Regional
Problemas de infraestructura y humedad en Unidad de Salud Mental del Central
miércoles 19 agosto, 2026


Debido al deterioro de la infraestructura por humedad, el personal del área de salud mental atiende a 30 pacientes diarios en las afueras de la unidad y es que para evitar la suspensión del servicio y costear consultas privadas, los familiares organizaron la atención a la intemperie mientras solicitan la restauración urgente del recinto
Daniel Bueno
En una muestra de resiliencia y urgencia, la cotidianidad de la Unidad de Salud Mental del Hospital Central de San Cristóbal se ha trasladado a las puertas del recinto.
Al llegar lo primero que se observa son las sillas, mesas y escritorios que están en las áreas externas de a la unidad, junto a personas esperando su turno.
En el acceso principal, un cartel advierte la suspensión temporal de las consultas externas ordinarias de psiquiatría para adultos e infanto-juvenil, limitando la actividad a triajes en el área de adultos y emergencias infanto-juveniles en la unidad de psiquiatría aguda (UPA).
El recorrido realizado por el equipo reporteril de Diario La Nación evidencia el colapso físico del área, ya que las filtraciones avanzan con un desprendimiento masivo del friso y la pintura, manchas oscuras de moho, oxidaciones amarillentas y el concreto expuesto en varias zonas de los techos y las paredes, sumado a sanitarios fuera de servicio. Pese a contar con estas deficiencias, en el lugar se atiende un promedio de 30 personas diariamente.
La medida de sacar el mobiliario a la calle fue adoptada conjuntamente por el personal de salud y los representantes para evitar la paralización del servicio. La desesperación de los padres por mantener la estabilidad psicológica de sus hijos los llevó a organizarse, mientras que los psiquiatras, psicólogos y enfermeros continúan pasando consulta a cielo abierto. En este sentido, Jaime Pineda, portavoz de las familias explicó la gravedad que presenta el recinto: “En la infraestructura interna, la humedad total es grande y fuerte”.
Para la mayoría de los usuarios, la consulta pública representa la única opción viable, dado que en el sector privado una atención especializada oscila entre los 50 y 70 dólares pero la posible interrupción del seguimiento médico genera temor entre los cuidadores por el riesgo de regresiones en los tratamientos.
“Tenemos una consulta constante con mi hija que no se puede detener(…) para que el tratamiento médico no se rompa” enfatizó el representante, quien además destacó la solidaridad entre los concurrentes: “Aquí no se cobra ni medio, aquí hay una hermandad y entre pacientes colaboramos hasta con café”.
Ante este escenario, los familiares y trabajadores reiteran el llamado a la autoridad única de salud y a la Gobernación del estado Táchira para que aborden la restauración inmediata de la infraestructura, mientras los escritorios permanecen en los pasillos externos como único refugio para garantizar el derecho a la salud mental. (DB)












