Regional
Se convirtió la plaza Miranda en un gran motel al aire libre
lunes 17 agosto, 2026



Freddy Omar Durán
A quienes disfrutan, hacen vecindad y se ganan la subsistencia desde la plaza Miranda en La Concordia, los anima la promesa de su rehabilitación como ha pasado con otros lugares como las plazas María del Carmen Ramírez, Garbiras y Ríos Reyna.
Una promesa que incluye la mejora en los puestos de trabajos de quienes por años comercian allí, con casetas que den brillo y atractivo turístico a un sitio que por años ha cobijado cada enero la economía artesanal.
Personalmente y a través de misivas al ciudadano Alcalde, los alrededor de 8 comerciantes han manifestado sus inquietudes, y la respuesta ha sido que por ahora se paraliza la rehabilitación de la plaza hasta que deje de ser el depósito de tubos de hormigón, una vez se terminen los necesarios y profundos trabajos de alcantarillado, a lo largo de la calle 6, que por mucho tiempo ha sido más el cauce de un río que una vía para vehículos.
Pero es que además de sustentar la excusa de que no es posible por ahora las labores de mantenimiento, la disposición de la tubería a lo largo de la carrera 7 y la calle 6 se ha convertido en un motel y baño al aire libre donde la indigencia consigue posada.
Esto es un factor para alejar más a la gente, que temen por su seguridad al frecuentar la zona, y que acentúa un descuido reflejado en caminerías con adoquines cejados entre los cuales cualquiera puede tropezar, y la enorme piscina que se forma en el centro de la plaza cuando llueve, por falta de drenaje.
Un lugar donde los padres han podido llevar a sus hijos a jugar e interactuar con la naturaleza; y que personal obrero limpia con frecuencia; pero que la falta de mantenimiento general y la inseguridad que campea espanta a los visitantes. Los gatos, más que los seres humanos se sienten acogidos hoy en día por ese espacio público, y con cariño dan la bienvenida a todo aquel que se les acerque.
–Queremos que le coloquen vida a la plaza, está muy abandonada, no tiene luz. Ese charco en medio, en estos días una señora se resbaló con el moho que ha nacido por la humedad. Eso se ha convertido en un nido de larvas. La plaza Miranda es muy bonita y se le puede sacar provecho, no solo para los vendedores, sino para el comercio que la rodea. El alcalde ha hecho mucho por las plazas, y ya lleva esta mucho tiempo abandonada– afirmó una de las vendedoras.
Sin embargo, los comerciantes consideran que no hay que esperar toda la vida a que quiten los tubos, donde unos duermen plácidamente, otros aprovechan para los devaneos de la carne, y otros para dejar sus desechos –algo no escondido para el olfato y la mirada de los transeúntes-, ya que soluciones inmediatas son posibles como mayor presencia policial y dar facilidades para que por fin los negocios cuenten con un mejor puesto, de hecho no se explican como ellos han seguido con su petitoria sin resultados, mientras que de la noche a la mañana aparecieron dos kioskos ajustados con cemento.
–Los vendedores de Plaza Miranda queremos que nos tomen en cuenta, ya que tenemos tanto tiempo diciéndonos que viene un proyecto, y si vimos que le dieron oportunidad a personas que no son siquiera del sector, y a uno de esos kioscos hasta cajetín de luz le colocaron. Y a nosotros nos juraron que no iban a dar más permisos. Nosotros nos encargamos de mantener la plaza limpia, darles el mejor servicio a los visitantes. Agarraron un quiosco de orinadero, y una señora que vende morcillas cerca no aguanta tanto olor.
Los vendedores afirmaron que ellos no quieren que les regalen nada, que ellos están dispuestos a colaborar. En la plaza Miranda se ha asentado principalmente el sector alimentos y la tradicional reparación del calzado.
Aseguran que además de ser víctimas de pequeños robos, han tenido que ser testigos de escenas bochornosas, como cuando un señor en una esquina a la vista de todos se entregaba a la lascivia, y eso obligó a una denuncia infructuosa en los organismos de seguridad, para ver si imponían el orden. No solo regresaron sin acompañamiento policial, sino que vieron que pese a los reclamos, el indigente seguía en sus andanzas. (FOD)












