transporte público a lo largo de las avenidas Francisco Javier García de Hevia e Isaías Medina Angarita, en el Centro de San Cristóbal, son un recuerdo de un ordenamiento vial que se pretendió para una de las zonas de mayor afluencia vehicular y hoy se sigue en espera.
No es que hayan dejado de ser útiles al usuario, que puede tener la espera más cómoda luego de un ajetreado recorrido por una zona donde se cumplen infinidad de tareas, pero más se mantienen en pie por la costumbre que por la obligatoriedad. Pero muchos prefieren resguardarse de la lluvia y el sol bajo el breve techo que ofrecen en pie, pues les da cierto asco la suciedad de los bancos, y en ellos solo se sientan de ser muy necesario. No hay mucha limpieza.
Hoy en día son estructuras en muy mal estado, deslucidas, y con las marcas incomodas del vandalismo, que tiene una especial predilección de descargar en ellas su ira con la destrucción y las pintas. Hubo un tiempo en que tenían sus patrocinadores, firmas comerciales que ganaban visibilidad publicitaria, en avisos amplios y luminosos, en lo que ahora es un hueco por el que muchos depositan basura y otros empapelan con todo tipo de volantes.
Algunos detalles
Tal vez las paradas de los buses de las líneas Santa Teresa y Pueblo Nuevo conservan su original función, así como la ubicada diagonal a la Biblioteca Pública Leonardo Ruiz Pineda, objeto de cierta recuperación. Igual intento de embellecimiento ocurrió con las paradas cercas a la antigua Lacor, a las que se añadieron jardinerías, que sin el debido mantenimiento terminaban convertidas en botadero de basura.
Las paradas de busetas han tenido sus defensores y también sus detractores, y estos últimos alegan que son los puntos donde las unidades de transporte expulsan con mayor intensidad gases contaminantes, al momento del arranque. Para otros representan un refugio de la indigencia o un punto de mayor congestión vehicular; un argumento más de conductores que han olvidado que los carriles de las avenidas se utilizan de maneras distintas para agilizar el tráfico, siendo la que debería ser más restringida de disponerse como estacionamiento, así sea provisional.
Pero para bien y para mal están allí, dando mal aspecto, pero también dando sombra y protección al transeúnte al que la lluvia o el intenso sol lo toma por sorpresa. O se quitan definitivamente o se les devuelve estética y decoro, o se levantan de cero, descartándose como cuarta opción, lanzarlas al olvido. Pero no se trata de recuperar su aspecto solamente, ya que hay que regresarles el puesto –si alguna vez lo tuvieron- de pilares de la reorganización de la movilidad de transeúntes y vehículos, que encentran en las paradas un punto de equilibrio.












